Córdoba enfrenta su peor catástrofe invernal. Con más de 175.000 damnificados y el 85 % del territorio inundado, ganaderos y líderes sociales piden ayuda urgente luego del desbordamiento del río Sinú y la saturación de la represa de Urrá. Conozca las historias detrás de esta tragedia.

“Tengo a Santander en la sangre y a Córdoba en el corazón”, afirma Claudio Sánchez Parra, un hombre que, como muchos otros ciudadanos, se convirtió en un héroe anónimo, o como él bien lo dice, un ‘soldado’ improvisado, para rescatar familias del ‘diluvio’.
La urgencia era salvar vidas, personas y animales, en medio de una tragedia que llegó en silencio y de madrugada, pero que se hizo sentir destruyendo todo a su paso, dejando a más del 85 % del departamento de Córdoba, inundado.
Mientras el agua empieza a ceder en Montería y otras regiones del departamento, salen ‘a flote’ historias de solidaridad, como la de este zootecnista de 57 años, en medio de la adversidad que ha dejado una profunda huella en el campo y en la población rural. Le interesa: Gobierno estima en $8 billones el costo de la emergencia por inundaciones en el Caribe

Una inundación “nunca vista” en el departamento de Córdoba
La crisis comenzó hace tres semanas con un inédito frente frío proveniente de Estados Unidos que trajo consigo precipitaciones brutales: entre 400 y 500 mm de lluvia en apenas horas en algunas zonas de Córdoba, lo que originó que aumentaran los niveles de varios ríos, y que la represa de Urrá se llenara al tope.
Esta descarga masiva saturó la represa de Urrá, cuyas 8.000 hectáreas llegaron a su máximo nivel, dejando al departamento sin el escudo habitual contra las crecientes.
“Mi padre tiene 90 años y dice que nunca había visto algo igual”, relata Claudio, cuyos abuelos ganaderos de tradición llegaron en la década de los 60 a Montería desde Bucaramanga. Lea: Polémica: Gobierno no necesita por ahora asistencia de EE.UU. para atender emergencia en Córdoba

El problema, explica Sánchez Parra, no fue solo el río Sinú. Ríos como el Canalete, San Jorge, Verde, Tigre y Manso, junto a quebradas como Huí y Misigüay, recogieron volúmenes de agua que las tierras onduladas de Valencia y Tierra Alta no pudieron contener por la furia de la naturaleza. El resultado: el 85 % del departamento inundado. Le puede interesar: ¿Pudo evitarse la tragedia? Expertos señalan fallas graves en la gestión de Urrá
Mientras en Bogotá se debate la burocracia o las ayudas humanitarias, asegura que en Córdoba se contabilizan las pérdidas: 30.000 hectáreas de tierra bajo el agua. y miles de familias damnificadas.
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“Fue inevitable”: el dramático relato del ganadero santandereano Fernando Higuera
Para Fernando Higuera, un santandereano radicado en tierras cordobesas que heredó de su padre, hace unos 15 años, lo que ocurrió en la vereda Los Cajones y sus alrededores no fue una lluvia, fue un naufragio en tierra firme. Otras noticias: Más de 254.000 personas afectadas por las lluvias en Colombia: Córdoba concentra la mayor emergencia
Las cifras asustan a cualquiera, pero para los habitantes o ganaderos de la margen izquierda de Montería, fueron como una sentencia de muerte: en solo tres días cayó lo que normalmente llueve en seis meses. Mil milímetros de agua acumulada. El domingo 1 de febrero, el cielo descargó 140 mm, seguidos de dos días donde cayeron otros 480 mm. La tierra, saturada, se convirtió en un lodazal infinito.
Primero fue el río Canalete, que como una serpiente silenciosa se metió por cañadas y quebradas, inundándolo todo. Pero el golpe de gracia lo dio el imponente río Sinú. La represa de Urrá, al límite de su capacidad y a tan solo medio metro de su cota de rebose, no pudo contener más el embate. El desbordamiento fue inevitable.
La ola invernal en #Córdoba deja animales ahogados y otros arrastrados por las fuertes corrientes, mientras las lluvias siguen causando estragos en la región. 😔😭 pic.twitter.com/bIp5IHwyEb
— Momentos Virales (@momentoviral) February 3, 2026
“Nadie estaba preparado para recibir ese nivel de agua, y el embalse se rebosó”, señala el ganadero santandereano, quien le tocó trasladar contrarreloj a 580 animales, entre búfalos y vacas, de una finca a otra para que no se ahogaran.
El desespero fue tal que contrató 40 camiones que no dieron abasto. En medio del caos, la humanidad afloró de la forma más dolorosa: “Los camioneros lloraban porque veían cómo se estaban muriendo las reses en medio del lodo”, se lamenta Higuera. Tenga en cuenta: Veterinario desapareció en Córdoba mientras atendía animales damnificados por las lluvias
La emergencia también se midió en el dolor del campesino que se negó a soltar lo único que tenía. Higuera recuerda a familias con el agua al cuello, subidas en los techos de sus casas, abrazando a un marrano o aferradas a unas cuantas gallinas.

Los ciudadanos convertido en héroes en medio de la tragedia en Córdoba
Claudio Sánchez Parra narra las noches de rescate. “Hay que vivirlo para contarlo: rescatar personas en lanchas y camiones, con el agua a metro y medio dentro de sus casas, levantando la mano en la noche para que no los dejen morir”, narra conmovido.
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Y vaticina que muchas tierras que no van a ser productivas este año. Más de 25 barrios de Montería se inundaron y mientras poco a poco recobran la normalidad, sentencia que se va a necesitar tiempo, esfuerzo y dinero, recuperarse de esta emergencia. Se recomienda: El papa León XlV se pronuncia tras la tragedia en Córdoba: “Sostener con la caridad”
Su relato no es solo el de una emergencia climática, es el de una catástrofe social que, según afirma, requiere la urgente atención Gobierno central, en una región como Córdoba, que sostiene buena parte de las exportaciones y el alimento que consumen de los colombianos.
A pesar de la magnitud de la catástrofe, la solidaridad y la respuesta de las autoridades locales y departamental ha sido clave.

María Cristina Ghisays, directora de FundAcción Córdoba, que trabaja desde hace 13 años con mujeres cabeza de hogar y niños en el departamento, relata la batalla que vienen librando tras la tragedia. “Apenas empezaron las inundaciones, nos pusimos las botas. Nuestra prioridad fue sacar del agua a las 500 personas de nuestra fundación, rescatarlas y llevarles mercados.
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La tragedia ha golpeado con igual furia tanto el casco urbano como los municipios aledaños”, sostiene Ghisays.
Se estima que más de 1.700 hogares han sido reducidos a escombros o son hoy inhabitables, y miles de familias han quedado a la deriva, perdiendo enseres, cultivos y animales.
“Nuestros gobernantes, tanto municipales como departamentales, han sido unos guerreros. Nos hemos unido en una causa común para asumir esta catástrofe nunca antes vista”, resalta esta líder social, quien destaca además el trabajo de otras fundaciones como Imat, Ángeles Callejeros, A la Rueda Rueda y el Club Rotario de Córdoba, entre otros. También lea: ¿Colombia rechazó ayuda de Estados Unidos? Petro responde a la polémica
Sin embargo, el esfuerzo de los cordobeses no es suficiente para lidiar con el impacto de una emergencia de esta magnitud. La directora de FundAcción Córdoba insiste en la necesidad de una movilización nacional de ayuda humanitaria, donaciones y presencia del Gobierno central.
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Acciones de la Ungrd para atender la emergencia en Córdoba
Según el Gobierno nacional, la Ungrd viene liderando la operación humanitaria de la crisis en Córdoba. La inversión ya supera los $13.000 millones, para atender la capacidad de respuesta en este departamento. A la fecha han llegado más de 245 toneladas de Asistencia Humanitaria de Emergencia al departamento. Lea aquí: Autoridades advierten sobre más inundaciones en Córdoba por la situación del embalse de Urrá
Sumado a ello, entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo apoyan en esta zona el trabajo comunitariopara cerrar con bultos de tierra el boquete que se abrió a lo largo del río Sinú, mediante la construcción de un jarillón que permita contener el paso del agua y reducir el riesgo para las familias.

En medio de esta compleja situación humanitaria, las autoridades mantienen un monitoreo permanente en sectores de Córdoba y resto del Caribe por llegada de nuevo frente frío.
En definitiva, Córdoba no solo necesita que baje el agua y mejore el clima; necesita que suba la esperanza a través de la solidaridad de todo un país que vive su peor crisis invernal en años.

















