La emergencia evidenció fallas en seguridad y la importancia de prevenir incidentes en recorridos marítimos.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La angustia de quedar a la deriva en mar abierto marcó a dos jóvenes que salieron a disfrutar un paseo en Cartagena y terminaron enfrentando una de las experiencias más difíciles de sus vidas. Durante varias horas, el temor, el cansancio y la incertidumbre se apoderaron de Luciana Dangond y Gerónimo Ibarra Cavalli, quienes tuvieron que ingeniárselas para resistir en medio del océano sin comunicación ni orientación clara.
Advertencia ignorada antes de zarpar en barú
El plan parecía sencillo: recorrer las aguas cercanas a isla Barú en un jet ski alquilado. Sin embargo, desde el inicio hubo señales que hoy resultan determinantes. Según relató Gerónimo, la moto acuática emitía una alarma que les generó dudas. Aun así, al consultar con la persona que les entregó el vehículo, recibieron una respuesta tranquilizadora que terminó siendo equivocada.
Minutos después de iniciar el recorrido, el combustible no fue suficiente y la moto dejó de funcionar. Lo que parecía un contratiempo menor se convirtió rápidamente en una situación crítica. En cuestión de minutos, la corriente los alejó de la orilla y quedaron sin posibilidad de regresar en el vehículo.
Que pasó realmente con Jerónimo Ibarra y Luciana Dangond pic.twitter.com/okhevjVXz8
— Luchovoltio (@luchovoltios) June 29, 2026
Seis horas luchando contra el mar y el miedo
Sin celulares, sin reloj y sin referencias claras, la pareja quedó expuesta a la inmensidad del mar. Luciana describió el episodio como “una experiencia horrible”, marcada por la ansiedad y el miedo constante. La joven confesó que llegó a pensar en la muerte, no tanto por ella, sino por el impacto que tendría en su familia.
Mientras tanto, Gerónimo optó por mantener la calma. Ambos decidieron lanzarse al agua e intentar nadar hacia la orilla, pero tras seis horas de esfuerzo no lograron avanzar lo suficiente. La noche los sorprendió en medio del mar, donde debieron improvisar una estrategia para sobrevivir: amarraron sus chalecos salvavidas, se unieron para conservar el calor y evitar la hipotermia, y trataron de descansar pese a las olas constantes.
Durante la madrugada, el panorama era incierto. Aunque alcanzaron a ver operativos de búsqueda con lanchas, drones y helicópteros, la oscuridad dificultó que fueran ubicados. Aun así, resistieron hasta el amanecer, cuando retomaron la idea de nadar con la esperanza de encontrar tierra firme.
Horas después, ya en cercanías de las Islas del Rosario, una moto de agua que había pasado previamente regresó y permitió su rescate. También lograron identificar una avioneta que hacía parte del operativo de la Armada, lo que aumentó sus esperanzas en ese momento crítico.
Tras ser encontrados, ambos jóvenes fueron trasladados a un centro asistencial para valoración médica. Las autoridades destacaron la rápida articulación entre la Armada, la Policía, la Alcaldía de Cartagena, pescadores y la comunidad, quienes aportaron información clave para ubicarlos sanos y salvos.














