Julián Giraldo lleva 17 años trabajando en el edificio El Mirador. Tras el terremoto, ayudó a sacar a varios residentes y cargó a tres mujeres mayores para ponerlas a salvo.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La puerta del edificio quedó abierta en medio de la emergencia. Afuera, los residentes buscaban un lugar seguro; adentro, Julián Giraldo seguía recorriendo los pisos.
El portero de El Mirador conocía bien a quienes vivían allí. Llevaba 17 años trabajando en el edificio y, cuando ocurrió el terremoto, decidió quedarse para ayudar a quienes tenían mayores dificultades para salir.
Su recorrido lo llevó hasta varios residentes que estaban paralizados por el miedo. Entre ellos había mujeres mayores que necesitaban asistencia para abandonar el inmueble. Lea: Antonio, el perro que sobrevivió bajo los escombros y devolvió la esperanza a Cali
Giraldo terminó cargando a tres mujeres, de entre 60 y 80 años, y ayudándolas a llegar a un sitio seguro. La evacuación fue apenas el comienzo de una situación que todavía mantiene en vilo a quienes vivían en el edificio.

Después de la emergencia, llegó la incertidumbre
Una vez afuera, los residentes comenzaron a preguntarse qué pasaría con sus viviendas y con las pertenencias que habían dejado atrás.
Algunos intentaron regresar por ropa y objetos personales, pero las condiciones del inmueble obligaron a limitar el ingreso. Las decisiones se tomaron con acompañamiento de la Policía y los organismos de emergencia que permanecían en el lugar.
Para Giraldo, el panorama tampoco terminó con la evacuación. El edificio quedó con daños visibles y las revisiones de los ingenieros determinarán si puede volver a ser ocupado y qué medidas deberán adoptarse.
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Estas son las declaraciones del alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo, al finalizar la jornada de hoy, en las que entrega un balance sobre la atención de la emergencia. @CiudadManizales #TerremotoEnManizales #ElMatutino pic.twitter.com/4XSFQmFvQ5
— UM FM (@EmisoraUMFM) August 12, 2026
Bloques, paredes y revestimientos presentan fracturas que mantienen la preocupación entre quienes durante años llamaron hogar a El Mirador. Mientras se conocen los resultados de las evaluaciones, los residentes permanecen a la espera de una respuesta sobre el futuro del edificio.















