El procedimiento ocurrió en Llorente, Tumaco, donde las autoridades buscan debilitar la capacidad armada de las organizaciones ilegales.

En el corregimiento de Llorente, donde el sonido de un fusil suele pesar más que cualquier palabra, dos jóvenes decidieron esta semana que ya no querían cargar con ese peso.
No hubo un enfrentamiento que los obligara ni una persecución que los acorralara. Fue una decisión que se venía gestando en silencio, hasta que se convirtió en un paso hacia adelante.
Soldados del Batallón de Selva N.º 53, adscritos a la Fuerza de Tarea Hércules, lograron el sometimiento a la justicia de los dos jóvenes en el corregimiento de Llorente, jurisdicción del municipio de Tumaco, Nariño, en el marco de operaciones orientadas a contrarrestar el accionar de los grupos armados organizados residuales que delinquen en el departamento. Además: Gaula del Ejército capturó a presunto cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra

Un vínculo con una estructura armada ilegal
De acuerdo con información de inteligencia militar, los dos jóvenes presuntamente pertenecerían al GAO-r Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, Estructura Ariel Aldana, organización que mantiene presencia y accionar delictivo en esta región de Nariño.
Su salida se dio de manera voluntaria, un gesto que las autoridades destacan como parte de un cambio de postura frente al conflicto armado que golpea a la región.
Durante el procedimiento, los jóvenes entregaron de forma voluntaria tres fusiles calibre 5,56 milímetros y tres pistolas calibre 9 milímetros, además de 12 proveedores para fusil, tres proveedores para pistola, 1.392 cartuchos calibre 5,56 milímetros y 33 cartuchos calibre 9 milímetros.
Se trata de un arsenal que, según las autoridades, representaba una amenaza latente para las comunidades de la zona y serán armas que no volverán a las manos de los grupos delincuenciales.
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Este resultado, señala el Ejército Nacional, constituye una afectación directa a las capacidades armadas de la estructura ilegal, al retirar de su poder armas y municiones que podrían haber sido utilizadas para intimidar a la población civil o atentar contra la Fuerza Pública. Lea también: Ataques con drones sacuden a Norte de Santander y dejan daños en estaciones de Policía

Una puerta abierta a quienes deseen desmovilizarse
Más allá del golpe operacional, las autoridades militares insisten en que este tipo de hechos abre una puerta para quienes permanecen vinculados a organizaciones armadas y buscan una salida distinta a la violencia.
El sometimiento a la justicia, señalan, demuestra que existen caminos diferentes a las armas, caminos que permiten recuperar la libertad, reencontrarse con la familia y construir un proyecto de vida dentro de la legalidad. Siga informado: Erick Rodríguez, el santandereano que llega a la cúpula militar: conozca la nueva línea de mando
La Fuerza de Tarea Hércules reiteró que continuará desarrollando operaciones militares para proteger a las comunidades de Nariño y debilitar las estructuras armadas que afectan la seguridad y la tranquilidad de la población.
Al mismo tiempo, el Ejército Nacional reafirmó su disposición de tender la mano a quienes decidan dejar las armas atrás, en un departamento donde cada joven que se aleja del conflicto representa también una historia que empieza de nuevo.















