miércoles 24 de marzo de 2021 - 9:08 AM

La violencia de género no se detiene en Norte de Santander

En el tercer informe presentado por el Observatorio de Asuntos de Género de Norte de Santander (OAG NdS), la principal conclusión que queda es que la mujer no solo sigue siendo víctima del maltrato, sino que termina revictimizada por las mismas autoridades a las que acude por ayuda.
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El estudio, denominado ‘Violencia de género y paralelismo estatal: ¡Por una política migratoria feminista ya!’, pretendió visibilizar el comportamiento de las violencias contra las mujeres y la población LGBTI, tanto de nacionalidad colombiana como venezolana en Norte de Santander durante el 2020.

En el mismo se elaboró un análisis de corte cuantitativo, a partir de encuestas aplicadas a las 756 víctimas registradas en la Plataforma de Violencias Basadas en Género (VBG) de la región, el año pasado.

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Dentro de la población encuestada se encontró que un 68% correspondía a personas colombianas y el 32% era de origen venezolano.

También fue posible identificar que, el 97% de las víctimas era de género femenino (incluyendo mujeres transexuales, lesbianas y bisexuales), el 2% de género masculino (hombres gay y transexuales) y el 1% de población no binaria.

Adriana Pérez, directora del OAG , señaló que, de acuerdo con la investigación y la población encuestada, la mayoría de los hechos violentos se registró en Cúcuta y su área metropolitana, y destacó que la capital nortesantandereana abarcó el 91,4% de los casos, seguida de Villa del Rosario con el 2,1% y Los Patios con el 1,7%.

Pérez detalló que también se vieron involucrados otros municipios como Silos, Arboledas, Labateca y Sardinata. Asimismo, Ocaña y Pamplona, teniendo en cuenta que estas zonas se han convertido en la ruta de la población migrante para llegar a sus lugares de destino. (Ver gráfico).

Pocas denuncias

El 65% de las víctimas reportó haber sido agredida por hombres, mientras que un 7%, entre las que se encuentra población Lgbti y migrantes venezolanas, señaló que fue agredida por mujeres.

“Lo que nos hace entonces pensar que las agresiones contra mujeres migrantes o población Lgbti no solamente se fundamentan en unos prejuicios machistas que alimentan las violencias de género, sino que también en prejuicios contra su orientación sexual, identidad de género diversa o prejuicios xenofóbicos contra su nacionalidad”, explicó Pérez.

El restante de las víctimas no respondió o informó que sus agresores fueron varias personas, en especial cuando se trató de violencia psicológica.

Llama la atención que en cuanto a la formalización de las denuncias de estos casos, se evidenció que solo un 8% fue reportado ante las autoridades.

La directora del Observatorio explicó que, infortunadamente, son muy pocas las personas que denuncian, porque, de acuerdo con la información recolectada, muchos de los agresores resultan siendo miembros de la Fuerza Pública que, se supone, deberían proteger, pero terminan convirtiéndose en victimarios.

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Pérez detalló que este tema se ha discutido en varias ocasiones con las instituciones que hacen parte de la ruta de atención a violencias de género en el país, pero estas han manifestado que la población no denuncia, porque no tiene el hábito de una cultura de denuncia ciudadana y no reconoce que en el Estado puede encontrar su aliado para la protección y establecimiento de sus derechos.

“Hay que matizar muy bien eso, porque en muchos casos, las víctimas sí saben que hay una ruta de atención por parte del Estado que debería responder ante los casos de violencia, pero no están procediendo con las denuncias debido a que, en el caso de población migrante o Lgbti, quienes les agreden a ellos es la Policía Nacional”, agregó Pérez.

La directora añadió que otra de las razones por las que las víctimas prefieren callar es porque en lugar de encontrar un apoyo en las instituciones, muchas veces terminan siendo revictimizadas.

“Puedo ir a la comisaría, pero allá me están obligando a conciliar con mi marido que es mi agresor o cuando yo voy y pongo la denuncia ante Fiscalía ellos no me creen o empiezan a hacer un cuestionamiento que es indebido. Entonces, las víctimas no se acercan, no porque desconozcan que hay una ruta, sino porque identifican que se está presentando una serie de revictimizaciones”, aseguró Adriana.

Por tal motivo, menciona que el problema está a nivel de institución, donde considera se debe hacer una intervención muy profunda para evitar que la Fuerza Pública y las entidades competentes continúen violentando y revictimizando a quienes les corresponde proteger.

Tipos de violencia de género

El tipo de violencia con mayores reportes fue la psicológica con 360 casos, seguida por la sexual con 247, la física con 179 y la económica/patrimonial con 42.

En el caso de la violencia psicológica, el 69% de las denuncias se registraron en población colombiana y el 31% en población venezolana, resaltando que, de este porcentaje, un 8% afectó directamente a la comunidad Lgbti.

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En cuanto a los agresores, predominaron los desconocidos (33%), pareja (17%), familiares (16,3%) y Fuerza Pública (15,7%), “lo que permite deducir que los espacios públicos se convierten en escenarios de ocurrencia para este tipo de ataques”, según indicó el informe.

En cuanto a la violencia sexual, de los 247 hechos reportados, el 96% ocurrió contra mujeres y el 4% contra la población Lgbti.

Se manifiesta que, los agresores fueron también, en gran parte, personas desconocidas, luego familiares, la Fuerza Pública y parejas.

“Esta cifra representa un hecho de gran preocupación y condicionante de alerta para las administraciones locales y regionales, evidenciando un problema de seguridad ciudadana y sin duda el temor de mujeres, adolescentes y población Lgbti que hacen uso del espacio público, como las zonas pertenecientes al centro de la ciudad y pasos fronterizos irregulares, entre otros”, indicó el boletín.

Con respecto a la violencia física donde se reportaron 179 casos, la mayoría de las víctimas fueron mujeres cisgénero y heterosexuales.

Desconocidos, parejas, familiares y miembros de la Fuerza Pública fueron los agresores identificados.

La violencia económica/ patrimonial, con 42 casos reportados, a pesar de ser la tipología menos mencionada, “se resalta que el principal agresor es la pareja o la ex pareja con 40% y 26% respectivamente, además de los familiares con 19%, evidenciando que los círculos sociales más cercanos vulneran la autonomía de las mujeres y población Lgbti”, destacó el informe del OAG.

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