Un joven de 18 años y una madre de tres hijos murieron en un ataque armado que, según las autoridades, iba dirigido contra el dueño del negocio donde trabajaban. Conozca sus historias.

Publicado por: Daniel Quintero Duarte
La ilusión de convertirse en ingeniero de sistemas apenas comenzaba a tomar forma. Después de graduarse como bachiller en el municipio de La Belleza, en el sur de Santander, Cristófer Alexander Rojo Linares regresó a Bucaramanga con el objetivo de ingresar a la universidad y ayudar económicamente a su familia mientras llegaba esa oportunidad.
Ese sueño quedó truncado la tarde del pasado martes, 21 de julio, cuando una lluvia de disparos irrumpió en el minimercado Mi Placita, en el barrio Las Hamacas, en el norte de la ciudad, y acabó con la vida del joven de apenas 18 años y de su compañera de trabajo, Ana María Bohórquez Gamboa, de 25. Ambos, según confirmó la Policía Metropolitana de Bucaramanga, serían víctimas inocentes de un atentado cuyo verdadero objetivo era el propietario del establecimiento.
“No entendemos por qué terminaron matando a dos inocentes”
A las afueras de la morgue de Medicina Legal de Bucaramanga, mientras esperaba la entrega del cuerpo de su sobrino, Marielys Linares apenas encontraba fuerzas para hablar, ya que la madre del joven no estaba en condiciones de hacerlo.
Ana María Bohórquez Gamboa y Cristófer Alexander Rojo Linares fueron las dos víctimas fatales del ataque a bala ocurrido en un micromercado del barrio Las Hamacas, en Bucaramanga.
Cada palabra estaba cargada de dolor, pero también de una necesidad inmensa de que el nombre de Cristófer no terminara manchado por rumores.

“Él era un muchacho sano, no tenía problemas con nadie. Lo único que hacía era trabajar para ayudar en la casa. Lo que queremos es que se llegue hasta las últimas consecuencias y que limpien su nombre. No queremos que lo involucren en algo que nunca tuvo que ver”, expresó a Vanguardia.
La mujer recordó que Cristófer llegó siendo apenas un niño desde Venezuela. Tiempo después se trasladó al municipio de La Belleza, donde vivió con familiares de su padre para alejarse de la inseguridad de Bucaramanga.
Allí cursó el bachillerato en el Colegio Integrado Don Bosco y se graduó el año pasado. Apenas obtuvo el diploma regresó a la capital santandereana decidido a seguir estudiando.
“Estábamos buscando que entrara a una universidad para estudiar Ingeniería de Sistemas. Ese era el sueño que tenía”, recordó su tía. Vea además: ¿Quiénes eran Ana María y Cristófer Rojo, víctimas de la balacera en micromercado de Bucaramanga?
Desde hacía apenas dos meses vivía junto a su mamá, su padrastro y dos hermanos menores en el barrio Omagá II, muy cerca del lugar donde posteriormente encontraría la muerte.
Trabajaba para sacar adelante a su familia
Como muchos jóvenes, Cristófer entendía que estudiar requería dinero. Había trabajado primero en una empresa dedicada a la fabricación de arepas, pero, tras algunos desacuerdos con su antiguo jefe, quedó desempleado.
Lejos de quedarse esperando otra oportunidad, aceptó una oferta laboral en el minimercado Mi Placita. Apenas llevaba 12 días allí.

Su función era realizar los domicilios del negocio, mientras Ana María atendía a los clientes detrás del mostrador.
“Era muy responsable. Recién le había comprado un televisor a la mamá. Siempre ayudaba en la casa, por eso aceptó el trabajo enseguida”, contó Marielys.
15 minutos después comenzaron los disparos
Minutos antes del ataque, su tía conversó con Cristófer, sin imaginar que sería la última vez que lo vería con vida.
“Yo vivo al frente de la tienda. Lo vi cuando estaba arreglando una canasta de la moto. Hablamos un momento y luego volvió a entrar al negocio. Pasaron unos 15 minutos y fue cuando escuchamos los disparos”, recordó.
El estruendo hizo salir a decenas de personas. Al acercarse observaron cómo sacaban heridos al propietario del minimercado y a Ana María, pero de Cristófer no había rastro.
“Yo preguntaba por él y, en ese momento, vi salir un carro negro, el del exjefe donde él había trabajado antes. Salió a toda velocidad. Yo les decía: ‘Ahí va alguien’. Después entré al local y me dijeron que ahí iba Cristófer”, añadió la tía.
Al parecer, pese a estar gravemente herido, el joven alcanzó a salir del minimercado. Caminó algunos metros hasta desplomarse y, haciendo un enorme esfuerzo, avanzó apoyándose en cuatro extremidades hasta llegar a la vivienda de su antiguo patrón, ubicada cerca del lugar, donde pidió ayuda desesperadamente.
Desde allí fue trasladado al Hospital Local del Norte. Los médicos hicieron todo lo posible por salvarle la vida, pero las heridas eran demasiado graves. Poco después confirmaron su fallecimiento.

Ana María solo trabajaba por sus hijos
La otra víctima fatal fue Ana María Bohórquez Gamboa, de 25 años, madre de tres pequeños hijos.
Sus familiares también rechazaron cualquier versión que pudiera relacionarla con el ataque.
“Solo sé que ella era inocente y que estaba en el lugar equivocado. Solo trabajaba para sacar adelante a sus hijos”, manifestaron a esta redacción.
En redes sociales, uno de sus seres queridos publicó un mensaje que resume el inmenso vacío que dejó su partida.
“Cómo me duele mi Anita, porque usted tenía una vida por delante. Dejaste a sus hijos solos porque Anita se nos fue. Cómo duele... Te vamos a extrañar toda la vida”.

El verdadero objetivo del ataque armado
De acuerdo con la Policía Metropolitana de Bucaramanga, el atentado ocurrió hacia las 4:55 de la tarde, cuando dos hombres armados llegaron en motocicleta hasta el minimercado Mi Placita y abrieron fuego en repetidas ocasiones.
El conductor vestía pantalón blanco, chaqueta negra y camiseta roja. El parrillero llevaba chaqueta negra y jean azul oscuro.
Los disparos dejaron tres personas heridas, entre ellas el propietario del establecimiento.
Sin esperar la llegada de ambulancias, los vecinos trasladaron a las víctimas hasta el Hospital Local del Norte, donde se confirmó el fallecimiento de Cristófer Alexander y Ana María.
El propietario del negocio, de 53 años y residente en el segundo piso del inmueble donde funciona el establecimiento, sobrevivió pese a recibir tres impactos de bala. Actualmente permanece en recuperación en un centro asistencial.
El coronel Harvey Silva, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, confirmó que las dos personas asesinadas eran trabajadores del establecimiento y que, según la investigación preliminar, “no tenían nada que ver” con el conflicto que originó el atentado.
“La principal hipótesis que se maneja es un tema personal de los dueños del establecimiento de comercio”, precisó el coronel Silva, descartando por ahora vínculos con microtráfico o ajustes de cuentas.
La investigación quedó en manos de la Policía y la Fiscalía General de la Nación, que adelantan la recolección de videos de cámaras de seguridad y demás elementos materiales probatorios para identificar y capturar a los responsables.
Mientras tanto, las familias de Cristófer y Ana María solo esperan que la verdad salga a la luz.
“La Policía todavía no nos ha dicho nada. Queremos ver los videos, saber exactamente qué fue lo que pasó. Solo pedimos justicia para dos personas que soestaban trabajando y nunca debieron morir de esa manera”, concluyó Marielys.
El cuerpo del joven de 18 años será trasladado al estado Trujillo, en Venezuela, donde familiares y amigos le darán el último adiós. Sus seres queridos habilitaron la cuenta Nequi 318 925 5861 para recibir ayudas económicas que les permitan cubrir los gastos del traslado y las exequias.














