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Editorial
Martes 08 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

Urge atender la red hospitalaria

Publicado por: Editorial

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La sobreocupación en los servicios de urgencias de Bucaramanga y su área metropolitana ha alcanzado niveles críticos que comprometen el cumplimiento obligatorio del derecho a la salud. El reciente reporte de la Clínica San Luis, con una ocupación del 143 % en su área pediátrica, es expresión de esta crisis estructural que padecemos desde hace meses, que afecta desde los residentes de la ciudad hasta los del nororiente colombiano, cuya población ve en nuestra red hospitalaria su principal y, a veces, única esperanza de atención médica especializada.

La gravedad del asunto se comprende mejor al observar las cifras que han reportado otros centros de alta complejidad en la región. En agosto pasado, el Hospital Internacional de Colombia y el Instituto Cardiovascular de Floridablanca registraron sobreocupaciones que superaron el 350 % y el 500 %, respectivamente, sin que esto corresponda a picos coyunturales, sino a una demanda adicional que se ha vuelto habitual y que el sistema no logra absorber, lo que, obviamente, desmejora la calidad de la atención y pone en riesgo la vida de quienes acuden en busca de servicio.

El Hospital Universitario de Santander, como centro de referencia pública, ha reportado que la sobredemanda se ha mantenido entre el 140 % y el 160 %, una cifra que implica el desbordamiento continuo de su capacidad instalada. La institución ha debido implementar planes de contingencia que incluyen la contratación de más personal y la habilitación de nuevos espacios, medidas que, si bien permiten sobrellevar la situación, no atacan las causas de fondo que generan este colapso constante.

Una de las razones principales de esta congestión es la ausencia de una red de atención de mediana y baja complejidad suficientemente robusta en la meseta, que pueda atender los casos que no son de alta complejidad. La falta de especialistas y la limitada capacidad de hospitales como el del Norte o el San Juan de Dios de Floridablanca derivan en que todos los caminos conduzcan al Universitario, saturando un servicio que debería estar reservado para los casos más graves.

A esto se suma la llegada constante de pacientes provenientes de otras provincias y departamentos del oriente colombiano, que tienen en Bucaramanga el recurso médico más cercano y completo. Esta afluencia, a pesar de ser ya un factor histórico y estructural, es tan copiosa que la red hospitalaria de la ciudad se ha convertido en el centro de salud de toda una macrorregión, sin que aún hoy se le dé tal importancia con el aporte de los recursos y la infraestructura necesarios para asumir semejante responsabilidad.

Ante esta situación, se hace cada vez más importante que los usuarios comprendan que no toda dolencia requiere una visita a la urgencia de un hospital de cuarto nivel y que deben informarse sobre la red de prestadores de su EPS, aunque, obviamente, esta responsabilidad no puede recaer únicamente en el paciente, pues son el Estado y las entidades de salud quienes deben garantizar una red de atención escalonada, accesible y con capacidad de respuesta efectiva.

Publicado por: Editorial

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