El colombiano Jhon Durán apareció al minuto 96 para firmar el 1-1 y evitar la caída del Fenerbahçe ante su clásico rival, el Galatasaray.

En Estambul se jugaba algo más que tres puntos, era un examen emocional para dos gigantes que llegaron al clásico con estados de ánimo opuestos, pero con la misma presión a cuestas.
Y cuando el reloj ya agonizaba, apareció un colombiano para reescribir el libreto. Jhon Durán, que había empezado en el banquillo, se elevó al minuto 96 como si el tiempo no aplicara para él y firmó el 1-1 que salvó al Fenerbahçe de una derrota que habría cambiado el mapa de la Superliga turca.
Hasta ese momento, el Galatasaray acariciaba un triunfo que sabía a bálsamo. Su presente irregular, una sola victoria en los últimos tres partidos, parecía encontrar alivio con el tanto de Leroy Sané en la primera mitad, una acción individual potente que terminó en la red tras desbordar a Edson Álvarez, dejar atrás a Milan Srkiniar y rematar desde fuera del área. Un desvío en Jayden Oosterwolde terminó por descolocar a Ederson y abrir el marcador.
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— Elis Buse Araç (@ElisBuseArac) December 1, 2025
El líder llegaba herido y buscaba un golpe de autoridad. Y además lo hacía en un escenario hostil: el Sükrü Saracoglu, donde el Fenerbahçe acumulaba cinco triunfos consecutivos y tenía, apenas a un punto, la oportunidad de arrebatar la cima con un triunfo.
La tensión del clásico se respiró desde el inicio, pero el dominio no cambió la tendencia. El Galatasaray sostuvo la ventaja, aunque sin disipar las dudas que lo persiguen desde hace semanas.
¡¡AGÓNICO CABEZAZO GOLEADOR DEL COLOMBIANO DURÁN PARA EL 1-1 DE FENERBAHCE ANTE GALATASARAY POR LA SUPERLIGA DE TURQUÍA!!
— SportsCenter (@SC_ESPN) December 1, 2025
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El conjunto local pudo igualar al borde del descanso con un tanto de Edson Álvarez, pero el VAR apareció para invalidarlo por mano del defensor mexicano. Después, apenas un par de destellos: un disparo lejano de Marco Asensio y poco más. La noche parecía irse sin sorpresas… hasta que Durán decidió intervenir.
El colombiano ingresó en la segunda mitad y, en la última jugada clara del encuentro, atacó un centro como mandan los manuales del nueve. Se suspendió en el aire, cabeceó con potencia y dejó sin opciones al portero rival. Un gol que vale un punto, pero sobre todo, vale la permanencia de la presión sobre el Galatasaray, que mantiene el liderato, sí, pero con las mismas interrogantes con las que había llegado al clásico.
El Fenerbahçe, por su parte, se aferra a la ilusión y al impulso de un delantero que ya empieza a dejar su huella en Turquía.
















