Mikel Landa ganó la etapa reina de la Vuelta a España y, entre lágrimas, celebró un triunfo que revive el ‘landismo’ tras meses marcados por las lesiones.

Mikel Landa (Soudal Quick-Step) volvió a sonreír en la Vuelta a España. El ciclista español se impuso en la etapa reina, 11 años después de su triunfo en Andorra, y puso fin a una larga etapa marcada por las lesiones, los dolores y un rendimiento que incluso llegó a poner en duda su continuidad en la carrera.
En la cima del Collado del Alguacil, Landa no pudo contener las lágrimas.
“No me lo esperaba, pero llevaba tiempo soñando con ello. Hoy era mi última oportunidad y no quería dejarla escapar. Pensé en mis hijos; no podía volver a casa así”, expresó el corredor, quien aseguró que quería dejarles un mensaje: “Nunca hay que rendirse”.
🥲 Se nos ha metido algo en el ojo con Mikel Landa
— Teledeporte (@teledeporte) September 12, 2026
👏 "Me acuerdo de mis hijos, no me podía ir a casa rindiéndome, si algún día ven esto y lo entienden que sepan que no te puedes rendir nunca".
¡Orgullo de ciclista pero sobre todo de 𝐏𝐄𝐑𝐒𝐎𝐍𝐀!https://t.co/JxtXi5Tl4K pic.twitter.com/Ha9iUr4HqY
A sus 36 años, el pedalis reconoció que ha sufrido mucho durante los últimos meses. Sin embargo, el respaldo de Soudal Quick-Step fue fundamental para mantenerse en competencia.
“El equipo ha creído en mí. Me han apoyado durante toda la Vuelta, me han cuidado y demostrado su cariño. Con el año tan malo que he tenido, hoy todo tiene sentido”, afirmó.
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Landa también calificó la victoria como uno de los días más importantes de su vida. La próxima temporada dejará el Soudal Quick-Step para vestir los colores del Euskaltel Euskadi.
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El regreso del ‘landismo’
El triunfo también significó la resurrección del movimiento ‘landista’, como se conoce a la afición que ha acompañado al ciclista durante su carrera.
“Me alegro por ello y por toda esa gente que me sigue. Durante la Vuelta me han apoyado mucho, espero que lo disfruten”, señaló.
Landa atacó a siete kilómetros de la cima y resistió el intento de persecución del noruego Johannessen. Aunque pensó que podía ser alcanzado, mantuvo el ritmo hasta cruzar la meta en solitario.
“Todos tenemos motivaciones, confiaba en mí y sabía que este era mi momento para ganar”, concluyó.

















