Aquel equipo consiguió la mejor campaña de la historia para el conjunto 'Leopardo'.

Publicado por: Néstor González Álvarez
El árbitro Rafael Sanabria levantó la mano e indicó que quedaban tres minutos de reposición. Las cámaras de televisión buscaban al director técnico Óscar Héctor Quintabani, quien era hasta ese momento el artífice del delirio del pueblo ‘milagroso’.
El corazón de los fanáticos búcaros estaba a punto del colapso cuando Diego Pizarro recibió la pelota en el borde del área de Deportes Quindío, antes de controlarla se dio el lujo de hacer la ‘veintiuna’ y después asistió a Gustavo 'El Misil' Restrepo.
Éste último envió un centro medido que Miguel Montañez conectó de cabeza para enviarla al palo izquierdo de Aguirre; el portero logró desviar en una volada espectacular y haciendo honor a su ‘remoquete’, ‘El Fantasma’ Ballesteros apareció de la nada y de soberbio derechazo anotó el gol más importante en la historia del Atlético Bucaramanga.
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Fue el definitivo 1-1 entre ‘leopardos’ y ‘cuyabros’, en el partido de vuelta (el de ida lo ganó el Atlético 2-1) de la final del Torneo Adecuación de 1997, que le permitió a los dirigidos por Carlos Mario Hoyos clasificar a la Copa Libertadores y asegurar un lugar en la gran final del Fútbol Profesional Colombiano, ante América de Cali.

“Cuando hice el gol salí corriendo a saludar a la afición de Bucaramanga que nos acompañó y me imaginé a la gente de Bucaramanga celebrando. El recibimiento fue muy bueno en la ‘Ciudad Bonita’. Fue un gran gol y un excelente recuerdo de mi paso por el Atlético”, le dijo a esta redacción Orlando Ballesteros.
Hoy se cumplen 26 años de aquel domingo 14 de diciembre de 1997 en el que un Atlético Bucaramanga sin figuras, pero con jugadores con sed de victoria, escribió la página más gloriosa de la institución.
“Siempre que recuerdo lo que hicimos me llega una sensación de que las cosas se hicieron bien. Yo era la cabeza visible pero el resultado fue producto del trabajo de los jugadores, de los directivos y de la hinchada. Ese era un equipo de obreros, que tenía una filosofía de juego y que dejó en el camino a grandes equipos”, recordó Carlos Mario Hoyos, el director técnico de la época.
Los 13 hombres que silenciaron el estadio Centenario de Armenia fueron: José Castañeda, Gustavo ‘El Misil’ Restrepo, Miguel Montañez, Manuel Galarcio, Alfonso Romero, Álex Rodríguez, Manuel Martínez, Lucio España, Wílmar Moreno, Henry Vásquez, Orlando Ballesteros, Diego Pizarro y Nelson Gómez.

Aquel elenco de desconocidos en su momento, pues muchos llegaron del fútbol de la categoría B y otros tantos desahuciados por otros clubes de la A, quedó en la historia del balompié santandereano con una campaña de lujo, en la que, entre otras cosas, ganó su cuadrangular a pesar de tener a rivales como Millonarios, Junior y Cortuluá.
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En la última jornada goleó 4-0 al conjunto ‘tiburón’ en Barranquilla, mientras que Millonarios venció en casa 4-1 a Cortuluá.
‘Leopardos’ y ‘Embajadores’ terminaron con los mismos puntos (13), pero la diferencia de goles favoreció al club búcaro, que posteriormente avanzaría a la Copa Libertadores venciendo a Quindío y se proclamaría subcampeón tras caer en la final con América de Cali.
Al año siguiente, Atlético Bucaramanga disputó la Copa Libertadores y avanzó hasta los octavos de final.















