lunes 23 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Los Vásquez se toman la Marte

La dinastía de los Vásquez en el fútbol colombiano está lejos de terminar. Todo empezó con Eladio, delantero que dejó su sello goleador entre los 70 y 80, posteriormente continuó con su hijo César, que como defensor impuso su fútbol récio pero leal entre los 90 y 2000, y ahora Steven, Brayan y Johan, hijos de César, se acercan al profesionalismo para prolongar el linaje.
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En ningún momento de la conversación, César Vásquez y sus dos hijos sonrieron, más allá de que el motivo de la entrevista era para destacar que, como hecho histórico, actúan en un mismo equipo y en la categoría libre del Torneo de la Cancha Marte.

Y es que a los Vásquez no les “gusta perder, ni jugando bolitas”, como reconoció en alguna ocasión el mayor de la dinastía, Eladio Vásquez, recordado delantero gambeteador que marcó goles en clubes como Tolima, Junior, Medellín y Pereira, entre los años 70 y 80.

De Eladio, su hijo César y sus nietos heredaron, además de la pasión por el fútbol, el dolor cuando se trata de perder.

César Vásquez caminaba rápido y con la cabeza baja hacia el camerino, mientras que su hijo mayor, César Steven, lo seguía algunos metros atrás con el mismo gesto. A su encuentro, también apareció, desde el banco de emergentes, el hijo del medio, Brayan, con cara de pocos amigos.

Y es que el equipo de Girón, donde militan los tres, acababa de perder 2-1 ante Rionegro, en la segunda fecha del tradicional Torneo de la Cancha Marte, con una anotación en los últimos minutos.

No querían saber de nada, pero ante el llamado de Vanguardia, atendieron, porque si algo también caracteriza al interminable César Vásquez, es su amabilidad y caballerosidad.

Lea también. Torneo de la Cancha Marte, patrimonio del fútbol de la región.

El interminable César

El fútbol del exdefensor central de Atlético Bucaramanga, Deportes Tolima y Patriotas, entre otros, no tiene fecha de vencimiento. Con 45 años, perfectamente podría jugar en la categoría sénior máster que es para mayores de 35, pero aún le alcanza para hacer la cobertura de los laterales, ganar un duelo ante un habilidoso de 20 años, imponerse con un salto para despejar del balón con la cabeza o iniciar las jugadas ofensivas con un pase filtrado a la mitad de la cancha.

Hace un par de años decidió jugar en la categoría de veteranos, pero más allá de quedar campeón con las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS), seguramente notó que tenía las condiciones para volver a la libre. Además, los equipos aún pelean por él y le hacen ofertas para que asuma las riendas de la defensa y del camerino, ya que en César encuentran, además de un destacado defensor, un líder positivo que aconseja a los más jóvenes.

¿Pero cómo hace para que los años no le pasen factura? “Llevo una vida saludable, no trasnocho, no tomo trago, me cuido en la alimentación, hago mucho ejercicio y me entreno para estar a la altura de las exigencias”, respondió el zaguero.

Equipo familiar

En la casa de los Vásquez, como es natural, se habla de fútbol, pero Johana Guerrero, la dama del equipo, se las arregla para imponer su toque femenino.

Ella es la hincha número uno, la que nunca falla. No se pierde partido y es la primera que grita desde la tribuna arbitro y... juez, cuando el árbitro toma decisiones equivocadas en contra de los suyos.

Steven, el mayor del hogar de los Vásquez Guerrero, de 18 años, está más cerca del profesionalismo, pues milita en las divisiones menores del Chicó, recién ascendido a la Primera División del fútbol nacional. Lo suyo, es el ataque, se desempeña de delantero y, como su abuelo, además de hacer goles, se caracteriza por su gambeta y desequilibrio.

“Es un orgullo muy grande compartir equipo con mi hermano y mi papá... él es mi ejemplo a seguir, siento mucha admiración”, dijo Steven.

¿Y en la casa, se discute del partido, hay reproches o felicitaciones según el caso? “A veces se habla de lo que pasó en el partido, pero siempre estamos atentos a las enseñanzas de mi papá. Él también me dirigió a mí y ahora está con mis hermanos”, sostuvo el primogénito, quien ya tuvo la opción de compartir minutos en el mismo equipo con su padre.

Brayan, el del medio, de 15 años, actúa de extremo; con habilidad para desbordar, como su abuelo, y oficio para marcar, como su padre; y cada día sigue al pie de la letra las enseñanzas de su entrenador, César Vásquez, quien se encarga de diferenciar que en la cancha “somos entrenador y jugador”, ya que lo dirige en el club de la familia (César Vásquez FC), que recientemente consiguió el título de la categoría sub 16 en el Torneo de la Liga Santandereana de Fútbol.

El menor de la ‘camada’, Johan, no está lejos de compartir equipo con sus hermanos y padre. Es la ‘fotocopia’ César, tanto en lo físico, como en lo futbolístico, porque juega de defensor y, por qué no, podrían conformar una dupla impasable en la defensa.

Hay ejemplos en el fútbol profesional de equipos donde actuaron padre e hijo, como los Gudjohnsen, que en un partido de las eliminatorias para el Mundial de Francia 1998, el mediapunta islandés Eidur Guðjohnsen, el exjugador del Barcelona sustituyó a Arnór Guðjohnsen, su padre; o los Borba Ferreira (Rivaldo), que jugaron en el Mogi Mirim, club de Brasil, y tanto Rivaldinho (hijo), como Rivaldo (padre) marcaron goles; pero que sean padre y dos hijos, como los Vásquez que juegan en el mismo club en un torneo aficionado como la Cancha Marte, difícilmente se encuentran casos similares.

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