Fútbol
Jueves 23 de abril de 2026 - 11:06 AM

“Confié en él como en un hijo y me vendió”: nuevos detalles estremecen el secuestro de Mane Díaz, papá de Luis Díaz

A casi tres años del secuestro, Mane Díaz rompe el silencio y revela la traición que lo llevó al cautiverio en la Serranía del Perijá.

Luis Díaz, junto a su padre Mane Díaz. Foto: FCF.
Luis Díaz, junto a su padre Mane Díaz. Foto: FCF.

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El 28 de octubre de 2023, la tranquilidad del municipio de Barrancas, en el departamento de La Guajira, se vio fracturada por un suceso que conmocionó a Colombia y al mundo del deporte. A las cinco de la tarde, Luis Manuel Díaz Jiménez, conocido afectuosamente como Mane, y su esposa, Cilenis Marulanda, fueron interceptados por delincuentes armados que se movilizaban en motocicleta.

Casi tres años después, su testimonio no solo revive el horror de aquellos días, sino que revela una herida aún más profunda: la traición de alguien en quien confió plenamente.

El día que todo cambió en Barrancas

Los atacantes irrumpieron el paso de la familia del reconocido futbolista colombiano ‘Lucho’ Díaz y, bajo amenazas, obligaron a la pareja a seguir un rumbo incierto hacia las trochas del corregimiento de San Pedro, buscando refugio en la escarpada Serranía del Perijá, cerca de la frontera con Venezuela.

Día de la liberación de Mane Díaz. Foto: Redes sociales
Día de la liberación de Mane Díaz. Foto: Redes sociales

Aunque Cilenis Marulanda fue hallada por las autoridades noventa minutos después del rapto, Mane Díaz inició un calvario que se prolongaría durante doce días de cautiverio.

“Caí en la más fácil”: la traición que lo cambió todo

Este miércoles 22 de abril de 2026, casi dos años y 6 meses después de aquel traumático episodio, Luis Manuel Díaz decidió romper su silencio en una entrevista reveladora para el pódcast Conducta delictiva.

En este espacio, el padre del jugador del Bayern de Múnich ofreció detalles inéditos sobre la traición que sufrió por parte de alguien a quien consideraba de su entera confianza.

“Caí en la más fácil… con una persona muy cercana a mí”, afirmó. Se trataba de alguien que había trabajado con él, que compartía su entorno familiar y deportivo. “Trabajó con nosotros, era muy allegado”, insistió.

La confianza era total. Díaz lo describió como “muy cercana a mí. Una persona que compartió toda su juventud toda su niñez al lado de nosotros viendo hacer fútbol”. Incluso confesó: “llegué a quererlo como un hijo porque yo pues más adulto que él”.

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La trampa: una reunión que terminó en secuestro

El día del secuestro, la manipulación alcanzó su punto máximo mediante insistentes llamadas. “Estoy reuniendo el personal para que usted vaya allá y hables con la persona para que se comprometan con usted”, le dijeron.

Luis Díaz, junto a su padre Mane Díaz. Foto: FCF
Luis Díaz, junto a su padre Mane Díaz. Foto: FCF

Al llegar al lugar acordado, la trampa se cerró de forma violenta. “Entré al portón, saludé al señor. El señor dijo algo y yo venía de regreso cuando giré para regresar ya tenía el man atrás. Las tres las motos llegaron ahí al frente”.

En medio del caos, tras un forcejeo en el que lo golpearon y lo “agarraron del cuello” mientras a su esposa “la tenían apuntada”, ocurrió el momento clave: el hombre de confianza se retiró caminando con total normalidad.

“Salió… se fue normal… ‘Nos entregó’”, recordó.

Doce días de infierno en la selva

Durante los días posteriores, Mane Díaz fue sometido a marchas forzadas a través de la selva y la montaña, enfrentando condiciones extremas.

“Solo que caminaba, llovía, había oscuridad… dele y dele y caminar, caminar porque en realidad yo pienso que ellos no sabían por dónde salir”, relató.

El desgaste físico fue severo. Caminó durante gran parte del cautiverio, llegando a su liberación deshidratado, demacrado y con dificultades motrices.

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Seis días después, fue entregado a una unidad del Ejército de Liberación Nacional (Eln), organización que posteriormente se atribuyó el rapto.

El gol de su hijo y el anuncio de la libertad

El cautiverio tuvo un giro inesperado tras un momento simbólico en el fútbol internacional. Luego del gol de su hijo Luis Díaz en la Premier League, donde mostró una camiseta pidiendo su liberación, los captores reaccionaron.

Luis Díaz, junto a su padre Mane Díaz. Foto: Águila
Luis Díaz, junto a su padre Mane Díaz. Foto: Águila

“Mira esto que hizo tu hijo y necesitamos que colaboren para entregarte porque tenemos que entregarte lo más pronto”, le dijeron.

Aun así, el miedo nunca desapareció. “Eso es un infierno… uno no sabe si regresa o no regresa (…) No saber nada de la familia”.

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El reencuentro que lo quebró

Tras doce días de secuestro, una comisión humanitaria conformada por la ONU, la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional logró recibirlo en la Serranía del Perijá.

El reencuentro con su familia fue profundamente emocional. “Así como yo ahorita… ellos también llorando”, expresó entre lágrimas. La primera imagen tras recuperar la libertad fue la de su hijo conectado desde Europa: una mezcla de “la emoción, la alegría y también la tristeza”.

La investigación y las pruebas de la traición

La investigación de la Fiscalía General de la Nación permitió esclarecer parte del plan criminal. En 2025, Marlon Rafael Brito Bolívar fue condenado a cinco años de prisión por su participación en la logística del secuestro.

Según los expedientes, fue quien recopiló información y organizó el engaño bajo la promesa de apoyo político para un familiar.

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Mane Díaz junto a su hijo, Luis Díaz. Foto: Redes sociales.
Mane Díaz junto a su hijo, Luis Díaz. Foto: Redes sociales.

Además, Mane Díaz reveló que las pruebas eran contundentes: “Le cogieron el teléfono… tenía todas las conversaciones, videos, cómo se iba a pagar”. El implicado “terminó hablando” y confirmó los hechos.

Sin rencor, pero con una lección imborrable

Pese a la traición, Díaz sorprendió al asegurar que no guarda rencor. Incluso aceptó las disculpas: “Yo te disculpo, pero también te pido que pienses muy bien en tu familia y lo que vas a hacer”.

Sin embargo, la experiencia dejó una reflexión contundente:

“La confianza no se le puede brindar toda a nadie (…) Escoger bien los amigos… hay que ser muy cauteloso”.

Y cerró con una advertencia que hoy resuena con fuerza:

“Cuando alguien te dice ‘pilas’, hay que pararle bola”.

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