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Domingo 20 de junio de 2010 - 10:00 AM

Así conquistan y venden a mujeres solas

En Bucaramanga, las redes que se dedican al delito de trata de personas están utilizando mujeres mayores de 60 años para seducir a jóvenes pobres que viven en caseríos al otro lado del país. Las conquistan con promesas y cuando logran traerlas a la ciudad, las venden como prostitutas. La semana pasada se conoció el último caso.

Publicado por: ELIZABETH REYES LE PALISCOT

Según un reciente informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre el tráfico de personas en 177 países, Colombia es pionera en la región en hacer leyes para disminuir la explotación de personas, pero en la práctica, aún le falta mucho.En 2009, Colombia ocupó el tercer lugar en sufrir el delito de trata de personas en Latinoamérica después de Panamá y Venezuela, un flagelo que consiste en la captación y traslado de personas dentro y fuera del país con fines de explotación. Las mujeres son las principales víctimas.Colombia es considerado un país del que salen las personas que son traficadas (no al que entran) y sin embargo, entre regiones y barrios de las mismas ciudades se practica este delito que genera ganancias tan jugosas como el narcotráfico.Santander hace parte de la zona de baja incidencia de esta problemática en el país y está lejos de enfrentar lo que se vive en Valle, Antioquia, Norte de Santander, Caldas, Risaralda y Quindío. Aún así, numerosas santandereanas han sido víctimas de redes en México, Argentina y Holanda, según la Fundación Esperanza, organización que trabaja en la prevención de este delito a nivel nacional.Esta semana, una nueva modalidad de las redes que funcionan en la ciudad se conoció cuando una joven de 28 años se salvó de ser explotada sexualmente, luego de atravesar medio país siguiendo una oferta de trabajo como empleada doméstica.El destino era Bucaramanga y su reclutadora, una santandereana que sobrepasa los 60 años. Por fortuna, la víctima se quedó en la mitad del camino cuando sospechó, estando en la Terminal de Transporte de la capital santandereana, que su destino final sería la prostitución. Falsa ayudaLa primera vez que Lorena Torres* vio a quien luego la reclutaría, fue el día que enterraron a su abuela, una mujer de más de 80 años con la que vivía en un pequeño rancho de un corregimiento del pacífico colombiano.Las dos mujeres vivían solas, sin ningún pariente conocido y por eso cuando murió su abuela, la joven quedó completamente sola y endeudada con las cuentas del entierro.Ese día en medio del llanto, una mujer mayor de 60 años recién llegada al pueblo, se acercó a Lorena para consolarla y darle ánimo. Le dijo que era pensionada y Lorena no preguntó más. Lo cierto es que durante un mes la mujer, que se quedaba en un hotel, fue ganándose su confianza gracias a las continuas visitas al rancho y a los generosos mercados que le llevaba. Luego le propuso que viajara a Bucaramanga a trabajar como empleada en una casa de familia y le aseguró que ganaría un salario mínimo y recibiría prestaciones legales. Lorena volvió a confiar. Según Saida Merchán de la Fundación Esperanza, quien atendió a Lorena en Bucaramanga, la edad de la señora le dio más seguridad a la joven para tomar la decisión y no desconfió del dinero que le daba, porque creía que lo sacaba de su pensión. 'Ella no preguntó mucho. La ayudó tanto en el momento que más lo necesitaba, que no se detuvo a preguntar sobre su vida. Simplemente recibió la ayuda', dice Merchán. Y efectivamente, la convenció de viajar. Lo hicieron juntas en un largo recorrido en bus y sin ninguna presión, algo que en nuestra legislación no exime de responsabilidad penal a quienes cometen el delito de trata de personas. Cuando llegaron a Bucaramanga, estando aún en la Terminal de Transportes, sin rodeos la mujer le dijo a Lorena que los planes habían cambiado: ya no trabajaría en una casa de familia sino en un bar, donde tendría que sentarse a tomar licor con los clientes. Le confió, como si tratara de una ganadora de lotería, que recibiría mucho más dinero que haciendo aseo en una casa de familia.La mujer no utilizó la palabra prostitución, pero Lorena lo supo de inmediato y se resistió a salir del lugar. Alterada, la reclutadora le confesó que no era la primera vez que traía a Bucaramanga a otras mujeres de pueblos lejanos y pobres. Lorena, asustada, siguió resistiéndose y logró que la mujer, para evitar el escándalo, saliera huyendo. Pero quedó sin un peso en el bolsillo; no tenía un celular para llamar a su pueblo ni mucho menos un conocido en Bucaramanga que la ayudara a regresar.Esa noche durmió en la Terminal. Luego le dijo a un Policía, cuando le contó su historia y fue llevada en una patrulla a la Defensoría del Pueblo, que entendía, ahora sí, porqué esa mujer aparentemente tan confiable hablaba tanto por celular.También contó que la misma mujer casi logra convencer a la mamá de una niña de 13 años que vivía en su pueblo, para que se la dejara traer a Bucaramanga, donde le aseguró, la pondría a estudiar. Nuevo perfilSaida Merchán de la Fundación Esperanza, explica que las redes que se dedican a la trata de personas están conquistando jóvenes vulnerables utilizando señoras mayores, lo que podría considerarse como un nuevo perfil de reclutadoras. 'Las que están haciendo captación son mujeres adultas. La trampa es ofrecerles a las víctimas ser empleadas de servicio doméstico, pero una vez llegan a su destino, las reglas cambian. Primero te doy dulce, pero una vez llegas te quito todo tipo de contacto, de libertades y también los documentos', explica. Lorena sólo llegó al segundo eslabón de la cadena de trata de personas. Primero la reclutaron y luego lograron trasladarla. El paso siguiente era la explotación como prostituta. 'La alerta es que el buen samaritano puede no serlo. El proxeneta trata bien a sus niños y niñas y sin embargo, los está vendiendo', advierte Merchán. Lorena regresó a su pueblo gracias a la gestión de la Gobernación de Santander que le pagó los tiquetes de vuelta. Ahora, la gran pregunta que se hacen las autoridades es si la mujer, la reclutadora, tarde o temprano atravesará medio país para cobrar lo que invirtió. 'Las redes no pierden', es lo que les dice la experiencia. *Nombre cambiado.TRAFICO DE MIGRANTESOtro caso que se conoció recientemente en Bucaramanga sobre una posible trata de personas, le ocurrió a una joven que se inscribió en un portal de oferta de empleos. Le ofrecieron un correo personal y también un número celular que no era institucional. Ella les suministró su hoja de vida y documentos personales originales. La sospecha vino cuando la supuesta empresa interesada en contratarla, le pidió una serie de exámenes minuciosos sobre su contextura física (tamaño de sus ojos, de la cara, de los senos). Ella dudó. Se investigó y efectivamente, la empresa era ficticia.ANTI TRATA EN SANTANDEREn 2007 se creó el Comité Operativo Departamental Anti Trata que ha trabajado de la mano con la Fundación Esperanza, atendiendo a santandereanas que fueron reclutadas en otros países, en otras regiones de Colombia y en barrios de la ciudad, donde se han conocido casos de madres que venden a sus hijas desde los ocho años. Hoy se trabaja en capitales de provincia como Barbosa, Málaga, Socorro y Barrancabermeja. Por su parte, la Policía de Infancia y Adolescencia de Bucaramanga y el área metropolitana, hace constantes controles en el aeropuerto Palonegro y en la Terminal de Transportes para evitar el traslado de las víctimas de este delito.

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Publicado por: ELIZABETH REYES LE PALISCOT

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