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Jueves 24 de enero de 2019 - 09:32 AM

Santiago Lesmes Bonilla: Mil ‘brazadas’ por los sueños

Sufrir de cáncer no fue impedimento para que Santiago Lesmes Bonilla dejara de soñar. Por el contrario, el deseo de ganarle a esa enfermedad lo motivó a luchar por sus sueños y por el de otros niños, quienes como él pelean a diario contra esa patología.

Actualmente Santiago cursa undécimo grado y hace parte de la Selección Santander de Natación. Foto: Sumunistrada/ VANGUARDIA LIBERAL
Actualmente Santiago cursa undécimo grado y hace parte de la Selección Santander de Natación. Foto: Sumunistrada/ VANGUARDIA LIBERAL

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Publicado por: Edward Grimaldos Gómez

Como un soñador imparable, así describen a Santiago Lesmes Bonilla, su familia y amigos más cercanos. Una cualidad que, tal vez, le acuñan por la fuerza con que afrontó su tratamiento, ese mismo en el que luchó contra el cáncer y del cual salió victorioso.

Y es que el término de soñador no es en vano, pues mientras soportaba largos procesos de quimioterapia y los fuertes efectos de los medicamentos que debía tomar para combatir su patología, este niño de tan solo 11 años, para ese entonces, nunca dejó de pensar en todo lo que quería lograr una vez derrotara aquella “horrible enfermedad”.

Ser un gran deportista y abogado eran sus sueños iniciales, pero con el tiempo a esos anhelos se le sumaría otro, el más importante quizá... el deseo de triunfar con el propósito de ayudar a los niños que como él, también sufren de cáncer.

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Un cambio de vida

Los primeros años de vida de Santiago, el hijo mayor de la familia Lesmes Bonilla, los vivió como cualquier otro niño. Iba al colegio, tenía muchos amigos y sobre todo amaba el fútbol.

Sin embargo, para el 2014, cuando apenas cumplía sus 11 años, la presencia de una extraña masa en su cabeza hizo que él junto a su familia acudieran al médico.

Fue en ese momento cuando se enteraron que Santiago padecía Histiocitosis de células de Langerhans, un tipo de cáncer en el cerebro poco común pero bastante agresivo, que en ese momento ya afectaba varios órganos del menor.

Desde ese día, aquella familia bumanguesa supo que su vida no sería la misma.

“Fue un momento muy duro para mí y para todos en mi familia, porque yo ya sabía lo que la palabra cáncer significaba y para muchos era sinónimo de muerte”, recuerda Santiago.

El cambio en su vida apenas comenzaba. Santiago debió someterse a un duro tratamiento en el que requería de muchos cuidados, de constantes viajes a Bogotá para ser atendido por múltiples especialistas y de dejar de lado algunas de sus actividades cotidianas.

Pero esos sacrificios e incluso las noticias poco alentadoras que recibía de los médicos, no fueron impedimento para que Santiago siempre tuviera una sonrisa en su rostro, como si confiara ciegamente en aquel popular dicho que reza “al mal tiempo, buena cara”. Perseverancia que llenaba de fuerza a sus papás.

“Durante su tratamiento las noticias siempre fueron desalentadoras, pues cada vez se veían afectados diferentes órganos. Pero a pesar de eso, Santiago siempre fue un niño muy positivo, siempre estaba sonriente. Era increíble que fuera él quien nos impulsaba a seguir adelante como familia”, agrega Laura Bonilla, su mamá.

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Un nuevo comienzo

Sería hasta el 2015 cuando las buenas noticias empezarían a llegar. Luego de más de un año de intensos tratamientos, los esfuerzos médicos y la buena actitud de Santiago empezaban a dar resultados. Parecía que un milagro había ocurrido, pues en cuestión de meses Santiago empezaba a aliviarse.

Una recuperación que seguía acompañada con los múltiples sueños intactos que siempre quiso alcanzar.

Su primer sueño, el de ser deportista cambió un poco, pues pasó de querer ser un gran futbolista a optar por la natación como su sueño de vida, decisión que hoy le ha dado grandes alegrías.

“Debido a que me habían recomendado no practicar el fútbol, uno de los doctores me sugirió la natación como deporte y aunque nunca lo había contemplado me animé. Tan solo a los dos meses de terminar con el tratamiento inicié en la natación y me enamoré de ese deporte, hoy puedo decir que es mi pasión”, expresa Santiago con mucha alegría.

En la actualidad este joven santandereano cumple dos años en el equipo de natación Poseidón de Bucaramanga, en dónde ha logrado destacar por dos años consecutivos en la Selección Santander de Natación, gracias a su disciplina y dedicación.

“Es increíble ver lo que la natación ha hecho en Santiago. Es un deporte en el que pone todo de sí y que le ha ayudado mucho en su proceso de recuperación, a pesar que muchos médicos le decían que no podría practicar un deporte de tan altas exigencias”, completó su mamá.

Sueños y promesas hechas realidad

Una enfermedad tan complicada como es el cáncer no solo afecta al paciente, sino que además involucra a todo su núcleo familiar.

Esto lo evidenció Laura Bonilla y Carlos Lesmes, quienes debieron dedicar gran parte de sus esfuerzos para garantizarle la salud a su hijo.

Durante todo el proceso eran comunes las largas horas de espera en hospitales, el acompañamiento médico y también los viajes a Bogotá, en dónde Santiago debía cumplir constantes controles para contrarrestar su patología.

Ese esfuerzo de sus padres, y en especial el de su madre, lo hizo pensar en aquellas mamitas que como la suya lo dan todo por sus hijos.

“En uno de los viajes que hicimos a Bogotá sufrí mucho porque el albergue en el que la EPS nos hospedaba no cumplía con los requerimientos médicos de Santiago. Había muchas personas con otro tipo de patologías que podrían poner en riesgo la salud de mi hijo, ya que por tratarse de un paciente oncológico no podía estar expuesto a otras enfermedades”, explicó Laura.

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Esa experiencia afectó mucho a Laura, y aunque ella procuraba evitar que Santiago lo notara, él lo percibió y fue ahí cuando se prometió ayudar a los demás.

“Ese día yo me desplomé, aunque intenté que Santiago no se diera cuenta, él lo notó. Así que apenas pudo y con la nobleza de sus 11 años, me manifestó que de grande le gustaría crear un albergue solo para niños con cáncer en Bucaramanga, para que los niños y las mamitas que vienen de otras ciudades estén cómodos.

Aunque en un principio el sueño de Santiago no pasó de ser un bonito deseo, el hecho que “Dios se lo regalara sano y salvo” fue el que impulsó a Laura a trabajar por ese sueño.

Es así como nació Soñemos, una entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo principal es ofrecer apoyo integral y permanente a niños, niñas y jóvenes que padecen enfermedades oncológicas, quienes provienen de diferentes regiones del país, y que se encuentren recibiendo tratamiento en los distintos centros médicos en Bucaramanga.

De ese proyecto liderado por Laura también hacen parte tres mujeres más que durante sus vidas han vivido de cerca la dureza del cáncer.

El proyecto bandera de esta fundación es la creación de la primer Casa-albergue que llevará por nombre “La Casita de Santi”, un lugar con las instalaciones adecuadas, dignas y especialmente dotadas para garantizar el bienestar de pacientes y cuidadores, y así contribuir a mitigar las diferentes problemáticas que desencadena dicho diagnóstico en el ámbito económico, social y familiar.

Entre la natación, sus estudios de bachillerato y las labores activas dentro de la Fundación Soñemos, en donde motiva con su testimonio a más niños con cáncer a luchar por salir triunfadores de esa batalla, pasa los días este adolescente santandereano que le demostró a su familia y amigos que nunca se puede dejar de luchar por lo que se quiere.

“Así como yo, todos los niños que sufren de alguna enfermedad deberían tener como motivación principal cumplir sus sueños porque aferrarse a ellos y a Dios es lo que nos permite sentirnos vivos”, Santiago Lesmes Bonilla.

Publicado por: Edward Grimaldos Gómez

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