Carlos Daniel Serrano Zárate, a sus 26 años, ya acumula ocho medallas en su acumulado en los Juegos Paralímpicos.

Al inquieto Carlos Daniel Serrano Zárate sus padres lo inscribieron en un curso de natación para que aprendiera a nadar.
Él asistió sin demasiadas ganas, pero pronto notó que tenía condiciones innatas y en el deporte encontró el mejor estilo de vida.
Era víctima de matoneo en el colegio, al ser el más pequeño, pero él no se dejaba y si había que pelear se defendía hasta de los más grandes.
Lea también. Nelson Crispín, más que un nadador, un guerrero y campeón de la vida que volvió al podio en los Juegos Paralímpicos
Así forjó un carácter que a la hora de hacer deporte lo convierten en invencible.
Tenía 14 años cuando incursionó en la natación y al poco tiempo ya estaba compitiendo y ganando medallas.
Por eso, se ganó el rótulo del ‘niño maravilla’ de la natación paralímpica.
Porque aunque apenas tiene 26 años, su palmarés y madurez hablan de una persona que pareciera en el tramo final de su carrera atlética.
Publicidad
Lea también. A Mayerli Buitrago ‘una mala pasada’ la privó, por pocos centímetros, del podio en los Juegos Paralímpicos
El hijo de Sandra Milena Zárate, emplantilladora en una fábrica de calzado y Jairo Serrano, transportador de mercancía, está disputando sus terceros Juegos Paralímpicos y es junto a su paisano y amigo, Nelson Crispín Corzo, el deportista colombiano más ganador de las justas.

Hace ocho años, en Río 2016, le entregó al país la primera medalla de oro en el evento paralímpico más importante del planeta.
Su actuación en territorio brasileño la cerró con una medalla de plata y una de bronce, haciéndole honor a ese pensamiento de que “las medallas se ganan en los entrenamientos y se recogen en las competencias”.
A los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, Carlos, de 1,45 metros de altura, y quien tiene acondroplasia (trastorno genético que afecta el crecimiento óseo), llegó con la consigna de revalidar lo realizado en Río 2016 y, en la medida de lo posible, superarlo.
Una tarea para nada sencilla, pero no imposible para alguien que demostró que, además de las condiciones innatas, tenía un ingrediente adicional, clave para lograr el éxito: constancia y sacrificio para salir adelante.
Publicidad
Además, tenía una motivación adicional de “dos seres maravillosos que han llegado a mi vida: mi hermosa Sara Luna y mi bello Daniel Mathias”. Su paso en territorio japonés inició con bronce en los 200 metros combinados y continúo con una plata en los 50 metros libres. Ya había algo de ansiedad por disputar su prueba reina, los 100 metros pecho, y cuando le dieron la salida, simplemente despegó a toda velocidad para no solo conseguir el soñado oro, sino imponer récord paralímpico.

Ya había igualado las preseas de Río, pero quería ponerle la ‘cereza del pastel’ a su presentación y lo consiguió con un nuevo bronce en los 50 metros mariposa.
Carlos, que de tenerle miedo a ahogarse en la piscina, pasó a transformarse en un delfín, tiene un hambre de gloria que, a decir verdad, es imposible de saciar. Año a año supera sus marcas y se pone retos más difíciles que termina por superar.
A los Juegos Paralímpicos de París 2024 llegó más maduro y con grandes responsabilidades, al ser seleccionado como el abanderado de la delegación Colombiana y también tener sobre sus hombros el rótulo de ser uno de los mejores nadadores paralímpicos del mundo.
Publicidad
Lea también. Juegos Paralímpicos: Los santandereanos Carlos Serrano y Nelson Crispín, garantía de éxito
Bueno, aquí está 🙏🏽 en una categoría más alta y con rivales durísimos pero no duden en que lo di todo y les peleé con todo.
— Carlos Daniel Serrano (@CarlosDSerrano) August 30, 2024
Hoy llego a 8 medallas paralímpicas en 3 participaciones y aún me quedan 3 pruebas más, ¡voy con todo!
Gracias por todos sus mensajes 🇨🇴 pic.twitter.com/DuEF3EfTLy
Pero Carlos es de esos atletas a los que las presiones, del deporte y de la vida misma, no lo sacan del objetivo y así lo demostró en los 100 metros pecho, prueba en la que mejor se desempeña, donde consiguió la medalla de bronce.
Ahora, el deportista no tendrá demasiado tiempo para celebrar, debido a que no se conforma con una medalla, va por muchas más, así como lo hizo en Río 2016 y Tokio 2020.
















