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Sábado 28 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Tía y sobrino, en el podio de los Juegos Paralímpicos

En cuestión de unas pocas horas, Mayerli Buitrago, en atletismo, y su sobrino Carlos Serrano, en natación, consiguieron medallas de plata y bronce, respectivamente.

ngonzalez@vanguardia.com
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Publicado por: Néstor González Álvarez

El deporte tiene esas curiosidades que lo convierten en único. En algún momento, el exitoso nadador paralímpico Carlos Serrano Zárate le insistió a su tía, Mayerli Buitrago Ariza, que incursionara en la natación, pero ella, con obligaciones laborales en una zapatería, además de la crianza de sus hijos, en un comienzo se negó.

Pero pudieron más las ganas de salir adelante y mejorar la calidad de vida de sus seres queridos para que asumiera el reto. Empezó en la natación, pero no era rápida de piernas, así que en 2018 incursionó en el atletismo, en los lanzamientos, y allí descubrió que tenía un talento innato.

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Así que le imprimió el tesón que la caracteriza para alternar las labores de madre, esposa, zapatera y deportista. Su día iniciaba cuando aún el sol no asomaba entre las montañas y finalizaba muy tarde, con hasta dos jornadas de entrenamiento, en la mañana y en la noche.

Pronto llegaron los resultados en Campeonatos Nacionales e Internacionales y en Tokio 2020, luego de un arduo trabajo durante cuatro años, por aquellas curiosidades de la vida y el deporte, se colgó el oro en impulsión de bala F41 y pocas horas después su sobrino, ese que le insistió que se metiera en el deporte, consiguió el bronce en los 200 metros combinado S7 de la natación.

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“Esta medalla significa mucho esfuerzo y sacrificio. Fueron cuatro años muy duros, también con la pandemia, y estoy muy contenta y satisfecha de estar en el podio paralímpico. Este triunfo se lo dedico a mi familia, a mis hijos y a todos los colombianos que siempre me apoyaron”, dijo una emocionada Mayerli, de 34 años, quien recuerda con nostalgia esos momentos donde el día parecía tener más de 24 horas con todas las obligaciones que cumplía.

Carlos, entre tanto, tiene 23 años, pero parece que estuviera en el final de su carrera, por esa seguridad que transmite y la experiencia que tiene, porque además lleva más de cinco años en el más alto rendimiento.

Pero aunque a su corta edad suma cualquier cantidad de éxitos, entre ellas las tres medallas paralímpicas conseguidas en Río 2016, se sigue emocionando como aquel niño al que inscribieron en clases de natación en el 2012 para que perdiera el miedo al agua, sin saber que en esta disciplina encontraría la razón de su vida.

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Carlos logró el bronce y al salir de la piscina y ser entrevistado, le preguntaron: a quién le dedicaba el éxito. Tuvo unos segundos de silencio, respiró profundo como si se fuera a sumergir, porque seguramente se le pasó toda su historia por la cabeza y con la voz entrecortada nombró a su entrenador, familia e hijos.

“Me siento muy feliz, luché hasta el final y entregué lo mejor de mí, fue una medalla muy luchada y estoy orgulloso de mi resultado. Me quedan tres pruebas, en 50 libre, 100 pecho y 50 mariposa y espero dejar en lo más alto a Colombia”, indicó el santandereano.

Santander, como se esperaba, aporta a la delegación nacional, al registrar ya tres preseas, las de Mayerli y Carlos, así como el oro de Nelson Crispín, también en natación.

Publicado por: Néstor González Álvarez

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