La presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, habló con Vanguardia sobre los retos que afrontará el presidente electo, Abelardo De La Espriella. Las medidas frente al fenómeno de El Niño, la reactivación de la exploración de gas y el fracking son algunos de los puntos cruciales.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Entre los grandes retos que afrontará el gobierno de Abelardo De La Espriella se encuentra el de la seguridad energética. Ad portas del fenómeno de El Niño y con las cifras actuales de importación de gas, el panorama energético del país tiene varios asuntos pendientes.
Durante la campaña presidencial, De La Espriella aseguró que una de sus prioridades sería la reactivación del sector petrolero y de gas para garantizar ingresos a la nación y mejorar el abastecimiento de hidrocarburos.
Una de las propuestas del ahora presidente electo fue impulsar el fracking para extraer petróleo y gas. El Valle del Magdalena Medio, especialmente el sur del Cesar y Puerto Wilches, serían zonas claves para el desarrollo de esta iniciativa. Puede interesarle: Los giros que plantean los gremios para el nuevo Gobierno de Abelardo De La Espriella
En entrevista con Vanguardia, la presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, se refirió a los principales retos que tendrá el nuevo Gobierno en materia de gas natural.
Asuntos como las medidas para atender el fenómeno de El Niño, la reactivación de contratos para la exploración de gas y la ejecución del fracking hacen parte de la agenda del sector.

Vanguardia: ¿Cuáles son las oportunidades y el camino que viene para el nuevo Gobierno en materia energética y el uso del gas?
Luz Stella Murgas: Durante el proceso de campaña, el presidente electo, Abelardo De La Espriella, y el vicepresidente, José Manuel Restrepo, fueron enfáticos en que su bandera es garantizar la seguridad energética para todos los colombianos, pensando en que es una herramienta para reducir la pobreza y cerrar brechas de desigualdad.
Atendiendo a ese contundente mensaje, consideramos que, de cara al nuevo Gobierno, el principal foco debe ser consolidar una política de seguridad energética de largo plazo que permita garantizar a los colombianos un abastecimiento que sea confiable, competitivo y seguro.
V: Sobre el fracking, que aparece en la agenda del nuevo Gobierno, Santander juega un rol crucial en el desarrollo de esta política energética. ¿Cuál cree que debe ser el siguiente paso en esta conversación?
LSM: La seguridad energética debe partir del aprovechamiento de todos los recursos naturales que se tienen disponibles de manera sostenible. Eso implica habilitar todas las fuentes de suministro de hidrocarburos.
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En el caso del gas natural, este combina tanto producción nacional como fuentes de importaciones estratégicas que brinden respaldo y confiabilidad, lo cual permite que la infraestructura y el sistema operen con mayor flexibilidad y resiliencia frente a escenarios internacionales complejos e imprevistos nacionales.
Así las cosas, dentro del potencial gasífero e hidrocarburífero que tiene Colombia, la tecnología del fracking nos permitiría desarrollar un potencial que está en el sur del Cesar y en el norte del departamento de Santander para poder recuperar la autosuficiencia, garantizar el abastecimiento y una mayor oferta de gas a mejores precios, en beneficio de todos los usuarios.

Es importante que se desarrolle en paralelo todo ese potencial. También hay un potencial en la costa Atlántica ubicado en Córdoba, Sucre y Magdalena; hay un potencial también en el mar Caribe. Aquí no se trata de lo uno o de lo otro; se trata de avanzar y acelerar la ejecución de todos estos proyectos que son estratégicos para poder acometer ese propósito común de seguridad energética.
La seguridad energética tiene que ver con el día a día de todos los colombianos, con la calidad de vida de millones de compatriotas y, sin lugar a dudas, este dejó de ser un tema sectorial para ser transversal para todos los sectores económicos. Es una prioridad que no podemos dejar en segundo plano y que amerita, por supuesto, un plan de acción inmediato que resuelva esos problemas de oferta y demanda desde el aspecto estructural de los asuntos de energía.
V: ¿Cómo ven el camino del nuevo Gobierno para los proyectos de fracking de la zona del Valle del Magdalena Medio? ¿Cómo hacer esos acercamientos con las comunidades? ¿Empezar con pilotos o directamente con la exploración y explotación?
LSM: Es una tecnología que lleva más de 20 años en desarrollo en el mundo, que está comprobado que mitiga todos los riesgos asociados a cualquier ejercicio o actividad económica. Todas las actividades económicas per se involucran un riesgo y las tecnologías han avanzado a tal punto que la mitigación de esos riesgos puede ser verificada.
Así las cosas, Argentina, Estados Unidos y otros países que han avanzado en el desarrollo y en la implementación de la misma pueden ser grandes validadores, y podemos traer de ellos esas buenas prácticas y la experticia que tienen para que el desarrollo de la tecnología en Colombia sea igualmente exitoso.

Lo segundo es que donde está el potencial que se puede desarrollar con fracking, ya está construida la infraestructura de transporte, de modo que, una vez esos campos empiecen su producción, esas moléculas de gas puedan trasladarse rápidamente a los centros de distribución, garantizando un servicio confiable y seguro en beneficio de todos los usuarios.
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Lo tercero es que existen contratos que otorgan esos derechos para explorar y producir a través de la técnica del fracking. No solamente los pilotos, sino los contratos de exploración y producción que deberían reactivarse.
Pero para ello hay que darle confianza al inversionista, porque esta es una discusión que lleva en Colombia más de 15 años y el país ha adoptado una regulación técnica, operativa y de protección del medioambiente rigurosa. Esta fue adoptada, inclusive, teniendo en cuenta regulaciones que se habían ya implementado en otros lugares del mundo, con tan altos estándares que atrajera con certeza a grandes inversionistas: compañías que tenían el músculo financiero, experticia y trayectoria, y que podían, sin lugar a dudas, comprometerse a ejecutar actividades que, además, son significativamente cuantiosas en términos de inversión.
Pero hay que darle confianza nuevamente a estos inversionistas porque en estos 15 años el debate ha trascendido a proyectos de ley que han buscado la prohibición de la actividad. Ha trascendido a consultas ante el Consejo de Estado que no les brindan certidumbre.

Esta reactivación de los contratos tiene que ir acompañada también de un programa que atraiga esa confianza: un programa que le brinde estabilidad jurídica y tributaria, que tenga reglas claras, estables y visibles; un programa que permita mejorar la competitividad del país a través de incentivos económicos, que atraiga la inversión a Colombia en vez de seguir permitiendo que esta se vaya para Argentina o México —que acaba de habilitar la posibilidad de la tecnología—, o que se vaya para Venezuela, que está en un proceso de reactivación económica en el sector de hidrocarburos.
Entonces, hay que lograr reactivar esos contratos. Eso implica que se otorguen las licencias ambientales, pero todo esto tiene que ir acompañado de un programa que permita dar confianza a los inversionistas.















