Santander despide a uno de sus hombres más notables: el empresario y visionario Pastor Julio Delgado Hernández falleció este miércoles, 26 de agosto.

El empresario y visionario santandereano Pastor Julio Delgado Hernández falleció este miércoles 26 de agosto, según confirmaron a este medio personas allegadas a su familia.
Reconocido por forjar un nombre en mayúsculas en el mercado mayorista de Colombia, Pastor Julio Delgado marcó un precedente para el comercio de Santander.
Su nombre se mantiene en reconocidas empresas como Distribuciones Pastor Julio Delgado, una compañía con más de 54 años de trayectoria que trascendió las fronteras del área metropolitana para llegar a departamentos como Norte de Santander, Arauca, Cesar y Boyacá, entre otros.
De hecho, en 2024, esa compañía entró en el listado de las 1000 empresas más grandes del país debido a sus ingresos operativos.
El legado de Pastor Julio Delgado también se extendió a la consolidación de empresas familiares como Supermercados Más x Menos, entre otras iniciativas.

No hay nada más hermoso que la lealtad

En 2023, don Pastor Julio Delgado Hernández recibió el Mercurio de Oro de Fenalco Santander, el máximo galardón que puede recibir un comerciante de la región, por el desempeño y consolidación de Distribuciones Pastor Julio Delgado.
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Una conversación para recordar a don Pastor Julio Delgado Hernández
A principios de 2025, don Pastor Julio Delgado Hernández abrió las puertas de su hogar para conversar con Vanguardia sobre su trayectoria y sus principales apuntes para las nuevas generaciones de empresarios.
Si bien ya se encontraba retirado de los negocios, Pastor Julio Delgado recordaba aquellos principios que lo orientaron en su vida familiar y de negocios. Su historia empresarial comienza en la Bucaramanga de los años 40, cuando empezó a vender panela en el centro de la ciudad.

Si bien Pastor Julio nació en la vereda San Benito, en Lebrija, una enfermedad lo aquejó a los pocos meses de nacido e hizo que su madre, doña María Hernández, viniera a Bucaramanga.
Una vez se adaptaron al ritmo de la ciudad, María no quiso regresar al campo y terminó de convencer a su esposo, don Julio Delgado para que la familia creciera en la capital santandereana.
Pastor Julio era el cuarto de 11 hijos de esa unión familiar, que creció en las calles del barrio Chapinero. Para entonces, Bucaramanga empezaba a tomar forma en su desarrollo urbano. La ciudad no tenía más de 44.000 habitantes, solo tenía ocho iglesias y 12 parques.
A principios de los años 40, la ciudad empezaba a ver obras como el estadio Alfonso López (hoy Américo Montanini), el Hotel Bucarica y la extensión del alcantarillado y más calles pavimentadas, todo en el marco de los Juegos Nacionales de 1941.
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Don Pastor Julio fue a la escuela y cursó hasta el cuarto grado. “No había para más”, dijo sobre las necesidades de la época.
Ante las dificultades del hogar, Pastor Julio comenzó a trabajar desde muy joven. Antes de cumplir los 14 años aprendió el oficio de zapatero. Sin embargo, no estuvo de acuerdo con el estilo de vida que por entonces tenían algunos colegas y buscó otros oficios.

Por un tiempo, don Pastor Julio fue mensajero en la Gobernación de Santander. Luego de unas vacaciones y sin mayores explicaciones, le entregaron un sobre con su liquidación y una carta en la que reconocían sus cualidades. Lejos de amilanarse, se fue a buscar a doña María y le consultó qué podía hacer con el dinero. “Póngase a vender panela”, le dijo su madre. Ese consejo le cambió la vida.
“Fue como si un bombillo me hubiera iluminado la cabeza y yo no mostré mucha ambición, pero dije: ‘Sí’”. Tenía 17 años.
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Sin mayor reproche, Pastor Julio compró el puesto para comercializar panela. Los $4,50 de la liquidación alcanzaron para surtir y empezar a despuntar en ventas. En las jornadas de trabajo en la Plaza Central conoció a Graciela Duarte (q.e.p.d.), su esposa. La vida les cambió.
Luego de miradas que iban y venían, Pastor Julio y Graciela se enamoraron. Vivieron una historia de amor que superó los 67 años y en la que crecieron cuatro hijos: Martha, Yolanda, Julio Javier y Jorge Enrique Delgado Duarte.
Don Pastor Julio siempre hablaba con admiración de “Chelita”, como le decía afectuosamente por su pujanza, temple y capacidad para los negocios y el hogar. “Ella me enseñó a trabajar”, reconoció don Pastor Julio.
De la venta de panela pasó a tener un toldo, como su suegro, en el que vendía arroz, harina y granos por libras.
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El siguiente paso en su camino fue la compra del Granero Oriental. Con el ahorro de varios años y la venta de una casa, Pastor Julio logró adquirir la mitad de ese negocio, anclado en el centro de Bucaramanga.
Al darse cuenta que desde diferentes tiendas de la ciudad y los municipios aledaños llegaban al granero para surtir sus negocios, Pastor Julio se la jugó por comprar un furgón para repartir la mercancía en varios municipios de Santander.
De esa manera comenzó Distribuciones Pastor Julio Delgado, una de las compañías más queridas por los santandereanos.
Retirado de los negocios, Pastor Julio dedicaba sus días a la lectura y compartir tiempo en familia.

Los consejos de Pastor Julio Delgado Hernández, un visionario de Santander
1. Honradez: habla de la capacidad y profesionalismo de cumplir con lo que se pide.
2. Creer en sí mismo: es importante tener claro cuáles son las capacidades que se tienen. Saber hasta dónde es capaz de llegar.
3. Comportamiento: es importante tener presente las actitudes y comportamiento a su alrededor.
4. Tacto y humanidad: el trato a los demás es muy importante, con los trabajadores no deben existir humillaciones.
5. Cumplir los compromisos: es importante tener presentes los compromisos. Se debe ser leal a la palabra.
















