Hace 27 años productos Kenchus, una marca de raíces chinas santandereana, fue la encargada de que las vitrinas de supermercados de grandes superficies y diversos negocios de comidas en Santander empezaran a vender ese producto.

Publicado por: DIANA C. LEÓN DURÁN
“Uno iba al mercado y no encontraba raíces chinas”, asegura Sofía Leguízamo quien guarda hoy como su patrimonio más preciado la tradición del cultivo de raíces.
Han sido más de dos décadas en las que junto a su esposo, Pablo Enrique Arévalo Cortés (q.e.p.d) se juntaron esfuerzos, esperanzas y constancia para que cada día, tras la expensa del negocio familiar que forjaron, vieran crecer las raíces chinas que hoy también alimentan los sueños de sus hijos.
¡A echar raíces!
Doña Sofía es para sus hijos un ejemplo a seguir, una mujer que se mantiene en pie, con la mirada firme, con la calidez de una madre que recuerda con ojos vidriosos por qué el negocio familiar sigue en pie.
Su mentor y alentador fue su esposo, quien junto a ella idearon el negocio tras descubrir que era poco común en los pequeños y grandes supermercados conseguir raíces chinas.
“Pablo era funcionario del ICA y era un hombre muy ingenioso, entonces vimos la oportunidad y necesidad que había para ese entonces en el mercado y que podría ser un buen negocio. Así que nos encargamos de averiguar cómo se producían y qué requerimientos tenían y empezamos a comercializarlas. Logramos entrar a los supermercados más reconocidos de la ciudad y de ahí a las pequeñas tiendas”, dice.
Su esposo fue el gestor de la idea, pero pese a que por su trabajo como funcionario tenía que viajar permanentemente, ella se encargó de ejecutar todas sus instrucciones en cuanto a la producción, cuidados y lineamientos sanitarios que debían seguir.
Fueron tiempos difíciles. “Mis hijos estaban pequeños y yo era la que en el inicio de la empresa me encargaba de todo, desde la producción y el empacado hasta la distribución. Tenía que levantarme a las 3 de la mañana para cumplir con todo. Incluso recuerdo que no tenía quien me distribuyera y muchas veces yo tomaba un bus y llevaba los pedidos”, asegura doña Sofía.
Según recuerda empezaron vendiendo 20 paquetes, hoy comercializan 600 paquetes semanales y adicionalmente bajo la marca Kenchus, distribuyen y comercializan champiñones.
“Mi esposo iba a los supermercados y él mismo le preguntaba a la gente cómo les parecía el producto. La gente respondía que muy bueno que en Santander nacieran empresas como esta”, recuerda.
Posteriormente su hijo mayor, Pablo, se sumó a apoyar la empresa por lo que decidió cursar sus estudios universitarios de noche para colaborar durante el día en la producción.
Con el tiempo se fueron sumando también sus otras dos hijas, Catalina y María del Pilar, quienes con sus profesiones y dedicación también han ayudada al crecimiento del negocio.
Así mismo desde hace casi 10 años empezaron a emplear personal.
Como productora de raíces chinas y comercializadora de champiñones precisamente durante la última década y como maquiladores de grandes superficies, la microempresa ha hecho adecuaciones a sus instalaciones para asegurar la limpieza y desinfección en los procesos. Los productos Kenchus son distribuidos desde Bucaramanga a ciudades como Barranquilla, Valledupar, Cúcuta, Santa Marta y Cartagena.
“Nuestra visión es ampliar la comercialización y llevar los productos a todo el país e incluso al exterior. Para eso estamos trabajando en fortalecer nuestra planta para poder contar con suficiente mercancía para abastecer los pedidos”, dijo Pilar Arévalo, quien actualmente coordina el negocio.













