La mitad del parque automotor de Santander no tiene Soat y de cada 10 vehículos, 6 transitan sin la revisión técnico mecánica actualizada. Expertos analizan las cifras y los riesgos.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
La evasión del Soat, que es la póliza de Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, sigue siendo alta en el país. A corte de marzo, según cifras del Runt, es del 47 % en Colombia, mientras que la evasión de la Revisión Técnico Mecánica (RTM) asciende al 57 %.
De estos dos requisitos para movilizarse por las vías y carreteras del país, los propietarios de motocicletas son los mayores evasores del Soat. Además, el 78 % de las motocicletas no tienen el certificado de la técnico mecánica vigente.
Al pasar al plano regional, de acuerdo con las cuentas del Runt y Fasecolda, la evasión del Soat en Santander asciende a 50 %, lo que equivale a 3 puntos porcentuales por encima del promedio nacional, para un total de 531.021 vehículos sin el porte del seguro obligatorio. Este porcentaje se mantiene respecto al mismo trimestre del 2023.
Por su parte, el estado de la Revisión Técnico Mecánica presenta el 59 % en evasión para el departamento. Esto significa 2 puntos porcentuales más que el promedio nacional, para un total de 547.443 vehículos sin técnico mecánica actualizada.
Asimismo, la Asociación Nacional de Centros de Diagnóstico Automotor publicó hace poco el informe ‘Evasión de la Revisión Técnico Mecánica y de Emisiones Contaminantes’, en el que dio cuenta que Santander tiene un parque automotor de 1.050.338 vehículos, de los cuales 368.660 tiene la revisión vigente y 169.832 no están obligados a hacerla.
Dicho documento reveló que la evasión de la técnico mecánica en Santander ha venido en aumento desde el 2018, cuando se ubicó en 55,3 %, lo que quiere decir que, en cinco años, la no revisión actualizado registró un alza de 3,7 puntos porcentuales.
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Los consecuencias de evadir
Ante este panorama, la abogada Daniela Méndez, especialista en Derecho Internacional de Transporte de la Universidad del Externado y experta en movilidad, consideró que la consecuencias para la movilidad de Santander es una mala calidad del aire y contaminación, lo que conlleva a enfermedades.
“Lo más grave son las muertes y accidentes de tránsito que se pueden generar por no contar con un vehículo en óptimas condiciones que es el fin de la revisión técnico mecánica, y cuyo objetivo es verificar el funcionamiento del motor del carro y las motocicletas. Asimismo, la suspensión, dirección, emisión de gases contaminantes y el estado de las llantas, entre otras”, explicó la experta, quien fue directora de Tránsito de Bucaramanga.
Darío Hidalgo, investigador de la movilidad sostenible y doctor en Ingeniería Civil del Planeamiento de Transporte Urbano y profesor de la Universidad Javeriana, precisó que el Soat es un mecanismo de aseguramiento y el costo total de los gastos médicos, incluso rubros funerarios y de ambulancias, se paga con los aportes de los propietarios de los vehículos al comprar este seguro.
“Si estos costos suben, pero los ingresos por el pago del Soat no crece, entonces lo que tienen que pagar las personas que sí lo hacen será mayor, o de lo contrario, se necesitarán más recursos públicos para financiar lo faltante. Estos dos escenarios evidencias que el dinero sale del bolsillo de los ciudadanos, sean de los propietarios o vía impuestos”, según explicó.
Para Hidalgo, esta alta evasión en Santander es gravísima porque, si las aseguradoras no tienen suficientes ingresos para cubrir los siniestros que se generan contra estas pólizas, terminan saliendo del aseguramiento y “podemos quedarnos sin el pago del servicio, porque estas empresas tienen que mantener un equilibrio entre lo que ingresa por el Soat y lo que sale para el pago de siniestros”.
A la discusión se sumó el ingeniero de transportes Héctor Gerardo Cáceres, exdirector de Tránsito de Bucaramanga, quien aseguró que “el propietario o conductor debe saber que estas multas son considerablemente altas. Además, en caso de que ocasionar algún accidente, el conductor, que no cuente con este documento, deberá cubrir los gastos médicos ocasionados a cualquier ciudadano, estos pueden ser significativos. Lo más delicado, los afectados podrán enfrentar dificultades para recibir atención médica inmediata y de calidad por la falta de ese seguro”.
Santiago Quiñónez vive en Bucaramanga y es uno de las 462 mil personas que tienen motocicleta en el área metropolitana. La compró hace seis años y la usa para movilizarse de su casa al trabajo.
“Para pagar el Soat me tocaba hacer de todo. Al principio, cuando no tenía trabajo fijo, fue difícil, me tocaba reunir con lo que me pagaban de varios empleos como independiente. Luego cuando accedí a un contrato fijo, ya el pago fue más fácil porque disponía del dinero para hacerlo”, contó el motociclista a Vanguardia.
Para él, la evasión del pago del seguro demuestras las condiciones precarias de ingresos y empleo de los colombianos, “pero no justifico que no lo paguen porque es de obligatorio cumplimiento y es la manera segura de movilizarse en la moto y tener alguna garantía, si hay daños a terceros”.
Dijo que la moto se convirtió el medio de transporte para la gran parte de la clase trabajadora de las ciudades y estas personas se enfrentan al costo de la póliza, “que en muchas ocasiones no tienen para pagarlo porque el ingreso promedio no alcanza, pero también hay personas que tienen la plata, pero no lo pagan, no tienen cultura de pago”.
Movilidad, entre riesgos y evasión
Méndez agregó que esta alta tasa de evasión en la región hace que los conductores y ciudadanos se expongan a riesgos.
“Se exponen a poner el riesgo la vida por la alta evasión de la revisión técnico mecánica, revisión que se debe realizar anualmente en los vehículos de transporte particulares con más de seis años en circulación y los de servicio público desde los dos años a partir de la fecha de la matrícula”, advirtió Méndez, quien recordó que los conductores que circulen sin la revisión técnico mecánica se exponen a una multa denominada C35, la cual equivale a 15 salarios mínimos legales diarios vigentes.
De acuerdo con el ingeniero Cáceres, los conductores que no porten el Soat contribuyen a un ambiente de inseguridad vial generalizado, ya que los conductores sin seguro podrán sentirse menos responsables y más propensos a cometer infracciones al tránsito, “aumentando así el riesgo de accidentes y lesiones tanto para ellos como para otros usuarios de la vía”.
Añadió que el seguro obligatorio es requisito indispensable para poder circular por las vías de Colombia, que cumplir con este requisito contribuye a mantener una movilidad más segura y garantiza una adecuada atención médica para cualquier usuario que sufra un accidente.
Según el profesor Hidalgo, el mayor riesgo recae en las motocicletas porque la principal elusión del pago de este seguro está en este segmento del parque automotor.
“Estamos sufriendo porque las motocicletas, no necesariamente sus propietarios, no están cubriendo el Soat. Esto significa que cuando suceden los siniestros no hay los recursos para cubrirlos. Y las personas que no compran este seguro no deberían manejar o poner a circular ese vehículo”, recalcó el experto en movilidad sostenible.
La dificultad, de acuerdo con Hidalgo, es el control en ciudades como Bucaramanga y su área porque no hay policías ni agentes de tránsito suficientes para estar en la mayoría de calles y avenidas.
Johanna Cárdenas Acevedo, directora de Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, aseguró que la mitad de los vehículos en Santander evadan el Soat es muy grave, en especial en el área metropolitana, ya que esta ciudad reporta al año por lo menos 3.000 accidentes de tránsito y en promedio entre 150 y 160 personas fallecidas.
La economista insistió en que este panorama es delicado para quienes sufren accidentes, debido a que no pueden contar con la atención médica adecuada debido a la falta del seguro. Asimismo, quienes no lo tienen, terminan siendo una carga para el sistema de salud y todos los contribuyentes, puesto que los costos médicos, que deberían ser asumidos por una empresa aseguradora, “terminamos asumiéndolos todos a través de recursos públicos”.
Al preguntarle las razones de por qué hay una tendencia evasora en la región, Cárdenas Acevedo afirmó que esto no es un asunto exclusivo de los santandereanos, ya que estudios y encuestas en el país muestran que hay una cultura alrededor de la evasión de impuestos que se da en todos los niveles socioeconómicos, aunque por distintas razones.
“Sin embargo, si en algo se coincide es en la alta percepción de corrupción en el manejo de los recursos públicos y la falta de confianza en los gobiernos, lo que por supuesto, afecta esa disposición a pagar impuestos o en este caso el seguro de movilidad y transporte”, concluyó la directora.












