Avianca completó su programa de densificación de aviones de fuselaje angosto en tiempo récord”, lo cual ayudó a optimizar su eficiencia en costos y permitió más capacidad.

Publicado por: Resumen Agencias
Los casi seis meses en que los vuelos comerciales cesaron en Colombia en 2020 por cuenta de la pandemia marcaron un punto de inflexión en el mercado aéreo, cuyos efectos se siguen viendo hoy.
En su momento, Avianca y Latam, los dos titanes de la industria, asfixiados por las deudas tuvieron que recurrir a la ley de quiebras estadounidense (Capítulo 11), mientras la otrora exitosa low cost Viva presumía su temple para resistir ese embate.
En la actualidad, la situación es totalmente distinta y se empieza a dibujar un mercado diferente. Viva, que no estaba tan bien como decía, terminó pagando los efectos rezagados de la pandemia que sumados a un precio alto de los combustibles, millonarias deudas y un fallido proceso de integración con Avianca, derivaron en su quiebra.
En el entre tanto, Avianca y Latam vieron luz al final del túnel, consiguieron aliados con un fuerte músculo financiero, salieron del Capítulo 11 y hoy se están disputando quién es la más fuerte en el mercado tanto en Colombia como en América Latina. El panorama es otro y para la muestra están sus resultados financieros, pues ambas reportaron utilidades en el primer semestre.
Es así como entre enero y junio Avianca arrojó ingresos por US$2.201 millones, lo que significó un aumento del 20 % versus los US$1.833 millones conseguidos para la primera mitad del año pasado. Por su lado, Latam obtuvo US$5.482 millones, que le valieron para un incremento del 31 % frente a los US$4.185 millones vistos un año atrás.
En materia de ganancias, la primera dio una pequeña utilidad de US$3,7 millones, mientras la línea aérea de origen chileno reportó US$267 millones, representando los primeros pasos adelante tras la crisis vivida en pandemia.
Sobre el tema, Adrián Neuhauser, CEO de Avianca, indicó que la compañía continúa con su “solida ejecución del plan de negocio”, aun con un segundo trimestre que fue desafiante.
También puede leer: Reducción de la jornada laboral en Colombia: así es el impacto a la productividad y reputación de las empresas
Por su parte, el CFO de Latam Airlines Group, Ramiro Alfonsín, afirmó que los buenos resultados alcanzados en la primera parte del año permiten que la firma sea más optimista sobre su desempeño en el 2023, por lo que el margen operacional ajustado sería del 10 % al 11 %, y ya no del 6 % u 8 % que se pensaba.
Los otros competidores
La gran mayoría de los competidores del mercado parece estar en buena hora, a pesar de las dificultades de los últimos años. Por ejemplo, la aerolínea de bajo costo Wingo anunció esta semana la constitución de una subsidiaria en Panamá que ya empezó vuelos domésticos en ese país y abrió la puerta para hacer lo propio en otros territorios caribeños y andinos.
Aunque Wingo no revela sus cifras, su casa matriz Copa Holdings reportó que en el primer semestre obtuvo una utilidad neta de US$139 millones. La compañía destacó que en los últimos meses redujo 17 % el costo operativo por asiento, mientras que el tráfico de pasajeros subió 15,4 % y la capacidad 13,6 %.
Clic (antes EasyFly) destacó desde su orilla que ha pagado más de $55.000 millones en el marco del proceso de reestructuración de deudas al que se acogió en pandemia, y ha venido dando utilidades desde mediados del 2021.
A su turno, la aerolínea estatal Satena ha avanzado su intención de invertir US$80 millones para ampliar su flota con 19 aviones en los próximos cuatro años, aunque las cifras no son las mejores, pues con corte a abril registró pérdidas.
Para el investigador económico Luis Fernando Ramírez hay varios factores que les están dando oxígeno a estas aerolíneas. El primero, en el caso del mercado colombiano, es “la desaparición de la competencia (en referencia a las salidas de Viva y Ultra)”, lo cual les ayuda “porque no tienen que hacer guerra de tarifas y estar pendientes de los precios de los demás, y aumentan la participación de mercado”. Otro elemento, es la revaluación de las monedas de la región, en el entendido de que entre el 70 % y el 80 % de las obligaciones de las aerolíneas son en dólares. Solo en Colombia el peso se ha revaluado cerca de 23 %.
De igual manera, la experta en temas aeronáuticos y de turismo Claudia Velásquez valoró el respaldo financiero detrás de las líneas aéreas vigentes en el mercado, lo cual les ha permitido tener estabilidad aun en momentos del año cuando la tasa de cambio estuvo por las nubes y se impactaron los costos de operación.















