Cambiar la matriz energética del petróleo y el carbón por otras fuentes de recursos renovables es un proceso a largo plazo que tiene varios pendientes, una de ellas es ajustar las normas.

Publicado por: Redacción L R
La transición energética en Colombia tiene varios pendientes en su implementación y consolidación.
En un evento académico realizado en la Udes, varios expertos del sector expusieron sus puntos de vista, avances y retos para consolidar el cambio en la matriz energética en Colombia, en la que elementos como hidrógeno y energía solar tengan mayor relevancia.
Sobre ese asunto, Juan Felipe Gutiérrez López, asesor del Ministerio de Minas y Energía para la Red Nacional de Conocimiento para la Transición Energética Justa, se refirió a la necesidad de articular conocimientos entre gremios, Gobierno, academia y comunidades para hacer pedagogía sobre la transición e incluir solicitudes o reclamos desde diferentes sectores.
Según Acolgen, el 68 % de la capacidad instalada de energía en el país es de fuentes renovables. La solar representa un aporte del 3,7 %.
Algunos cambios
En su intervención, el asesor del Ministerio de Minas destacó la necesidad de transformar la regulación actual para que se ajuste a la transición.
“Transformar esa matriz energética implica también transformar la normatividad que tenemos, que está diseñada para esa clásica matriz. Tenemos que hacer cambios de normativa en múltiples niveles. En la regulación también debemos construir una agenda que nos permita priorizar cuáles son los principales”, advirtió Gutiérrez López.
El asesor del ministerio planteó que la intención es que se consolide una red de relacionamiento entre los diferentes agentes y con el Gobierno para ver los avances y focos de la transición. En esa línea, planteó la necesidad de que esas conversaciones se realicen en las regiones para conocer el rumbo de la transición. De acuerdo con el experto, esa red podría servir para discusiones como la reforma a los servicios públicos, que se espera sea presentada en esta legislatura.
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“Vamos a hacer unos diálogos territoriales para recoger lo que se piensa en el territorio de cómo esa red debe funcionar para que redunden beneficios a los territorios”, dijo Gutiérrez López, quien agregó que esa cartera está cerca de presentar el escenario de la transición energética.
Ese documento contendría la proyección en el tiempo y todos los energéticos y aportes que se requieren para lograr la transformación de la matriz que oscilaría entre unos 30 y 50 años.
Sin embargo, Gutiérrez López indicó que las grandes transformaciones de esa matriz se reflejarán en los próximos años, “en la medida que vayan entrando los grandes proyectos”, aseguró.
Líneas de investigación
Otro de los puntos que se traza a nivel técnico para la transición involucra a la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH. Según la vicepresidenta técnica de la entidad, María Cecilia Ruiz Cardona, hay tres líneas de investigación de formas no convencionales de energía que adelantan desde la entidad: hidrógeno blanco, geotermia y almacenamiento de dióxido de carbono. El primer elemento es una de las prioridades en esas investigaciones, pues se produce naturalmente de la interacción del fluido de las rocas.

Reservas y fuente
Como parte del panorama energético del país y a la par de esos proyectos de transformación energética, el Centros de Estudios Económicos, Anif, planteó la necesidad de tener en cuenta al gas como elemento esencial en la transición.
“Su versatilidad y menor impacto ambiental lo posicionan como un componente esencial en la transición hacia una matriz energética más limpia”, señala un informe reciente de esa entidad.
De acuerdo con un análisis de Anif, entre 2020 y 2022 el gas natural fue la principal fuente de energía térmica en el país, representando el 55 % del consumo total en este segmento.
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Ante la creciente demanda de este hidrocarburo, una de las preocupaciones es la cobertura de la demanda para los próximos años y la caída en las reservas. De hecho, según la ANH para 2023, las reservas probadas de gas en Colombia alcanzan para 6.1 años.
“Este contexto destaca la necesidad de implementar estrategias sostenibles para la gestión de recursos energéticos a corto y largo plazo, garantizando al mismo tiempo la seguridad energética actual”, precisó Anif en ese análisis.















