lunes 28 de agosto de 2023 - 12:00 AM

Este es el café cargado y amargo que se toma el sector cafetero de Colombia por sus crisis de precios, exportación y producción

La Federación Nacional de Cafeteros atraviesa un momento crítico por cuenta de la caída del precio de carga del grano, las persistentes tensiones entre el Gobierno Petro y el gremio por el Fondo Nacional del Café, los bajos volúmenes de exportaciones, ‘el dolor de cabeza’ por menor rentabilidad en el cultivo y el escándalo de entrada de café robusta al país.
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Una taza de café bien cargada, amarga y fuerte se toma la Federación Nacional de Cafeteros por cuenta de la caída del precio de carga del grano, las persistentes tensiones entre el Gobierno Petro y el gremio por el Fondo Nacional del Café, los bajos volúmenes de exportaciones, ‘el dolor de cabeza’ por menor rentabilidad en el cultivo y el escándalo de entrada de café robusta al país.

Los primeros sorbos los han dado los comités departamentales de las regiones cafeteras de Colombia, con apoyo de los comités municipales, quienes firmaron cartas para respaldar al gerente general de la Federacafé, Germán Bahamón Jaramillo, quien ha tenido que cargar bultos de café para soportar las diferencias con el presidente Gustavo Petro y ciertas divisiones internas del gremio.

Este es el café cargado y amargo que se toma el sector cafetero de Colombia por sus crisis de precios, exportación y producción

En el plano local, a través de una carta dirigida a la Secretaría General de la Federación Nacional de Cafeteros, firmada por los presidentes de los 34 comités municipales de cafeteros de Santander y el presidente del Comité Departamental, las bases cafeteras de la región respaldaron el proceso de elección del gerente Bahamón.

“Los 408 representantes de los 34 Comités Municipales, donde hacen parte directamente 57 municipios de los 74 que producen café en el departamento, después de ser enterados a cabalidad del proceso de elección y de su transparencia, decidieron respaldar la elección y apoyar la gestión del nuevo gerente de la Federación, a través de la firma de cada uno de los presidentes de estos comités”, se lee en la misiva.

Hay que recordar que el gremio cafetero viene de relaciones tensas con el Gobierno Petro por la elección del gerente general de la Federación hace un par de meses.

Como sucedió, Germán Bahamón Jaramillo, de 48 años, fue elegido por unanimidad como nuevo gerente del gremio el pasado 27 de abril del 2023. Esto, en el seno de la reunión extraordinaria del Congreso Nacional de Cafeteros, máxima autoridad e instancia de deliberación gremial.

En este proceso, que duró cerca de dos meses y en el que se le buscó reemplazo a Roberto Vélez Vallejo, que renunció en diciembre de 2022 al aducir diferencias con el presidente Petro, también estuvieron como candidatos finales Sandra Morelli Rico y Santiago Pardo Salguero.

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No obstante, la elección desató el descontento del mandatario nacional, quien por medio de Twitter (ahora X) solicitó a la Federacafé aplazar la elección del nuevo líder gremial hasta que el nuevo ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, pudiera hacer parte de la decisión.

Pese a lo solicitado, el gremio escogió a Bahamón Jaramillo, un empresario del Huila, el mayor departamento productor de café de Colombia.

Además de estas relaciones tensas, fuentes del gremio contaron que el nuevo gerente recibió un gremio que ya estaba divido y con irregularidades internas. Por ejemplo, la situación en Almacafé fue a mediados de 2022 o los reparos al manejo del Fondo Nacional del Café porque, en algunos casos, reducían o desestabilizaban los ingresos de los caficultores.

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El representante de Santander ante el Comité Directivo y Nacional de la Federación, Héctor Santos Galvis, fue enfático al recordar que el apoyo a Bahamón fue unánime alrededor de su hoja de vida, y así se reflejó en el Congreso Extraordinario Cafetero, cuando los 15 comités departamentales lo ratificaron como gerente general.

“Con la elección de Bahamón, el presidente Petro se siente un poco frustrado o engañado porque sus representantes del Gobierno ante la junta del Comité Nacional, que eran los ministros de Hacienda, Agricultura, Comercio y Planeación Nacional, encargados de elaborar la terna, no hicieron lo que él quería”, recordó Santos Galvis.

Sobre esto, Aurelio Suárez, columnista y analista económico y político de actividades cafeteras y agropecuarias, afirmó que el presidente Petro no ha entendido el funcionamiento de la Federación, ni el papel del Gobierno dentro de esta. “Él no puede negar que sus cuatro ministros escogieron la terna y seleccionaron al nuevo gerente, incluso lo aplaudieron. Por lo tanto, Petro no tiene las condiciones políticas para agarrarse con Bahamón”.

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Por su parte, el dirigente gremial sentenció que departamentos cafeteros Huila, Risaralda, Nariño y Cauca han enviado cartas de apoyo, como Santander, en donde sus cafeteros se sienten representados por el gerente de la Federacafé. “Bahamón tiene el compromiso de sacar adelante la institucionalidad del gremio”.

El representante cafetero precisó que son las bases cafeteras de los comités municipales los asientos del gremio porque son el elector primario cafetero, elegido por voto popular. “Ese apoyo, entonces, es para que el gerente se fortalezca y empodere para solucionar las necesidades de la caficultura colombiana conformada por 540 mil familias cafeteras”.

El analista Suárez afirma que la coyuntura que atraviesa el sector es la peor crisis cafetera de la historia en el país.

“Tiene todos los componentes de las anteriores crisis: caída del precio en la cotización internacionales, tendencia a la baja del dólar y el volumen de producción va de capa caída. Todo esto va acompañado de nuevos hechos”.

¿Cuáles son esos nuevos ingredientes de la crisis? El experto cafetero explicó que una nueva llave es el alza de las importaciones, “eso no pasaba antes, con la producción nacional se atendía el mercado interno y se exportaba el saldo a favor”. Ahora se exportada todo y lo interno se satisface con importaciones.

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“Esa balanza comercial va en detrimento para el ingreso de los cafeteros. Eso viene progresivo, se empezó con medio millón y el año pasado fueron 2,5 millones sacos importados, es decir, 7 millones en los últimos años. Y a mayo de este año ya van 666 mil sacos de café importados y cerramos julio en promedio con 750 mil”, calculó Suárez.

Según su concepto, la importación de cafés robustas de Brasil, en especial la canéfora, es para atender gran parte del mercado interno colombiano, que consume al año en promedio 2,5 millones de sacos. “Ese saldo se mezcla con productos locales para ganar un plus en mercado internacionales”.

Precisó que ante los inconvenientes de calidad, los compradores en Estados Unidos vieron el hecho y bajaron la prima de calidad, que hace cuatro meses estaba en 50 centavos de dólar y hoy se ubica en 15 centavos de dólar. “No están vendiendo un café puro”.

Suárez criticó la forma en cómo se está dando el consumo interno de café, porque lo que se cultiva en el país se exporta, “y los colombianos no lo consumimos, lo que nosotros estamos tomando no se cultiva en Colombia. Esto hace que no mejore la balanza comercial, sino más bien que la afecta”.

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Calculó que esas importaciones del grano por 400 millones de dólares van en detrimento de cultivadores y consumidores. “Son más o menos $300 mil en pérdidas por carga, y en promedio hasta diciembre serán 3 millones de cargas de café. Entonces, las pérdidas estaría entre $900 mil millones y $1 billón”.

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Por su parte, el dirigente gremial de Santander consideró que más que una crisis cafetera, lo que vive hoy el sector es un momento coyuntural, conforme a la crisis económica mundial, tras la pandemia que llevó a que las economías del planeta se alteraran.

“Brasil se está recuperando luego de que su caficultura vivió unas heladas fuertes y un verano prolongado, que trajo una reducción de la producción. Lo anterior más la cuarentena y cierres por la pandemia hicieron que los costos del café en el mundo subieran, es decir, se distorsionó la balance comercial. También hay que agregar la revaluación del dólar y la depreciación del peso colombiano, con una TRM de hasta $5.000, pero ahora está en $4.100”, dijo Santos Galvis.

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El dirigente gremial estimó que el consumo también influyó, tras los encierros en casa por la pandemia. “Hoy en día, en Estados Unidos se ha reducido la demanda de café de buena calidad, eso ha llevado, por una parte, a la baja el precio del café colombiano”.

A renglón seguido, el representante de Santander dio tres razones del porqué el diferencial de precio ha bajado: primero, han caído todos los diferenciales de precio de cafés de origen similar al colombiano (de buena calidad), hace dos años alcanzó el pico de 80 centavos de dólar, hoy bordea los 20 centavos de dólares. Segundo, también se contrajo la demanda de esos cafés por la pandemia. Tercero, la cotización en la bolsa ha bajado igualmente.

“Estas condiciones han hecho que precio interno haya caída por debajo de $1.370.000, lo que se traduce en problemas en los costos de producción, que se agudizó con la guerra de Rusia y Ucrania, al dispararse los costos de los fertilizantes hasta 200 %. Un bulto pasó de $85 mil a $270 mil”, explicó Santos Galvis.

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Insistió en que el problema es coyuntural por el momento cíclico de la economía en la agricultura de Colombia, que tuvo dos años de buenos precios y tres años de precios regulares o bajos. “Entonces aún hoy es muy incierto cualquier concepto que uno pueda emitir de cuánto va a durar o no, teniendo en cuenta los efectos del cambio climático que son ahora más agresivos e impredecibles”.

En una entrevista reciente con Vanguardia, el gerente general de la Federacafé, Germán Bahamón, expresó su preocupación por el precio de la carga de café en Colombia, que de abril hasta la fecha ha caído en 33 %. Además, influyó el comportamiento de la tasa de cambio, que en estos meses, ha visto una apreciación del peso colombiano.

“Esto definitivamente nos pone hoy en unas condiciones que nos preocupan muchísimo porque somos el primer renglón agrícola del país. De esta manera, el renglón cafetero tiene en este momento un problema de rentabilidad”, advirtió Bahamón.

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Y cuando habló de rentabilidad se refirió a cómo en este momento se afecta el precio de la cotización en la Bolsa de Nueva York, que ha puesto la carga del café alrededor de $1’300.000. Este valor está por debajo del costo de producción.

“Recordemos que el café es un producto cíclico y si sembró hace dos años un árbol de café, ahora empieza a tener su primera carga. Entonces los costos que se tuvieron por insumos altos, mano de obra de recolección no compensan ahora con un precio bajo. Eso genera una presión de rentabilidad”, explicó el gerente de la Federación.

Santos Galvis reconoció que, en medio de esta coyuntura, hay un hecho que al interior de la Federación que sacudió las bases del gremio, se trata de la entrada de café robusta de Brasil a Almacafé. Esto hizo que su gerente saliera y al igual que otros directivos de Caldas y el Huila.

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“Hay unos cafés de segunda para la fábrica de café liofilizado, propiedad del Fondo Nacional del Café, que los negocia como materia prima para su transformación, pero hay escasez de esa materia prima. En ese proceso hubo un error, posiblemente en los encargados de Almacafé regionales de Neiva y Caldas”, contó el dirigente gremial.

A renglón seguido, sostuvo que en la compra de ese café se minimizaron los protocolos y es ahí donde se infiltra ese grano de Brasil, que fue detectado al momento de ingresar a la planta. Este caso se llevó Comité Directivo y Nacional y se tomaron dichas decisiones. “Esto sigue en investigación y Almacafé asumió la responsabilidad con sus propios recursos”.

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Este suceso acarreó unas pérdidas económicas para el gremio, por lo que Santos Galvis precisó que unos hablan de $14 mil millones y otros dicen que son $7 mil millones, “pero hasta cuando se vende ese café no podemos emitir un concepto”. Insistió en que esto no pone en riesgo la calidad del café colombiano.

Sin embargo, el analista cafetero Suárez consideró que la entrada de café robusta al país si pone en entredicho la calidad del café colombiano. “Cuál es el control fitosanitario, cuál es el rol del Invima para tomar un café sano, esto también incluye a las tostadoras que hay acá como Sello Rojo, La Bastilla, Águila Roja, Mariscal y Nescafé”.

El experto sentenció que es inadmisible e inaceptable que esto suceda en Colombia, que se caracteriza a nivel mundial por su calidad.

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A este momento, en el que el café está hirviendo, se suma el ingrediente del Fondo Nacional del Café, que en el 2022 completó 890 millones de dólares en ingresos, de los cuales 585,7 millones de dólares provienen de la comercialización de café verde.

Esta bolsa de recursos es la que tiene en tensión las relaciones entre el presidente Gustavo Petro y el gremio cafetero, debido a que esta semana, en el Huila, el mandatario nacional advirtió: “Existe un contrato entre el Gobierno y la Federación, que maneja un recurso público, este es el Fondo Nacional del Café. Si la Federación no se reestructura, se acabará el contrato del Fondo”.

Ante esto, el gerente Bahamón dijo que el presidente está pidiendo una reestructuración de la Federación, “y a eso llegué yo, a transformarla. Lo que no estoy de acuerdo es con que le quite el Fondo a los cafeteros”.

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Por eso, argumentó que la Federacafé ha demostrado en 96 años que ha sido responsable en la reinversión de los recursos recaudados en la caficultura, convirtiendo al grano en el producto agrícola número uno exportable no minero-energético.

Néstor Serrano Capacho, director ejecutivo del Comité de Cafeteros de Santander, precisó que este fondo se alimenta de la contribución cafetera, que es su principal fuente de financiación. “El fondo cumple una función de garantía de compra. Y si no la tenemos, los caficultores nos exponemos a no tener lo básico, es decir, nuestra caficultura, a no tener plata para comprar la cosecha”.

El dirigente gremial advirtió que sin este fondo al productor cafetero le saldrá más costoso y menos rentable porque las cooperativas garantizan un precio competitivo, mientras que en el mercado habría valores inferiores y “se perdería la garantía de compra, en otras palabras la compra de café no se daría sin el fondo”.

El analista Suárez cuestionó la gestión del Gobierno Petro ante esta situación y se preguntó qué hará con los $700 mil millones del Fondo de Estabilización de Precios para que los caficultores no trabajen a pérdida.

Nada nos ganamos si continúan abriendo el boquete de las importaciones, porque estos tostadores e importadores compran más barato. Incluso se puede se puede prohibir la importación de café, hay una cláusula de salvaguarda de un arancel del 70 %, así lo estipula la Organización Mundial del Comercio”, dijo Suárez.

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Agregó que de nada sirve si este Gobierno pone plata para que no se venda a pérdida, pero mantiene las importaciones de café.

Asimismo, el experto estimó que hay un debilitamiento de las cooperativas cafeteras. De 30, 14 perdieron plata. “Sí o sí el Gobierno tiene que revisar este caso porque si no se perderá la garantía de compra.

Concluyó que la indignación de ciertos sectores cafeteros por el sueldo altísimo del gerente general de la Federacafé y la burocracia cafetera es relevante en este momento cuando hay una caficultura quebrada.

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Periodista económico en Vanguardia. Ganador del premio Simón Bolívar a mejor reportaje en audio en 2023. Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad de Caldas. Comunicador Social – Periodista, de la Universidad Pontificia Bolivariana.

@MiguelOrlandoAM

malguero@vanguardia.com

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