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Domingo 31 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Cabeza fría en esta cita con la historia

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Hoy los colombianos tenemos una cita con la historia. Nunca antes en nuestra existencia republicana habíamos enfrentado una coyuntura tan dramática de tener que escoger entre el comunismo camuflado representado por Iván Cepeda —que destruiría nuestra libertad y nuestra democracia tal y como la conocemos— y la preservación de dichos principios y valores bajo el liderazgo de cualquiera de los otros candidatos relevantes (nos agraden o no).

Es literalmente increíble que haya gente que todavía considere sensato darle chance al comunismo; sistema que nunca y en ningún lugar ha funcionado. Siempre termina igual: pobreza, odio, persecución, corrupción y concentración absoluta del poder.

El comunismo destruye los incentivos para producir, ataca al empresario, divide a la sociedad entre “buenos y malos” y convierte al Estado en dueño de la vida de las personas. Promete igualdad, pero termina repartiendo miseria, mientras una pequeña élite política vive privilegiada y atornillada al poder. Venezuela, Cuba y la antigua Unión Soviética son prueba de ello.

No nos equivoquemos: Iván Cepeda representa precisamente esa visión ideológica. Y mientras su campaña ha mantenido el foco en asegurar los votos petristas, preocupa y entristece ser testigo del enfrentamiento de las últimas semanas entre las campañas de Abelardo y Paloma. Yo, que pensaba que el fanatismo recalcitrante era exclusivo del petrismo… Ahora, me asombra la agresividad que los seguidores de ambas campañas han asumido entre sí, menoscabando la posibilidad —por rabia y orgullo— de unirse en segunda vuelta (cuando siempre habían estado en la misma orilla).

¿No se dan acaso cuenta de que le están haciendo el favor a Iván Cepeda?

Yo le hago un respetuoso, pero firme, llamado a los candidatos: prioricen al país por encima de sus vanidades y egos personales. Al final, para la mayoría de los colombianos, elegirlos a ustedes no es el objetivo principal e intrínseco; en cambio, sí lo es derrotar a Cepeda y evitar nuestra propia destrucción. Para ‘el ciudadano de a pie’ no es claro quién inició los ataques entre ustedes ni le importa mucho quién tenga la culpa. Más importante es lo que hagan para asegurar la victoria de la libertad. Sean superiores al razonable impulso de demostrar quién tiene la razón. E, independientemente de cuál de ustedes pase a segunda vuelta, actúen con grandeza y magnanimidad.

A mis compatriotas, una fraternal invitación: permítanse votar hoy 31 de mayo a conciencia y por quien más les guste. Ahora se pueden dar ese lujo; en segunda vuelta no. En esa instancia, les encomiendo encarecidamente pensar con cabeza fría y, despojados de orgullo, actuar con pragmatismo y votar por cualquiera que resulte hoy elegido(a) para enfrentar a Cepeda en segunda vuelta.

Entre más rápido asumamos esa realidad, menos daño le haremos al propósito principal.

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