Cultura
Jueves 28 de noviembre de 2024 - 02:28 PM

Mazorquita en la tierra del maíz: la obra que rescata el patrimonio gastronómico de Santander

Mazorquita en la tierra del maíz, una obra patrimonial publicada en Bucaramanga, celebra la tradición del maíz criollo en Santander. Este libro ilustrado, creado por Rainier Céspedes Ramírez, busca preservar la cocina ancestral, impulsar redes de siembra y fortalecer el diálogo generacional para proteger el patrimonio cultural y natural de la región.

Mazorquita en la tierra del maíz: la obra que rescata el patrimonio gastronómico de Santander. Foto suministrada/VANGUARDIA
Mazorquita en la tierra del maíz: la obra que rescata el patrimonio gastronómico de Santander. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

La mazorca, esa joya dorada que abraza los granos del maíz, ha sido por siglos mucho más que un alimento. En su espiga se entretejen historias de la tierra, canciones del pasado y promesas de abundancia. Originaria de América, la mazorca nació en el corazón del valle de Tehuacán, México, hace 10,000 años. Desde allí, emprendió un viaje ancestral que la llevó a conquistar los suelos fértiles de Colombia, donde encontró en Santander un hogar eterno. Lea también: LIEP: un viaje entre recuerdos y preguntas en el Teatro Santander

En las manos de las comunidades indígenas de Santander, la mazorca se convirtió en algo sagrado. Su grano alimentó cuerpos y espíritus, y su presencia brilló en rituales y celebraciones como un símbolo de fertilidad y vida. En los campos y fogones, el maíz se integró a la esencia misma de estas tierras, sosteniendo generaciones con su generosidad.

Con la llegada de los colonizadores europeos, el maíz se reinventó, pero nunca perdió su alma. En Santander, dio vida a las tradicionales arepas de maíz pelao, cuya textura y sabor cuentan historias de resistencia y amor por la tierra. La chicha, bebida ancestral, capturó la esencia líquida de esta joya agrícola, mientras que la “mazorca asá”, asada sobre brasas, llenó las calles de aromas que aún hoy evocan la conexión íntima entre el pueblo santandereano y su territorio.

La mazorca, en Santander, no es solo alimento. Es memoria e identidad. Más que un alimento, el maíz es símbolo de identidad y vida y es de allí que nace Mazorquita en la tierra del maíz, una obra patrimonial que honra la historia y el alma de un grano que ha alimentado generaciones. Publicada hoy en Bucaramanga, esta pieza ilustrada no es solo un libro, sino una semilla que busca germinar conciencia, tradición y resistencia en el campo y en la mesa.

Mazorquita en la tierra del maíz: la obra que rescata el patrimonio gastronómico de Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Mazorquita en la tierra del maíz: la obra que rescata el patrimonio gastronómico de Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

En esta obra, Rainier Céspedes Ramírez, artista popular y defensor de la semilla criolla, plasma 30 años de compromiso con el territorio y sus costumbres. Mazorquita en la tierra del maíz invita a rescatar el Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) vinculado al cultivo y consumo del maíz criollo, enfrentando con valentía el avance del maíz transgénico y promoviendo una cocina ancestral que habla el lenguaje de nuestras raíces.

Esta obra no solo recoge recetas y saberes, sino que se convierte en una herramienta didáctica para conectar generaciones. En sus páginas, Céspedes Ramírez teje un diálogo entre el pasado y el futuro, integrando métodos creativos para fomentar la participación comunitaria y fortalecer los lazos con la tierra. Desde las cocinas hasta los campos, Mazorquita en la tierra del maíz es una invitación abierta a conocer, cuidar y celebrar el legado gastronómico de Santander.

El proyecto no se queda en las palabras. A través de la obra, se busca impulsar redes de siembra y producción que generen custodios de la semilla criolla de maíz en las provincias del departamento. Este esfuerzo se traduce en el cultivo, distribución y aprovechamiento del maíz nativo, llevando consigo una apuesta por mitigar el consumo desmedido de variedades transgénicas y preservar el patrimonio natural de la región.

La obra también exalta la riqueza de la cocina santandereana, desde las arepas de maíz pilado hasta las recetas que cuentan historias de fogones y tradiciones. En cada plato, hay una narrativa que conecta a las personas con su tierra y con las luchas de quienes han cuidado estas semillas a lo largo del tiempo.

Mazorquita en la tierra del maíz se hace realidad gracias a la Beca de Patrimonio otorgada por la Gobernación de Santander en la convocatoria ”Cultura con Berraquera”, operada por el Centro Cultural del Oriente. A partir de hoy, los ejemplares de Mazorquita en la tierra del maíz se distribuirán por las provincias de Santander, llevando consigo un mensaje de esperanza y resistencia.

Publicado por: Redacción Cultural

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