Cultura
Lunes 07 de abril de 2025 - 11:08 AM

“Yo soy yo”: el libro que se convierte en puente hacia la comprensión de las personas trans

La escritora Ana María Echeverri decidió contar una historia real: la de Martín, un joven trans marcado por la violencia y el rechazo. Yo soy yo es un libro íntimo y necesario que abre la conversación sobre identidad, tolerancia y humanidad en Colombia.

Ana María Echeverri, escritora y documentalista. Foto: Editorial Planeta/VANGUARDIA
Ana María Echeverri, escritora y documentalista. Foto: Editorial Planeta/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

En 2014, un hecho sacudió al país y dejó al descubierto una verdad dolorosa: la escuela, lugar que debería proteger, también puede herir. Sergio Urrego, un joven estudiante de 16 años, murió luego de  haber sido víctima de acoso constante, señalamiento y discriminación dentro de su colegio por su orientación sexual. Lea también: “La Europa”: el documental de un santandereano que transforma el dolor del conflicto armado en poesía y música

Lo que parecía un caso aislado pronto se convirtió en el detonante de un debate nacional cargado de tensiones morales, políticas y sociales.

La noticia no solo generó indignación. Encendió alarmas en las más altas instancias judiciales. En 2015, la Corte Constitucional, en un fallo sin precedentes, la sentencia T-478, que ordenó al Ministerio de Educación revisar los manuales de convivencia de todas las instituciones educativas del país. La directriz era clara: crear entornos seguros, libres de discriminación, y garantizar que ningún estudiante volviera a ser vulnerado por ser quien es.

La entonces ministra Gina Parody, respaldada por organismos como el Pnud, Unfpa y Unicef, puso en marcha una respuesta audaz: una serie de cartillas tituladas “Ambientes escolares libres de discriminación”. Eran herramientas pedagógicas pensadas para enseñar respeto, empatía e inclusión. Pero no todos las recibieron así.

Lo que siguió fue una operación de desinformación. Un cómic de origen europeo, con contenido explícito, comenzó a circular en redes sociales, atribuido, de forma falsa, al Ministerio. El pánico se propagó como pólvora. Grupos religiosos, líderes conservadores y políticos alzaron la voz: aseguraban que el gobierno pretendía imponer una “ideología de género” en los colegios.

En agosto de 2016, el país fue testigo de algo inesperado.  Multitudes salieron a marchar, indignadas no por la discriminación, sino por la supuesta amenaza a los valores tradicionales. Las calles se llenaron de pancartas, rezos y consignas. El ruido fue ensordecedor.

Y entonces, el golpe final: el Ministerio de Educación decidió retirar las cartillas y detener su distribución. Lo que empezó como un intento por proteger a los más vulnerables terminó en una retirada forzada, dejando atrás una pregunta sin respuesta: ¿qué tan dispuesta está Colombia a hablar de diversidad, cuando ni siquiera soporta nombrarla?

Ana María Echeverri, escritora y documentalista, recuerda ese episodio como un punto de inflexión: “sentí una profunda tristeza. No podía creer que educar en la tolerancia y en el respeto por la diferencia pudiera generar tanta indignación”. Desde su casa en Villa de Leyva, pensó qué podía hacer. La respuesta fue la escritura.

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Lo que en un principio sería un libro coral sobre género, construido a partir de entrevistas, se transformó en un relato íntimo y potente cuando conoció a Martín, un joven trans cuya historia personal condensaba muchas de las realidades más dolorosas y complejas de este país: la violencia intrafamiliar, el desplazamiento forzado, el abuso sexual y la marginalización sistemática.

Durante siete años Ana María conversó con él, lo acompañó, lo escuchó. El resultado fue Yo soy yo, un testimonio contado en primera persona que, sin ficciones ni adornos, expone la verdad de quien ha tenido que reconstruirse desde las ruinas.

“Yo soy yo”: el libro que se convierte en puente hacia la comprensión de las personas trans
“Yo soy yo”: el libro que se convierte en puente hacia la comprensión de las personas trans

Escuchar para comprender

El proceso de escritura fue también un viaje personal para la autora. “Me di cuenta de lo ignorante que era sobre las personas trans. Empecé a estudiar, tomé cursos, leí, hice todo lo posible por entender ese mundo que desconocía por completo”. Su experiencia no fue única: desde colegas periodistas hasta adultos mayores que asistieron al lanzamiento del libro, muchos lectores reconocieron su desconocimiento profundo del tema. “Un señor de 85 años me dijo que agradecía el libro porque no se iba a morir sin saber que esa realidad existía”, cuenta conmovida. Lea también: El arte popular colombiano celebra 21 años de visibilizar el talento empírico en todo el país

Y es que Yo soy yo no busca adoctrinar ni convencer. Es, ante todo, un acto de escucha. Martín, a través de su relato crudo y honesto, va desnudando las múltiples capas de dolor que arrastra: las secuelas del abuso, las dudas sobre su identidad, la dificultad de encajar en una sociedad que exige definiciones estrictas de género. “Martín entendió que no era ni hombre ni mujer. Era él. Sencillamente, él”, dice Ana María.

El libro ha sido recibido con calidez y sin polémica, algo que sorprendió incluso a su autora. “Pensé que iba a recibir comentarios negativos, que me iban a atacar. Pero no. Solo he recibido palabras de agradecimiento”. Desde jueces retirados hasta campesinos de Villa de Leyva, la lectura de Yo soy yo ha generado empatía, reflexión y un profundo llamado a la tolerancia.

La clave está en el tono. Ana María optó por contar la historia con respeto, sin artificios, con un lenguaje claro que cualquier lector puede comprender. “No quería escribir desde la altivez ni la teoría. Quería que la gente pudiera conectar con Martín desde el corazón”.

La experiencia con Martín no solo marcó la escritura del libro, también transformó la visión del mundo de la autora. “Hay un libro que leí en la Universidad de Barcelona que se llama La ilusión del género. Plantea que entre el masculino y el femenino hay un mundo de grises, de matices. Eso es Martín. Eso es mucha gente que no cabe en los extremos”.

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En Yo soy yo, el conflicto no está solo en la identidad de género, sino en la imposibilidad de ser uno mismo en una sociedad que no ofrece lugar para lo que no puede clasificar. “Cuando Martín iba a buscar trabajo como mujer, le decían que era muy masculina. Cuando iba como hombre, le decían que no era un verdadero hombre. ¿Entonces dónde cabe alguien como él?

Hoy, Ana María no piensa tanto en nuevos proyectos como en acompañar el camino de su libro. “Estoy en el posparto”, dice entre risas. Se dedica a difundir la historia de Martín en charlas, ferias del libro y eventos que ella misma organiza. Mientras tanto, sigue escribiendo en Conexión Zaquencipa, una revista virtual que creó con amigos en Villa de Leyva, y trabaja con niños en escuelas rurales desde hace más de 15 años.

Yo soy yo no es solo un libro sobre ser trans. Es una historia sobre el dolor, la resistencia y, sobre todo, la humanidad. Un relato que invita a mirar más allá del prejuicio y a preguntarse, con honestidad, si estamos preparados para convivir en un mundo donde cada quien pueda ser, y decir, simplemente: yo soy yo.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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