El músico y escritor Jimmy Jazz, pionero del punk en Colombia, se presentará el 5 de julio en la Casa Cultural El Solar en Bucaramanga con un concierto acústico.

Publicado por: Redacción Cultural
Hay artistas que prefieren afinar su voz con el descontento. Jimmy Jazz, nombre artístico del paisa Jaime López, es uno de ellos. Figura legendaria del punk colombiano, matemático, físico, escritor y docente rural, este creador inclasificable regresa al escenario con una propuesta acústica e íntima, y dos nuevos libros bajo el brazo: “Cantar es el arte de la palabra” y “Catálogo de tronquitos”.
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El próximo 5 de julio, la Casa Cultural El Solar, en Bucaramanga, abrirá sus puertas a una noche cargada de rebeldía crítica, literatura y memoria. En esta ocasión, Jimmy Jazz compartirá sus canciones más recientes en formato acústico, acompañado del también icónico Alejandro Negrete, exintegrante de la legendaria banda Bastard y actual líder de los Jóvenes Chirretes.
La historia de Jimmy Jazz no cabe en una sola caja de resonancia. Nacido en Medellín y formado académicamente en la Universidad de Antioquia, este artista se tituló como ingeniero químico, matemático y físico. Sin embargo, eligió la música como el canal desde donde ejerce una pedagogía crítica y frontal. Fue en 1984 cuando fundó la banda G.P., una de las primeras agrupaciones punk del país. Años después, tras una ruptura interna, dio vida a Punkies y Cerebro, proyecto que hoy encarna su manera de entender el mundo: con sarcasmo, filosofía y acordes disonantes.
Su música es un manifiesto que arremete contra las moralidades impuestas, la violencia institucionalizada y la estupidez humana. No es gratuito que muchas de sus canciones estén salpicadas de referencias a autores como Cioran, Camus o Diógenes. De hecho, su amor por el saber lo llevó a colarse en clases de latín y filosofía durante sus años universitarios. No sorprende entonces que uno de sus nuevos libros se titule Cantar es el arte de la palabra, un ensayo lírico y crítico sobre la obra de Evaristo Páramos, cantante de La Polla Records, banda fundamental en la genealogía del punk ibérico.
La segunda publicación, Catálogo de tronquitos, da un giro hacia el terreno de lo anecdótico. Se trata de una recopilación de relatos cortos, vivencias y fragmentos de conversaciones que tuvieron lugar en los pasillos, aulas y espacios abiertos de la Universidad de Antioquia. Es, según López, un homenaje a esa etapa de su vida donde la rebeldía se conjugaba con el pensamiento, y donde la marginalidad también tenía nombre propio y rostro de estudiante.
Ambos libros forman parte de su catálogo independiente, del cual ha publicado más de veinte títulos, entre cuentos, ensayos, poesía y relatos. Además, es editor de la revista digital Gáidaros, un espacio donde convergen reflexiones filosóficas, humor ácido y propuestas estéticas alternativas.
Desde hace algunos años, Jimmy Jazz se dedica también a la docencia en un colegio rural en las afueras de Bucaramanga. Allí, entre jóvenes campesinos, sigue haciendo de la palabra una trinchera. Su labor como educador no está separada de su proyecto artístico: para él, enseñar física o literatura es tan revolucionario como cantar contra el patriarcado o el autoritarismo.
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Este retorno a escena, con guitarra, armónica y libros en mano, no es solo una gira cultural, sino un acto político: una manera de decir que el punk no ha muerto, sino que se ha transformado. Ya no grita desde los sótanos de Medellín, ahora susurra desde las montañas santandereanas, se cuela en las aulas rurales y se imprime en hojas recicladas.
El evento del 5 de julio promete ser más que un concierto. Será un encuentro entre generaciones, entre quienes crecieron con el ruido irreverente de Punkies y Cerebro, y quienes recién descubren que el punk no es solo un género, sino una forma de ver el mundo con las uñas afuera y los ojos bien abiertos.















