La Galería Tótem de Bucaramanga inaugura la exposición “Beatriz González 1965”, un homenaje a los inicios de la artista santandereana, con apoyo de la Gobernación de Santander.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Una puerta se abre para mirar atrás. Es la puerta de la Galería Tótem, en Bucaramanga, un espacio independiente que desde hace años insiste en hacer visible lo que suele quedar oculto: las raíces, la provincia, lo propio. Allí, en una sala íntima del barrio Nuevo Sotomayor, se inaugura este miércoles 2 de julio a las 6:00 p.m. la exposición “Beatriz González 1965. Un homenaje desde la provincia”, una muestra que no solo revisita el inicio de una de las trayectorias más contundentes del arte colombiano, sino que también afirma, con voz clara, que los grandes nombres también nacen en tierra caliente.
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Organizada por la galería en alianza con la Gobernación de Santander, la exposición rinde tributo a los orígenes de la maestra Beatriz González, nacida en Bucaramanga en 1932, y a su emblemático año 1965, cuando presentó Los suicidas del Sisga, obra que marcó un antes y un después en el arte moderno del país. No es casual que sea una galería santandereana la que impulse este homenaje: es un acto de memoria, pero también de geografía afectiva. Un reconocimiento desde el territorio a una mujer que, desde los márgenes, ha retratado el dolor, la política y la historia de Colombia con una ironía que todavía incomoda.
“Esta vez estoy haciendo la curaduría de una investigación alrededor del contexto de producción de Los suicidas del Sisga”, explica Alberto Borja, curador de la exposición. “Más o menos lo que hacemos es rastrear personajes contemporáneos de ese año, tanto en el campo artístico como en el cultural y el sociopolítico. Se trata de exhibir parte de ese archivo en imágenes y fotografías, acompañadas de fichas técnicas con una pequeña descripción del contexto y su relación con ese momento en el que Beatriz comienza oficialmente su tránsito por el arte pop y por el dolor, líneas que definirían gran parte de su obra futura”.
Ese gesto fundacional, el de mirar el archivo popular como materia digna de arte, es el punto de partida de esta exposición. En Galería Tótem, la obra de González no aparece como mito intocable, sino como memoria viva. A través de piezas, reproducciones, documentos y activaciones curatoriales, el público puede volver sobre esa ruptura que permitió narrar Colombia desde las esquinas del dolor, la sátira, lo doméstico y lo íntimo.
¿Qué ocurrió en 1965? Beatriz González tenía poco más de 30 años y se interesaba por las imágenes de prensa, los recortes cotidianos, los rostros ajenos que circulaban en los periódicos. En lugar de mirar al canon europeo, posó su mirada sobre una fotografía anónima que retrataba a una pareja campesina que había decidido suicidarse lanzándose a las aguas del Sisga. La convirtió en pintura, le dio color plano, y con eso rompió con la tradición estética del momento. La obra fue rechazada en el Salón Nacional, pero reconocida por la crítica Marta Traba. A partir de entonces, González se convertiría en una cronista visual de un país que aprendía a vivir con la violencia.
Ese gesto fundacional, el de mirar el archivo popular como materia digna de arte, es el punto de partida de esta exposición. En Galería Tótem, la obra de González no aparece como mito intocable, sino como memoria viva. A través de piezas, reproducciones, documentos y activaciones curatoriales, el público puede volver sobre esa ruptura que permitió narrar Colombia desde las esquinas del dolor, la sátira, lo doméstico y lo íntimo.
Borja, quien ya había trabajado en el Salón Nacional de Artistas de Mompox con una delegación santandereana, insiste en la importancia de mirar desde lo local: “Este homenaje no solo celebra a Beatriz González, también reafirma la potencia del pensamiento desde la provincia. Es una invitación a volver al archivo, a la memoria, a entender que las raíces también son un lugar desde donde se puede construir discurso artístico contemporáneo”.
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La exposición fue inaugurada con la presencia del gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, quien manifestó su respaldo a la agenda cultural del departamento. La alianza entre la Gobernación y la Galería Tótem da cuenta de un interés institucional por acercar el arte a los públicos locales y por reconocer a las figuras que han puesto el nombre de Santander en la escena internacional del arte.
El evento, además, fue organizado con el apoyo de Itima Casa de Artes, Museo Café y marcas locales como Chiflas, La Jugosita y Galletas La Aurora, lo cual refuerza una apuesta por el trabajo colaborativo y el tejido cultural regional. La entrada es libre y la galería está ubicada en la calle 50 #27A-42, en el corazón de Bucaramanga.
Galería Tótem: una trinchera para el arte en Santander
Fundada en 2014, Galería Tótem es una corporación cultural sin ánimo de lucro que se ha convertido en un referente para la circulación del arte contemporáneo en Santander. A través de exposiciones periódicas, conversatorios, talleres y procesos de formación, el equipo curatorial, liderado por artistas y gestores locales, ha consolidado una propuesta que dialoga con el contexto, promueve el pensamiento crítico y da visibilidad a propuestas emergentes y consolidadas.
Tótem no es una sala blanca tradicional. Es un laboratorio donde se cruzan disciplinas, saberes y generaciones. Sus exposiciones tienen una duración promedio de seis semanas y están acompañadas de programación pedagógica para públicos escolares, universitarios y comunitarios. En palabras de sus gestores, “el arte no solo se cuelga, se conversa”.
Aunque han pasado casi 60 años desde Los suicidas del Sisga, la obra de Beatriz González sigue siendo un referente. Prueba de ello es la voz de la cantante Andrea Echeverri, quien escribió en X:
"#BeatrizGónzalez me sigue marcando, me gustaría exponer con ella", dice @ndreaEcheverri.
— JulioAcelas (@JulioAcelas) July 2, 2025
Hoy HOMENAJE desde la PROVINCIA a la maestra Beatriz, por la @GobdeSantander y Galería TOTEM.
La artista plástica mas emblemática del país y de Santander.@GralJuvenalDiaz @mincultura… pic.twitter.com/hBGl8FSjjb
La cita, difundida por el periodista Julio Acelas, resume el legado de una artista que ha hecho del archivo, la crítica política y la gráfica popular un lenguaje propio. Desde sus camas intervenidas hasta sus retratos de presidentes con tocados indígenas, González ha puesto en jaque los discursos oficiales del poder, la historia y la estética dominante.
Más allá del homenaje, la exposición plantea una pregunta necesaria: ¿qué significa volver al lugar de origen? En tiempos en que lo centralizado domina la producción artística, esta muestra recuerda que el arte también nace en la provincia, en las casas humildes, en los cuartos donde una mujer recorta imágenes de periódico mientras el país tiembla.
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Beatriz González ha expuesto en los grandes museos del mundo —Tate Modern, MoMA, Reina Sofía—, pero este homenaje en Bucaramanga conecta con algo más profundo: la raíz, el hogar, la primera mirada. La galería no solo expone su obra; la devuelve a su paisaje emocional.
Como dijo la maestra alguna vez: “El artista no inventa. El artista recuerda”.














