El Museo de Bellas Artes Casa de la Cultura Custodio García Rovira presenta “Flor es Ser”, una exposición colectiva disponible hasta el 25 de julio en Bucaramanga.

Publicado por: Redacción Cultural
La escena cultural santandereana abre julio con una propuesta artística que no solo celebra la creación plástica, sino que también invita a reflexionar sobre los ciclos internos de transformación, crecimiento y resistencia. Flor es Ser, la nueva exposición del Museo de Bellas Artes Casa de la Cultura Custodio García Rovira, fue inaugurada el viernes 4 de julio con una velada que conjugó música, poesía y arte visual en un mismo relato: el del florecimiento como acto humano y creativo.
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Con la curaduría del artista y gestor cultural B. Marcell Bohórquez Gualdrón, conocido en el circuito artístico como El Narrador de Salem, y bajo la dirección de Lizeth Mariana Pineda y Mery Camila Galvis, esta exposición colectiva agrupa obras de 31 artistas, en su mayoría jóvenes, que se expresan desde distintos lenguajes visuales para dar cuenta de sus procesos personales de evolución.
“El ser humano posee una capacidad innata para florecer en múltiples dimensiones”, escribe el curador en el texto que acompaña la muestra. “Desde lo espiritual hasta lo intelectual, esta transformación se manifiesta en el amor, las emociones y la búsqueda de conocimiento. Cada obra presentada es un testimonio visual de ese crecimiento”.
Lejos de una visión únicamente formal, Flor es Ser propone una narrativa curatorial que cruza el arte con distintas tradiciones espirituales y filosóficas. El jainismo, el budismo tibetano y la simbología hindú del loto aparecen como referentes metafóricos que enriquecen el recorrido visual. Estas tradiciones, según Bohórquez, convergen en una idea común: el florecimiento como metáfora del despertar interior, especialmente significativo en una etapa vital como la juventud, donde todo parece posible y cada experiencia deja una marca.
La exposición se construye así como un jardín simbólico en el que cada pieza, desde ilustraciones y pinturas hasta instalaciones y collages, funciona como una flor con identidad propia. Algunas obras exploran el cuerpo como territorio fértil de memorias; otras se acercan a lo femenino desde lo ancestral, o abordan temas como la salud mental, el duelo, la conexión con la naturaleza o la sexualidad como fuerza vital.
Un museo vivo y colectivo
Durante la apertura, las salas del Museo, ubicado en la calle 37 con carrera 12, en el centro de Bucaramanga, se llenaron de estudiantes, artistas, familiares y gestores culturales. La atmósfera fue de celebración, pero también de escucha atenta. La lectura de poemas y la interpretación de piezas musicales dialogaron con las obras expuestas, reforzando el carácter multisensorial y colectivo del evento.
Para Lizeth Mariana Pineda, una de las directoras del proyecto, Flor es Ser “es una plataforma que busca darle voz a quienes están empezando a narrar su mundo a través del arte. El museo se convierte en un espacio de acogida, no de competencia, donde lo importante es el proceso y la honestidad con que se crea”.
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Esta dimensión pedagógica y afectiva es uno de los elementos más potentes de la muestra, que también puede leerse como una forma de resistencia frente a las exigencias productivas y meritocráticas que suelen marcar el mundo artístico. Aquí no hay obras premiadas ni grandes nombres. Hay, en cambio, sensibilidad, búsqueda, duda y deseo.
Más que ofrecer respuestas, Flor es Ser lanza preguntas: ¿qué significa florecer hoy, en un país fracturado por la violencia, la desigualdad y la incertidumbre? ¿Cómo se transforma una persona en medio del caos? ¿Qué papel juega el arte en ese proceso?
El público visitante está invitado a detenerse, a dejarse tocar por las formas y colores, a reconocer en esas obras sus propios tránsitos vitales. La exposición estará abierta hasta el 25 de julio, de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:00 m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m., y los sábados de 9:00 a.m. a 12:00 m.
Participan en la muestra artistas como Amy De La Pava Angarita, Andrea Cervantes, Brayan Nieto Muñoz, Daniela Patiño Benítez, Juan Carlos Linares Ramírez (Mausoleo), Karol Flórez, Mariana Sofía Pinilla Fayad, Natalia García, Valentina Rincón Meneses, entre otros. Cada uno, desde su singularidad, se une a esta constelación creativa que encuentra en el arte un modo de ser, habitar y florecer.
En tiempos donde el ruido y la velocidad dificultan el contacto con lo esencial, esta exposición nos recuerda que la belleza también puede surgir en medio del fango. Como el loto que florece en aguas turbias, el arte, y con él, el ser, puede elevarse, aún en las condiciones más adversas.















