La cantautora bumanguesa Ana Naranja estrenará en Bucaramanga sus sencillos Luna Nueva y Angaria, inspirados en relatos de mujeres víctimas de violencia de género.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Escuchar por primera vez Luna Nueva, de Ana Naranja, me hizo pensar en lo que significa atravesar la violencia. Pero fue Angaria la que me golpeó distinto. Ahí estaba la rabia contenida. La furia silenciosa. El agresor sigue como si nada. La víctima, si sobrevive, carga con todo: las heridas, el estigma, el juicio. Se siente el nudo en la garganta. El peso en el pecho. El vértigo del dolor. Y entonces, entre melodías suaves y un coro esperanzador, la canción dejó de ser solo música: se volvió refugio.
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El sábado 23 de agosto, Ana Naranja compartirá con el público un proyecto tejido con paciencia, como quien borda memoria. Dos canciones nacidas de relatos anónimos de mujeres que han vivido la violencia. El evento, titulado Luna Nueva, será en La Casa de Todas de la Fundación Mujer y Futuro (Cl. 21 #26-21, Bucaramanga), a las 5:00 p.m.
El trabajo es fruto de una beca en composición y se materializa en dos obras: “Luna Nueva” y “Angaria”, ambas producidas junto a Juan José Ortiz Camacho. Luna Nueva se pensó como una nana para acunar(se) a sí misma. Está escrita desde la voz de una sobreviviente que decide hablar, pedir ayuda y aferrarse a las redes de apoyo. El piano se convierte aquí en protagonista: es lo que le da a la canción una fuerza emocional que multiplica su impacto.
La letra, con su sencillez luminosa, insiste en que la vida puede volver a sorprender: “Y quizás la vida te sorprenda una vez más El viento ponga todo en su lugar La lluvia traiga un poco de bondad Y quizás la vida ya no vaya para atrás El tiempo colabore un poco más Y el corazón sepa que estoy aquí”
Angaria, en contraste, se interna en la crudeza del testimonio. Su nombre proviene de una palabra rescatada por la poeta Natalia Londoño en el Diccionario ilustrado de Parlache Búcaro (2023), que significa “rata inmunda”. Aquí, la violencia aparece con su rostro más brutal: el de quienes destruyen la vida cotidiana de una mujer hasta dejarla al borde del silencio.
Para escribirla, Ana Naranja investigó relatos de sobrevivientes en Colombia y México, el primer país de Latinoamérica en tipificar el feminicidio en 2007, seguido por Colombia en 2015 con la Ley Rosa Elvira Cely. La canción se construyó con la tradición de la crónica musical latina: el órgano inicial evoca las cantinas y sus pesares.

El lanzamiento tendrá tres momentos: primero, una sesión de escucha en vivo de los dos sencillos, acompañada de un concierto de Ana Naranja y su banda y luego, una socialización del proceso de creación y producción sobre cómo identificar y reconocer los signos de la violencia de género.
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Y es que la violencia contra la mujer e intrafamiliar son pandemia en Santander. Y en el país. Hasta el 4 de junio de 2025, el Observatorio de Feminicidios en Colombia reportó 342 casos. Más de uno cada día. El 98 % sigue sin sentencia.
En Santander, hasta esa fecha, fueron 19 feminicidios. Ocho intentos más. La tasa de violencia contra la mujer alcanza los 4.554 casos por cada 100.000 habitantes. Golpes. Abusos. Negligencia.
El programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos lo advierte: bajan los hurtos, bajan las riñas. Pero persiste la violencia intrafamiliar, los feminicidios. Crímenes que avanzan lento en la justicia.
El feminicidio no es un hecho aislado. Es estructural. Nace de desigualdades culturales. Se sostiene en instituciones débiles. En Bucaramanga, las mujeres viven en peligro. Y la respuesta no es seguir estando solas, es unirnos.
El proyecto de Ana, por ejemplo, se sostiene sobre el trabajo colectivo. La Fundación Mujer y Futuro es su aliada principal, mientras que Morpho Creativo y Fuego Refugio se suman como aliados amigos. Detrás de cada acorde está también la convicción de que el arte puede ser herramienta de memoria y transformación.
Ana María Melo Pinzón, conocida como Ana Naranja, busca contar historias, sí, pero en realidad las canta para devolverles la humanidad. Con Luna Nueva y Angaria, la artista abre un espacio donde la música se convierte en compañía y testimonio. Donde el dolor se nombra, pero también se imagina la posibilidad de un comienzo.
Porque, como ella misma canta: “quizás la vida te sorprenda una vez más”.

















