Con bolero, zamba, vallenato y cumbia, la cantautora colombo-irlandesa presenta su trabajo más amplio y personal. La gira arranca el próximo 24 de abril en el Teatro Santander de Bucaramanga.

Hay un antes y un después en la discografía de Katie James, y ese punto de inflexión lleva el nombre de Bajo mi corteza. Lanzado en 2026, el álbum reúne diez composiciones propias en diferentes aires latinoamericanos, y representa el salto más ambicioso que la cantautora colombo-irlandesa ha dado en sus más de dos décadas de carrera.
Quien conocía a Katie James por sus álbumes anteriores, envueltos por la austeridad acústica y la profundidad emocional que también logra transmitir el folclor andino, encontrará en esta nueva etapa a una artista que decidió ampliar su mapa sonoro sin abandonar la brújula que ha guiado siempre su camino artístico.
“Si yo tuviera que ponerme un título, sería cantautora con elementos de folclore latinoamericano”, se nombra a sí misma, quien hoy presenta este nuevo universo que llevará a diferentes ciudades de Colombia en una gira de la que decidió Bucaramanga será el punto de partida. Lea también: Los secretos que enferman: el libro con el que un psicólogo santandereano lleva la consulta al terreno de la literatura
Su álbum anterior, Humano, era un ejercicio de concentración: todo andino, todo en español, todo adentro. Este nuevo trabajo hace exactamente lo contrario y abre nuevas ventanas.
El 24 de abril regresará al Teatro Santander para presentar las canciones de Bajo mi corteza acompañada de su banda completa, en un recorrido que también incluye sus clásicos como Toitico bien empacao y Me voy al monte.
“Esta vez vengo con la banda completa: guitarra, requinto, piano, percusión y bajo. Muchas veces me han visto en formato solista con mi guitarra, entonces esto será diferente”, cuenta la artista en entrevista exclusiva con VANGUARDIA. Cada interpretación musical vendrá acompañada de las historias que inspiraron las letras. Para Katie, cada encuentro en escena es una oportunidad para acercarse y crear un espacio de complicidad con su público.
“Cada historia es real. No necesito historias imaginarias porque la vida misma te da tantas para contar. Una, por ejemplo, habla del amor de mi mamá, quien a sus 81 años se enamora de su vecino. En los conciertos cuento esa historia y las señoras en el público dicen: “Yo sigo esperando a mi don Aurelio.”, señala James.
Bajo mi corteza está planteado como un recorrido por aires latinoamericanos: desde el bolero, zamba argentina, tonadas llaneras, pinceladas de tango, cumbia y, por primera vez en su discografía, el vallenato.
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Katie explica esta decisión diversa desde su curiosidad como artista, que asegura, revelan una Katie más feliz, con temas más alegres y más bailables: “No importa que una haya crecido en zona andina, una no escucha solo música andina. Una escucha música de todas partes del mundo. Y para componer me parece muy interesante expandir las posibilidades, que una canción no se parezca a la otra.”
La historia de Katie James y su fusión colombo-irlandesa
Nacida en la pequeña isla irlandesa de Inishfree en 1985, Katie James llegó a Colombia a los dos años junto a su familia y creció en una comunidad ecológica angloirlandesa fundada por su madre, ubicada en las montañas del Huila. Desde entonces, el folclor colombiano no fue una elección estética sino una forma de vida.
Su trayecto musical lo refleja con precisión: empezó con la guitarra clásica en Popayán, estudió música en la Universidad INCCA de Bogotá y fue construyendo un sonido propio que mezcla lo acústico con lo folclórico. En 2019 su canción Toitico Bien Empacao se convirtió en un fenómeno viral para el género del bambuco, y su colaboración posterior con Carlos Vives en En la selva para Cumbiana II terminó de consolidarla como una voz del folclor contemporáneo.
Una relación cercana con Santander
La cantautora revela que tiene una relación particular con Santander. Ha grabado aquí en la región cinco videoclips junto al productor audiovisual Javier Valdivieso, incluyendo Respirar, Humano y Décimas Alto Lima, con paisajes que recorren los territorios de Jordán y Girón hasta el páramo de Berlín. Las fotos de portada de su álbum Humano también fueron tomadas en estas tierras.
“Los paisajes me parecen preciosos y acá tengo un gran colaborador, así que Santander ha sido un lugar ideal para trabajar en proyectos relacionados con mi música”, dice.
Así continuará la gira
Después de la capital santandereana, la gira continúa con paradas en Bogotá en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, Medellín el 5 de junio en el Teatro El Tesoro, Caicedonia y el eje cafetero. Más adelante, la gira cruza el Atlántico con fechas confirmadas en España.
Todo el año 2026 estará dedicado a Bajo mi corteza: un álbum que, en palabras de su propia creadora, no busca casillero ni etiqueta. Solo canciones reales, hechas con el folclor de un continente entero que tiene múltiples sonidos para expresarse.


















