La Página Espiritualidad evoca a la tranquilidad, ese sosiego que nos permite actuar en su debido momento y, sobre todo, mirar hacia el frente con la seguridad de que vamos por el camino correcto.

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
Las vitaminas son sustancias indispensables para los procesos metabólicos del organismo. Y aunque existen distintos tipos de ellas, las cuales cumplen diversas funciones, no hay nada como las medicinas que ‘nutren’ al alma.
Ellas, las que son espirituales, ingresan de manera restauradora a su pensamiento casi de la misma forma como los medicamentos entran a su humanidad cuando está enfermo.
Y así, mediante una dieta equilibrada, compuesta de sabios consejos y grandes dosis de confianza, su mente produce por sí sola las salidas a las vicisitudes que le agobian.
La serenidad, la paciencia, la sencillez, la solidaridad y el amor, entre otras fórmulas, hacen parte de esa clase de vitamínicos.
La fe, otra gran inyección del alma, neutraliza los temores. Ella le recuerda que usted no nació para fallar, sino para triunfar. Si no hubiera nacido para esto, no lo habría creado Dios. ¡No le falle a este buen deseo que el Creador tenía cuando lo trajo al mundo!
La honestidad es la vitamina esencial. Es el pudor, el recato, el decoro y la tranquilidad de que uno no se lleva más de lo que le corresponde.
La solidaridad también alimenta. De hecho se le debe dar una mano a quien pide un favor y, en la medida de lo posible, hay que ayudarle a llevar su carga y colaborarle en su tarea.
¡Ni hablar de la felicidad! Es ese momento, tal vez de un solo segundo, cuando nada puede turbar nuestro espíritu y la gloria nos conecta con Dios.
¡Con esas vitaminas usted es capaz de vencer todos sus miedos y salir adelante!
Permita que su pensamiento se embadurne de emociones positivas.
Mire la mañana llena de luz y fuerza, y respire el aire puro que viene con el amanecer.
Usted es parte de la fuerza de la vida. ¡Despiértese, camine, luche y decídase a actuar!
¡Solo así triunfará!
Si desde hoy se pone en la tarea de familiarizarse con pensamientos optimistas, verá que todo lo que le ocurra alrededor cambiará de semblante. Las cosas que le sucedan, así sean problemas, serán lo suficientemente nítidas como para saber cómo actuar.
¡Comience desde ya a pensar así!
Haga la prueba con algo que le esté ocurriendo: Imagine que todo le va a salir bien y verá que, dentro de poco, el tono de esa angustia que lo agobia dejará de ser gris.
Entienda que si se pone manos a la obra, hasta encontrará soluciones inesperadas. Porque ese trabajador incansable que es el subconsciente le irá elaborando ideas luminosas y provechosas.
A veces en su vida diaria se presentan obstáculos que solo prueban su capacidad de resistencia y, de repente, con esos mismos inconvenientes también le surgen grandes oportunidades para progresar.
¡Desborde la alegría que hay dentro de usted! Que su sonrisa sea contagiosa y viva para expulsar hasta la última gota de tristeza.
EQUILIBRIO
Equivocarse es propio del ser humano; lo importante es no pasarse más allá de la cuota permitida.
Por eso dicen que el equilibrio es la mejor herramienta para superar el estrés y cualquier otra condición en la vida.
Le planteamos que estire los brazos y piense en las cosas buenas de su mundo.
La idea es mantener la debida proporción en todo lo que haga.
¡Claro que hay que trabajar, pero no excederse!
¡Hay que ser responsable, pero no matarse en esa misión!
¡Hay que ganar dinero, pero no agobiarse porque no logra ser millonario!
Mejor dicho: Sea equilibrado, simplifique su vida y verá que el estrés y los otros problemas desaparecerán.















