Espiritualidad
Sábado 26 de octubre de 2024 - 10:26 PM

Tema espiritual del día: ‘Ponernos en los zapatos del otro’

Deberíamos calzarnos con el ‘número’ de la comprensión. Hay que aprender a entender el trayecto de los pasos ajenos y saber respetar las batallas que otros están afrontando.

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Con los zapatos que llevamos puestos andamos con seguridad y confiados en que nada lastimará directamente nuestros pies. Caminamos sin temor, tan seguros de nuestro andar que muchas veces olvidamos observar el suelo, el entorno e incluso a quienes se cruzan en nuestro trayecto.

Sin embargo, me gustaría formularle el siguiente interrogante: ¿alguna vez ha intentado ponerse, de forma literal, en los zapatos de alguien más? Si lo ha hecho, ¿cómo se sintió?

Al colocarnos en los zapatos de otro, suele surgir una sensación de extrañeza; sentimos que el paso no es tan firme como el nuestro o que el calce no es del todo cómodo. Tal vez nos presione porque no nos encajan a la perfección o simplemente no logramos adaptarnos a ellos.

Debemos ser empáticos
Debemos ser empáticos

La empatía, más que un simple acto de comprensión, es realmente caminar -aunque sea por un momento- en los pasos de alguien más. En estos tiempos necesitamos aprender a mirar con el corazón las emociones, las circunstancias y las luchas que otros enfrentan cada día.

En lugar de emitir juicios apresurados, podríamos intentar comprender y, desde allí, conectarnos más sinceramente con los demás.

El mensaje de hoy no promueve justificar el irrespeto ni absorber como propias las dificultades ajenas; se trata, más bien, de ver a las personas tal y como ellas son, con sus propios caminos y dolores, y de abrir nuestra alma para comprender.

Todos los zapatos -los suyos, los míos o los de cualquiera- llevan consigo huellas de los problemas cotidianos que han enfrentado quienes los calzan. Ponerse en los zapatos de otro es reconocer ese camino, creando un espacio donde ambas experiencias, la propia y la ajena, puedan convivir.

La empatía, cuando es auténtica, fortalece la tolerancia y la confianza; además siembra los cimientos para una convivencia armoniosa.

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Sé que no es posible conectar con todos a un 100 %, pero lo esencial es no juzgar, esforzarnos por comprender y, cuando sea posible, ofrecer nuestra mano amiga.

Practicar la empatía transforma la perspectiva crítica en acciones propositivas; es un acto simple que, al abrirnos al mundo del otro, nos permite descubrir su situación y también su dolor y sus sueños. A través de la empatía, abrimos puentes que nos acercan a quienes antes nos parecían distantes.

Lea además: Ser espiritual

Hoy lo invito a observar a los demás con otra mirada y a comprender que tal vez aquellos que más lo necesitan solo desean ser escuchados y reconocidos en su trasegar.

Podemos escuchar a los demás con la intención de entender en lugar de juzgar o responder; podemos evitar la tendencia a ser despectivos, estar a la defensiva o criticar a aquellos con quienes no estamos de acuerdo; y también podemos aceptar pacientemente a las personas donde se encuentren en su trayecto de progreso en lugar de donde nos gustaría que estuvieran.

Esta mirada compasiva no solo nos hace más humanos, sino que nos permite vivir con mayor conciencia, cuidando el alcance de nuestras palabras.

En lugar de criticar, animémonos a ser una mano que restaure y una presencia que acompañe a aquellos que lo necesiten. Además, tengamos claro que Dios camina con nosotros y con los demás en este viaje diario.

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Sabia reflexión
Sabia reflexión

Para reflexionar: Ser empático es ponerse en el lugar del otro. Hay que respetar lo que está viviendo la otra persona, sin tener que criticarla o abuchearla.

BREVES REFLEXIONES

Reflexión
Reflexión

Jamás se burle de los hombres y de las mujeres mayores, porque por donde usted va caminando ellos ya caminaron; y donde ellos han llegado, usted quién sabe si podrá estar. El respeto a los ancianos no solo es una muestra de gratitud por su contribución a la sociedad, sino una cuestión de sentido común.

Caminar en la oscuridad
Caminar en la oscuridad

Caminar por sitios de tinieblas puede causar depresión y, sin lugar a dudas, puede llegar a ser una experiencia miedosa. No obstante, todos podemos recurrir a nuestra luz interior para iluminar el sendero. Ojo: cuando camine por trayectos oscuros es cuando más debe creer en usted mismo.

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¿Qué tanto cambiamos?
¿Qué tanto cambiamos?

El tiempo nos va cambiando por fuera; las personas nos van cambiando por dentro. Siempre cambiamos, ya sea como efecto de la experiencia o simplemente porque lo necesitamos en determinadas instancias. Aún así, no siempre es fácil asumir los cambios de quienes nos rodean ni los nuestros.

CONSULTA , A TRAVÉS DEL CORREO

Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos duros tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos la posibilidad de afrontar un nuevo horizonte, aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Veamos el caso de hoy:

¿Es usted adicto al trabajo?
¿Es usted adicto al trabajo?

Testimonio: “Me la he pasado toda mi vida trabajando. Vivo cansado pero, a pesar de ello, no dejo de pensar en mis labores diarias en mi empresa. Se lo digo porque a veces me siento vacío y no sé por qué, si no estoy haciendo nada malo. Le confieso que vivo agobiado y preso de mis agendas diarias. ¿Qué consejo podría darme? Le agradezco su atención”.

Respuesta: Más allá de su ocupación, creo que es bueno que se preocupe por su trabajo. Pero, déjeme decirle que si con frecuencia se siente estresado y vacío, en lugar de sentir satisfacción, puede estar sufriendo una sobrecarga laboral.

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Le propongo un sencillo ejercicio: Cuente los días de su vida y verá cuán poco ha sido el tiempo que ha tenido para usted mismo.

Dar prioridad a la salud, al sano ocio y a la felicidad también mejoraría su desempeño laboral. ¿No le parece?

En última instancia, la mejor manera de abogar por usted mismo es tener claro los tiempos que debe pasar en la oficina y los que debe pasar con usted mismo o con su familia.

¡Es preciso salirse de su propia rutina y elegir hacer cosas gratificantes! No se trata de echar la casa por la ventana, ni de volverse egoísta o aventurarse a viajar por todo el mundo a diestra y siniestra, olvidando sus compromisos habituales o desconociendo sus responsabilidades.

La clave está en comprender la grandeza de los placeres sencillos: saborear un helado, pasar más tiempo con sus hijos, leer un buen libro, ver una buena película, disfrutar del olor de la tierra mojada por la lluvia, en fin... Son muchos los programas en los que puede distraerse y pasar ratos de sano esparcimiento. Tenga claro que la felicidad no es una meta, sino los momentos previos a esa conquista.

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