Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Publicado por: EUCLIDES KILÔ
Testimonio: “Me desilusiona ver que algo que deseo no me salga como espero. A pesar de que cifré grandes expectativas en un asunto que planeé, no logré lo que tanto buscaba. Eso me hace sentir mal. Desde su perspectiva, ¿Qué debería hacer? Deme su consejo. Gracias”.
Respuesta: Es relativamente ‘normal’ tener momentos así; todos pasamos por ellos. Lo cierto del caso es que, con alguna frecuencia, nuestros esfuerzos se esfuman en un santiamén y la realidad nos muestra otra faceta.
Entiendo que se sienta mal, pues enfrentar la frustración entre la expectativa que tenía y la realidad es desalentador. Sin embargo, el primer paso hacia la aceptación es reconocer la situación tal y como ella es y aprender la lección. Asumir esta actitud no solo mejora su salud mental, sino que también le proporciona un escenario despejado y contribuye a que su estado de ánimo sepa en dónde está parado. Con una mayor calma y serenidad, revise en qué pudo haber fallado y, sobre todo, qué tan viable es lo que usted está buscando. Si reflexiona sobre eso y encuentra las respuestas, podrá desarrollar una mentalidad adaptativa y resiliente, lo que resultará clave para los pasos que vaya a dar de ahora en adelante.
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Aprenda a gestionar sus propias expectativas, vaya tras metas posibles y viva en el presente porque, de esa forma, puede transformar su perspectiva, conduciendo sus cosas hacia un camino de bienestar emocional; además tendrá menos frustración frente a las sorpresas que se le presenten. ¡No se afane tanto! Al fin y al cabo la vida es un mosaico de experiencias; aceptarlas como son le permitirá disfrutar más. ¡Ore e invoque a Dios varias dosis de claridad y de serenidad!
En conclusión: Recuerde que la vida está repleta de momentos inesperados y de situaciones que, en ocasiones, no siempre se desarrollan según nuestras expectativas.
Breves reflexiones

A veces hay que tener la calma del mar, pero al mismo tiempo la fuerza de sus olas, esas que van y vienen. No en vano esas aguas tienen un gran potencial para generar energía, sin contar que siempre se están renovando.

Hace más daño lo que usted imagina, que lo que realmente le sucede. El 90 % de las cosas malas que usted cree que le pasarán son suposiciones erradas. Es hora de desterrar toda esa ‘ola de pesimismo’ que invade su mente.
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Hay gente que participa en conversaciones que recrea a su conveniencia y en las que siempre dice mentiras, de manera especial para impresionar. Lo grave de eso es que esa necia forma de ser desata peleas y además lastima a los demás.

Eso de adelantarse a todos los escenarios posibles no es sano, ni tampoco permite que el mundo fluya. Vivir excesivamente preocupados hace que todo se vea amenazante y no da la calma para actuar y reflexionar frente a la vida misma.















