En el ritmo acelerado de la vida cotidiana nos encontramos atrapados con agendas apretadas, dejando para después aquello que realmente nos llena el alma.

Nos acostumbramos a postergar sueños, proyectos y momentos de descanso creyendo que siempre habrá un mañana para hacerlo. Sin embargo, en ese constante tejemaneje olvidamos que la vida no espera y que cada día que pasa es una oportunidad que se debe aprovechar ‘sí o sí’.
Porque el ‘día a día’ nos sorprende de manera recurrente, y nunca podemos estar completamente seguros de qué nos deparará el mañana.
La reciente historia de Alejandra, la famosa “locomotora argentina”, quien acaba de fallecer, nos deja una enseñanza profunda y valiosa. Ella, una deportista que conquistó corazones y se convirtió en un ser influyente en redes sociales, siempre nos animaba con sus sabios consejos y nos decía que debemos vivir cada día como si fuera el último.
Su partida sorpresiva nos invita a reflexionar sobre la importancia de aprovechar el presente, de disfrutar cada suspiro y de valorar lo que tenemos ahora.

Nos llenamos de citas, compromisos y tareas; pero en ese afán de cumplir con todo, muchas veces dejamos de lado lo que realmente importa: nuestro bienestar, nuestras relaciones y nuestros sueños.

¡En efecto! Cada amanecer nos brinda una nueva oportunidad para saborear la vida, para reír, para compartir y para ser felices. Es en esos pequeños instantes donde encontramos la verdadera riqueza.
Dejar atrás las preocupaciones, aunque solo sea por un momento, y centrarnos en lo que realmente importa, nos acerca a esa felicidad que todos buscamos.
La actitud positiva, la resiliencia y la capacidad de fluir con la vida son herramientas que nos ayudan a vivir plenamente el aquí y el ahora.
Publicidad
No es solo una idea mía, sino un consejo que han compartido grandes pensadores y figuras inspiradoras a lo largo de la historia; incluso lo hizo nuestra recordada Alejandra. La vida se disfruta más cuando nos permitimos sentir y experimentar, y cuando dejamos que las sensaciones agradables nos envuelvan y nos hagan valorar cada instante.
Le puede interesar: Tómese de la mano de Dios y confíe en Él
Ojo: su mundo no se trata solo de cumplir con una lista interminable de tareas, sino de aprender a valorar cada instante, a poner en orden sus prioridades y a recordar que el presente es el único momento que realmente tiene en sus manos.
No permitamos que el reloj nos robe la posibilidad de vivir plenamente, porque al final, lo que realmente cuenta no son las citas en el calendario, sino las huellas que dejamos en nuestro corazón y en la memoria de quienes nos acompañan. Y no sabemos si mañana estaremos aquí, así que aproveche cada segundo, porque en ese vivir consciente reside la verdadera felicidad.
El caso de hoy

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en los tiempos actuales. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Quisiera que me asesorara porque desconozco qué necesito ni qué podría hacer para darle un giro a lo que hoy padezco. No sé qué me pasa y, en cierta medida, creo que lo que he hecho no me ha conducido por un buen camino. Desde su perspectiva espiritual, cuál consejo podría regalarme. Le agradezco una opinión al respecto”.
Respuesta: Usted no es preciso en decirme sobre lo que esta padeciendo y, en ese sentido, no sabría responderle qué necesita o qué está haciendo ‘mal’ o ‘bien’ en su vida.
Publicidad
De todas formas, interpreto que en el fondo usted sí sabe qué es lo que le pasa; solo que no lo ha asimilado. Desde este espacio, quisiera sugerirle el siguiente ejercicio:
Reflexione qué hace un diseñador de edificios cuando observa la maqueta que hizo y que no le gusta como quedó. ¿Qué es lo primero que tendría que hacer para cambiar la obra? ¡Pues debería modificar los planos! Es decir, debe replantearse. Hoy le pregunto lo siguiente: ¿Qué tal han quedado las maquetas de los “edificios” que ha levantado en su vida? ¿Por qué no le gusta lo que hoy ve de usted mismo?
Entiendo por lo que está atravesando. Y es que, en ocasiones, aparecen momentos de crisis en los que un plan de vida deja de tener sentido. Pero estos periodos de incertidumbre no tienen por qué invalidar la idea en sí de tener objetivos y estrategias para acercarse a ellos; simplemente le exige contemplar otro enfoque.
De esto se deriva también que cualquier momento es bueno para empezar, independientemente de la edad que usted tenga.
Publicidad
Pídale a Dios que le dé sabiduría y claridad para recomponer el camino y para rediseñar un plan de vida a la medida de sus metas.
Breves notas

Los ángeles son las buenas personas que se cruzan en nuestro camino. Y aunque en primera instancia no las descifremos, la vida misma nos dice que cada persona que conocemos llega a nuestra vida a cumplir una determinada y valiosa misión.

No existe mayor riqueza que levantarnos con vida y ver cómo Dios nos llena de bendiciones. Tenga en cuenta que usted tiene la responsabilidad de aprovechar la salida del sol y debe imprimirle entusiasmo a cada nueva jornada.

El Señor nos dio la luna para iluminar nuestra noche. Cuando contemple y admire la hermosura de ella, ore a Jesús por todo el mundo visible y tenga claro que por más oscuridad que sienta en su vida, siempre hay un ‘rayito’ de luz.

Cuando nuestros actos comienzan a perjudicar a los seres que más queremos por ‘x’ o ‘y’ motivo, es momento de reflexionar sobre lo que realmente estamos haciendo. Es preciso devolverles a ellos la tranquilidad.
















