Espiritualidad
Domingo 30 de agosto de 2026 - 07:27 AM

Reflexión espiritual: El mundo no se acaba si algo no nos resulta

En la vida es importante no dejarnos vencer por las cosas ‘malas’ que nos están ocurriendo hoy. Un mal momento no tiene por qué convertirse en una pesadilla.

Tal vez no sea como lo imaginamos.
Tal vez no sea como lo imaginamos.

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Hay momentos en los que parece que nada sale como lo habíamos pensado. Hacemos planes y ponemos empeño, pero algo cambia el rumbo: un proyecto no se concreta, una respuesta no llega, una relación se complica o aparece un problema que no estaba en nuestros planes. ¡Ahí nos preguntamos qué pasó!

A todos nos ha pasado. Tenemos días buenos y otros no tanto. Hay problemas de plata, líos en la oficina, problemas familiares y situaciones que nos quitan el sueño. Algunas veces queremos encontrar una solución inmediata, pero la vida no siempre funciona de esa manera. Hay asuntos que necesitan tiempo, conversaciones y, en algunos casos, simplemente esperar.

No siempre nos salen las cosas que planeamos.
No siempre nos salen las cosas que planeamos.

También tenemos sueños que no se cumplen. Pensamos que a determinada edad tendríamos ciertas cosas, que aquel proyecto ya estaría terminado o que esa oportunidad finalmente llegaría. Pero los años pasan y descubrimos que algunas de nuestras expectativas no se hicieron realidad.

A veces nos toca aceptar que no podemos controlar todo. Podemos hacer nuestra parte, trabajar con responsabilidad, hablar cuando sea necesario, pedir perdón, corregir nuestros errores, buscar ayuda y seguir adelante. Pero después de hacer lo que corresponde, también necesitamos aprender a soltar un poco. No todo depende de nosotros, y querer tener respuestas para cada cosa solo termina agotándonos.

Hay problemas que no se resuelven de un día para otro. Algunas heridas necesitan tiempo para sanar y algunas respuestas aparecen cuando ya hemos dejado de buscarlas con tanta desesperación. Esperar también puede ser una forma de seguir caminando.

Eso sí, siempre debemos tener fe, entendida no como una obligación ni como una respuesta para todo, sino como esa confianza profunda que nos ayuda a continuar.

Cuando algo no salga como esperamos, hagamos lo que esté en nuestras manos y dejemos que el tiempo haga también su parte. Podemos avanzar con lo que tenemos, confiar un poco más y permitir que cada situación encuentre su propio camino. Tal vez las cosas no terminen exactamente como las imaginamos, pero eso no quiere decir que no puedan terminar bien.

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¿Sabe algo? La vida nos lleva por caminos que no escogimos y, aun así, terminamos encontrando en ellos una razón para agradecer, aprender y seguir adelante, siempre acompañados por esa confianza en Dios que nos recuerda que no estamos solos.

Breves reflexiones

¡Céntrese en la meta!
¡Céntrese en la meta!

Debemos mirar hacia adelante con esperanza, porque cada nuevo día nos ofrece oportunidades para aprender, avanzar y construir. Aunque el pasado haya dejado dificultades, nosotros podemos convertir esas experiencias en fuerza y sabiduría.

¡Ánimo!
¡Ánimo!

No podemos cambiar lo que ya ocurrió, pero sí podemos decidir cómo respondemos ante lo que salió mal. Debemos aprender de los errores, reparar cuando sea posible y continuar con serenidad, sin permitir que el arrepentimiento nos impida avanzar.

Vivir cada instante
Vivir cada instante

Hay que encontrar belleza en las cosas sencillas, en una conversación sincera, un nuevo amanecer o la posibilidad de recomenzar. La vida también nos enseña a valorar cada instante, agradecer lo que tenemos y compartir esperanza con otros.

Florecer en la adversidad.
Florecer en la adversidad.

No permitamos que las dificultades apaguen nuestra esperanza ni nos hagan olvidar todo lo que somos capaces de lograr. Podemos florecer incluso cuando el camino parezca difícil. ¡Transformemos el temor en confianza y acción!

Pregunta del día

Las inquietudes suelen irrumpir en nuestro estado de ánimo y, en ocasiones, terminan por apoderarse de nuestros pensamientos. Sin embargo, cada cuestionamiento también puede convertirse en una oportunidad para abrirnos a nuevos horizontes, ya sea mediante la reflexión o a través de estrategias saludables que ayuden a fortalecer el alma. ¿Cuáles son esos temores que hoy lo agobian? Compártalos con nosotros para reflexionar juntos sobre ellos en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila, a este correo: eardila@vanguardia.com
Las inquietudes suelen irrumpir en nuestro estado de ánimo y, en ocasiones, terminan por apoderarse de nuestros pensamientos. Sin embargo, cada cuestionamiento también puede convertirse en una oportunidad para abrirnos a nuevos horizontes, ya sea mediante la reflexión o a través de estrategias saludables que ayuden a fortalecer el alma. ¿Cuáles son esos temores que hoy lo agobian? Compártalos con nosotros para reflexionar juntos sobre ellos en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila, a este correo: eardila@vanguardia.com
  • Testimonio: “Estoy algo indeciso entre dejar un trabajo que me gusta mucho, aunque no me ofrece una buena remuneración, y aceptar otro que me da un mejor salario, pero que no me apasiona de la misma manera. Si bien disfruto profundamente lo que tengo, algo dentro de mí me dice que la nueva oportunidad podría traer consigo algo mejor. ¿Usted qué me aconsejaría?”

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¿Cuál camino tomar?
¿Cuál camino tomar?

Respuesta: Es normal sentirse indeciso cuando debemos elegir entre algo que amamos y una oportunidad que podría mejorar nuestra situación. No siempre las decisiones importantes tienen una respuesta clara. A veces, ambas opciones tienen aspectos positivos, pero también implican ciertos sacrificios.

Si el nuevo trabajo ofrece mejores condiciones, mayores ingresos y posibilidades de crecimiento, valdría la pena conocerlo mejor antes de tomar una decisión. No se trata solamente de ganar más dinero, sino de preguntarnos si ese cambio puede ayudarnos a construir una vida más tranquila, estable y satisfactoria.

Amar el trabajo que tenemos es algo muy valioso, y no debemos abandonar fácilmente aquello que nos hace felices. Sin embargo, sentir que algo nuevo puede ser mejor también merece ser escuchado. Tal vez el cambio no signifique renunciar a nuestros sueños, sino encontrar una nueva manera de realizarlos.

Finalmente, le aconsejaría que no tome una decisión únicamente por miedo a perder lo conocido. Puede analizar las ventajas, los riesgos y aquello que realmente quiere para su futuro. Si, después de pensarlo con calma, siente que la nueva oportunidad puede acercarlo a una vida mejor, quizá sea momento de dar ese paso. Pídale a Dios sabiduría para decidir lo que más sea para su crecimiento.

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