Vivamos el duelo, pero no nos quedemos en él.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Quienes se nos adelantaron en el camino, en el fondo, nunca se van de nuestro lado. Dios les da a ellos el permiso de que se nos aparezcan en las fotografías, en los recuerdos, en la música, en las calles que recorrimos juntos, en los sueños que compartimos, en fin...
Si alguien querido hoy no está con nosotros, sólo basta con cerrar los ojos por unos instantes y ‘navegar’ en las imágenes que retrataron los bellos momentos que vivimos a su lado.
Ese ejercicio es clave para mantener una conexión espiritual con esa persona que ya no está físicamente. Así las cosas, regalémonos unos minutos para honrarla.
Podemos hablar, de manera literal, con ese ser en nuestros pensamientos e incluso podemos escribirles cartas simbólicas. No es una idea disparatada, basta con confiar en que su espíritu sigue presente en nuestra vida para redactar esos mensajes.
Y aunque es válido sentir una amplia gama de emociones después de perder a alguien cercano y, por supuesto, se nos está permitido llorar; debemos tener presente que el hecho de vivir sufriendo por esa ‘ausencia’ no significa que la queramos más.
Los reales homenajes póstumos no son las lágrimas; es mejor evocar a esa persona con una sonrisa por las picardías que hicimos, por las jugarretas que compartimos, por los abrazos y besos que nos dimos y por el privilegio de haber coincidido con ella.
Le reitero que asumir el duelo no es sólo llorar, también se le puede robar una sonrisa a ese vacío que sentimos. Pensemos en cómo le gustaría a ese ser querido que estuviéramos pasando el día de hoy, y tratemos de ‘complacerlo’.

¿A qué voy?
A que también es fundamental dejar ir, aprender a asimilar la situación para poder sanar y continuar con nuestra vida cotidiana.
Yo sé que no podemos volver a ver a ese amado ser entre nosotros, pero sí nos corresponde cambiar la actitud para sentirnos mejor, aún sabiendo que no estará a nuestro lado físicamente.
Otra aclaración válida: este texto no está dedicado sólo a los que partieron, también es una invitación a amar a los que tenemos al lado nuestro, antes de que la vida nos obligue a extrañarlos.
Reconozcamos y valoremos más a quienes realmente son importantes en nuestra vida , y no cuando sea demasiado tarde.
Todos los días hagamos sonreír a nuestra pareja, a nuestros papás, a nuestros hijos, a nuestros compañeros y a esos ángeles que se nos cruzan en el camino y que a veces no sabemos valorar.
Y como dice esa canción que le ofrecemos a Dios, tengamos presente que podemos dedicarles a todos ellos ‘ese día que amanece, entre cantos y alegrías, ese día en que sentimos su presencia en nuestra vida”.
REFLEXIONES CORTAS

Cada día es una oportunidad para recomenzar y para diseñar una vida llena de amor y de felicidad. Confíe en usted mismo y en su capacidad para superar temores. ¡Disfrute de un mundo pleno y significativo! No se quede quieto, entienda que frente a usted hay un lindo horizonte por descubrir.
El proceso que le permitirá hacer realidad sus ilusiones y sus sueños podría tomar más tiempo del que había pensado. ¡Tal vez deba madurar y ser paciente! Adquiera esa habilidad para hacer cosas minuciosas, esa facultad para saber esperar y esa capacidad para perseverar hasta conquistar todas sus metas.
Aunque sus negocios presenten ciertos altibajos, si es honesto y persistente en lo que se propone cosechará frutos. Eso sí, debe esforzarse para dar lo mejor de usted, debe enmendar cuando cometa errores, debe aprender a ser amplio de criterios y debe ser más flexible para que su terquedad no lo frene.
EL BUZÓN DE HOY

Testimonio: “Me he convertido en una mujer llena de temores. Desde hace algunos años, en lo más profundo de mi alma, hay recuerdos tristes que me hacen sentir vulnerable. Pienso en ellos y no logro desenredarlos; tampoco encuentro paz. ¿Qué me podría aconsejar? Gracias”.

Respuesta: Quedarse atrapada en el ayer y, peor aún, lidiar con temores y pensamientos tristes es abrumador y desgastante.
Lo pasado ya pasó y no es posible cambiarlo. Reconozca que tanto los errores como las experiencias dolorosas hacen parte de la vida y de su crecimiento como persona. Aprenda a perdonarse a usted misma y a los demás por las acciones pasadas.
Acabe con esa inseguridad que mantiene almacenada en los repliegues de su corazón. Y para ello, empiece por alejar de su pensamiento los recuerdos de tristeza que insisten en acompañarla.
Pídale a Dios fortaleza y claridad en ello. No obstante, le cuento que eso es algo que sólo usted podrá hacer, pues en sus manos, en su cabeza y en su corazón están los controles de sus emociones.
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Soltar sus miedos es clave si quiere ver su camino despejado y si quiere vivir en paz.
Mantenga su atención en el presente, donde tiene el poder de tomar decisiones y actuar de manera consciente.
Le recomiendo hacer oración para que el Señor ilumine su camino.
Si logra mantener su mundo interior calmado y ecuánime, y si no se deja intimidar por las circunstancias externas o las cosas del ayer, saldrá de ese atolladero anímico en el que está inmersa. ¡Hágame caso y le garantizo que se sentirá mejor!
















