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Martes 01 de mayo de 2012 - 12:00 AM

“Su familia me enloquece”

Existen familias más complicadas que otras, con más problemas de tipo económico, de salud o de falta de inteligencia emocional. Esto puede ponerle los pelos de punta.

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Si es su familia, pues busque la forma de salir bien librado de ese estresante cuadro, pero si los problemas competen a la familia de su pareja, puede que no le alcance su grado de tolerancia. ¿Cómo manejar la situación sin que se acabe su relación?


Cada vez que su pareja le dice “vamos a donde mis papás” se altera su sistema nervioso. Hay ocasiones en que puede disimular la cara, pero otras veces es imposible, y es ahí cuando empiezan los problemas entre los dos.
Y no es porque usted no quiera acompañarla, o que no pueda soportar a sus suegros o cuñados; la razón va más allá de un simple capricho: la familia de su pareja es bastante conflictiva.
Usted sabe que no durará más de diez minutos visitándolos para que empiecen a aflorar los problemas, los gritos, la mala cara, el mal genio.
Más de una vez ha salido cargado de ese lugar, porque los temas que se abordan siempre son negativos. Pueden estar cenando y ese espacio se presta solo para hablar de las deudas, de las enfermedades, pero nunca de algo gratificante.  
El anterior panorama lo tiene desesperado. No sabe cómo “sacarle el cuerpo” a las visitas; y lo peor es que su pareja ya se ha dado cuenta y aunque usted ha sido sincero, ella le reclama que igual es su familia y que no puede cambiarla.
Es por eso que han terminado en continuas discusiones ustedes dos y el tema se ha hecho lamentable para la relación de pareja que llevan.
Usted se siente asfixiado con tantos problemas ajenos y se pregunta qué hacer o qué actitud tomar para que la familia de su pareja no termine enloqueciéndolo. Por su parte, su pareja no lo baja de “egoísta”, pues siente que usted no la apoya ni la entiende.
Vanguardia Liberal habló con expertos en el tema y estas fueron las recomendaciones.

Es bueno saberlo
1. Entienda desde el principio que la familia del otro es su familia también desde que adquiere un compromiso formal.
2. El reto es guardar el equilibrio. Entienda que usted dejó su hogar maternal y ahora conforma una nueva familia.
3. Adquiera actitudes de independencia, propia de la vida en pareja, en donde los otros miembros de la familia no se vean integrados.
4. Como pareja sepa comprender al otro. Tenga siempre una palabra de aliento.
5. No se rinda sin antes haberlo intentado. Si usted es la persona más tranquila en la relación, conviértase en un soporte. Dele pautas a su pareja.

Resuélvalos usted misma
Es posible que se sienta asfixiada y busque en su pareja el apoyo que necesita para darle solución a los problemas de su familia. Pero ahí está el primer error. Usted no puede recargar los problemas de otros a su actual pareja. Al contrario, debe entender que ni siquiera está en sus manos que sus papás lleven un mal matrimonio, que tengan problemas económicos o de salud.
Así que el primer paso es dejar de creerse el redentor y pensar que puede cambiar ese panorama. Lo que esté en sus manos, hágalo; si su pareja quiere colaborar en esa resolución de conflictos, bienvenida sea su actitud. Pero recuerde que los problemas de su familia, son de su familia, no de su actual pareja.
El psicólogo clínico Henry Giovanni Rondón, explicó que se debe resolver estos “remordimientos históricos” que no son más que ese conjunto  de situaciones que incluso evidencia desde antes de su noviazgo y que usted puede terminar trasladando a su actual pareja.
Por ejemplo, si sus padres llevaron un matrimonio a los gritos, usted no puede repetir ese patrón porque su actual relación terminará más rápido de lo que cree.
Los mismos episodios de infidelidad que vivieron o viven sus padres, o los divorcios, pueden ser patrones a repetirse en su matrimonio. Lo mejor, según el experto, es basarse en terapias como la psicología reconstructiva o la misma programación neurolingüística.

“Me rindo”
Hay parejas que se rinden ante las constantes batallas, que han sido fallidas. Por eso prefieren alejarse de su pareja, con tal de recuperar su tranquilidad.  Y puede resultar bastante egoísta, incluso, la pareja que es abandonada puede reclamarle a quien se va, que desde que decidieron ser esposos, cada uno ingresaba como miembro de la familia materna y paterna.
Pero el problema puede estar en que como pareja no fueron capaces de lograr ese distanciamiento con los padres o suegros, que no hubo una línea divisoria, y que al contrario, se fueron de la casa de ellos, pero trajeron consigo los problemas de papá y mamá.
Ante eso, es probable que uno de los dos desista de esa relación y prefiera irse en busca de su propia tranquilidad. Antes de hacerlo, agote todas las instancias.
“Es una decisión respetable, es una decisión que busca la preservación de la tranquilidad personal. Anteriormente se manejaba un dicho, ‘el que se casa, casa quiere’, más que un elemento cultural es totalmente válido”, dijo el profesional Rondón, quien explicó que cuando se habla de casa aparte, debemos entenderlo más allá del espacio físico. Es ese espacio independiente que lleva a la autonomía, a un ambiente de intimidad y donde la pareja es capaz de resolver sus propios problemas, no los de los demás.

Entre la espada y la pared
Usted siente que le quedan grandes los problemas de la familia de su pareja. Y quisiera ayudarlos pero ya no sabe cómo. Y le afecta realmente ver que es su pareja la que no sabe manejar las situaciones ajenas y traslada a casa todos los problemas de ellos. Le incomoda verla llorar todo el día o estresarse por sus padres, tanto así, que ya no sabe qué hacer.
Lo importante en esos casos es que usted sepa qué decir y qué no decirle a su pareja sobre su familia.
“La mejor palabra es la que no se dice”. Si se ha de anunciar dicho malestar, lo mejor es cuando nuestras emociones no sean las de la ira o la rabia, pues ello tergiversará la información del receptor. Al ver una persona (emisor) totalmente ofuscada que no sabrá medir sus palabras y sus emociones, situación que deteriorará aún más la vida matrimonial”, dijo Rondón.   
No olvide la palabra respeto, siempre que vaya a referirse a sus suegros o cuñados. De no hacerlo, se desatará una bomba entre los dos.

Preguntas y respuestas

Henry Giovanni Rondón
Psicólogo clínico
¿Un panorama conflictivo por parte de la familia de la pareja puede llevar a que el esposo o la esposa se asfixien con la situación y prefieran acabar el matrimonio?
En mi experiencia como profesional de la salud mental, he visto que la insatisfacción personal o los conflictos individuales interfieren en las relaciones de pareja. No es un secreto que el tener una conciencia tranquila propicia una gran sensación de bienestar que permite al hombre y la mujer solucionar asertivamente cualquier conflicto que llegue a la relación.
Por tanto, el guardar resentimientos, conflictos no resueltos, actuará como a modo de efecto dominó en el matrimonio. Muchos de estos conflictos son anteriores a la conformación del hogar, incluso al noviazgo. De allí lo importante de resolver dichos conflictos generando las rupturas necesarias para lograr la salvación del matrimonio.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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