La cantidad de beneficios de las semillas son incalculables y en la actualidad sus beneficios para la salud están empezando a mostrarse.

Publicado por: REDACCIÓN GALERÍA
Las semillas de lino, por ejemplo, son “ricas en ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (75%) y omega 6 (25%), en vitamina E y del grupo B, en yodo, hierro, zinc, magnesio, calcio, potasio, manganeso, silicio, cobre, níquel, fósforo y cromo, entre otros y, como si fuera poco, tienen enzimas ideales para la digestión, según explica la nutricionista Flavia González.
Por su parte, la experta indica que las semillas de sésamo, pese a su diminuto tamaño, son muy nutritivas: son ricas en ácidos grasos insaturados (como lecitina, omega 6 y omega 9), fibra, contienen antioxidantes, proteínas vegetales, vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B9, E, K y minerales como el calcio, magnesio, fósforo, zinc, silicio, cobre, boro, potasio, hierro, yodo y selenio?
Sin embargo, es importante saber cómo comerlas. La nutricionista Fabiana Molla cuenta que “si a las semillas las tostamos, trituramos o hidratamos durante 8 a 12 horas, aprovecharemos sus ácidos grasos esenciales. Si no las sometemos a ningún procedimiento, actuaran como fibra, así pasaran de largo y nos permitirán regular el tránsito intestinal”.
Sin embargo, las expertas explican que es importante comerlas dentro de una dieta balanceada, ya que por sí solas no mantendrán a nuestro organismo.

La nutricionista Flavia González cuenta por qué las semillas de amaranto son tan importantes para el organismo:
El amaranto, tal como la quinoa, es considerado un pseudocereal, pues posee características similares a los cereales pero con algunas cualidades que destacan tales como su contenido proteico, que es más semejante al de las legumbres.
Se ha determinado que el grano de amaranto concentra entre 16% y 17% de proteínas que poseen casi todos los aminoácidos esenciales para el organismo, excepto la leucina, que sería el aminoácido limitante en este alimento.
Además, es fuente de buenas grasas de las cuales concentra aproximadamente un 7% y posee una elevada proporción de fibra, así como de minerales entre los que destaca el calcio, potasio, magnesio y fósforo, resulta una buena fuente de vitaminas del complejo B y de compuestos fenólicos con poder antioxidante.

La nutricionista explica que “la quinoa no es más que una semilla, pero con características únicas al consumirse como un cereal, por eso, la llamamos también pseudocereal.
Como tal, la quinoa provee la mayor parte de sus calorías en forma de hidratos complejos, pero también aporta cerca de 16 gramos de proteínas por cada 100 gramos y ofrece alrededor de 6 gramos de grasas en igual cantidad de alimento”.
La experta cuenta que “si comparamos la quinoa con la mayor parte de los cereales, ésta contiene muchas más proteínas y grasas, aunque éstas últimas son en su mayoría insaturadas, destacándose la presencia de ácidos omega 6 y omega 3. Respecto al aporte calórico, la quinoa es semejante o levemente superior a un cereal, pues contiene menor cantidad de hidratos”.
Asimismo, la experta señala que debemos destacar su alto aporte de fibra, ya que puede alcanzar los 15 gramos por cada 100 gramos, siendo en su mayoría, fibra de tipo insoluble como poseen característicamente las semillas.
González cuenta que “si nos referimos a los micronutrientes, en la quinoa destaca el contenido de potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro y zinc entre los minerales, mientras que también ofrece vitaminas del complejo B en cantidades apreciables y vitamina E con función antioxidante”.

La nutricionista Flavia González indica que las semillas de chía “tienen bajo contenido de sodio y tienen muy pocos ácidos grasos saturados (menos que los pescados de mar).
Presentan un alto contenido de grasas omega 3. (este tipo de grasa reduce los niveles de LDL y ayuda a mantener la presión arterial en niveles normales).
Contiene fibra soluble (mucílago, que se utiliza en la industria como espesante) e insoluble. La fibra soluble es buena para reducir el colesterol y regular la glucosa en sangre.
Entre los fitoquimicos: compuestos fenólicos (ácidos clorogénico y cafeico) y flavonoides como quercetina. Gracias a su poder antioxidante ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares.
Son ricas en calcio (de baja biodisponibilidad), fósforo, manganeso, hierro, potasio, zinc, cobre, vitaminas del complejo B (principalmente niacina) y vitamina E”.

La nutricionista Flavia González explica que dentro de las virtudes de las semillas de girasol están: “su alto contenido en fósforo y magnesio. El primero actúa en el mantenimiento y la formación de los dientes y huesos, en el metabolismo y formación del tejido celular. Por otra parte, el magnesio ayuda a la absorción del calcio y actúa sobre el sistema nervioso.
Un alto aporte de vitamina E, que tienen antioxidantes y es protectora de ácidos grasos. Sirve como reguladora del colesterol y actúa como vasodilatador.
Proporcionan omega 6 y ácido fólico, útil en embarazos ya que interviene en la producción de ADN y en la división celular.
Es una semilla rica en calcio, baja en calorías, que puede ser consumida por celíacos y tienen un alto contenido de tiamina, que actúa sobre el sistema nervioso eliminando la sensación de cansancio.
El girasol es una buena opción para completar las dietas vegetarianas ya que es una importante fuente de proteínas vegetales”.

La nutricionista Flavia González indica que las semillas de sésamo “poseen proteínas, además de ser ricas en metionina, un aminoácido esencial. Las grasas que contiene son mayoritariamente insaturadas. Éstas, junto a la también presente lecitina, convierten a las semillas en un alimento que contribuye a reducir los niveles de colesterol sanguíneo”.
La experta señala que también son fuente importante de diferentes minerales y de vitamina B3 o niacina.
Por último, las semillas de sésamo poseen buenas cantidades de fibra, por lo que su consumo resulta beneficioso para la regulación de la función intestinal, también hay una diferencia sustancial entre el contenido de calcio de las semillas de sésamo sin pelar y las peladas. “El mayor contenido de calcio se encuentra en la cáscara”, concluye la experta.

La nutricionista Flavia González cuenta cuáles que una de las virtudes de las semillas de calabaza es que “son una de las opciones con más proteínas, superando los 24 gramos por cada 100 gramos y por supuesto, también ofrecen antioxidantes, grasas insaturadas que nuestro cuerpo no puede producir, calcio, potasio y vitamina E”.
Por su parte, la nutricionista Lucila García señala que las semillas de calabaza “son también ricas en zinc y selenio, dos nutrientes importantes para combatir la osteoporosis y el riesgo de desarrollar cálculos renales.
La experta señala también que son ricas en proteínas y que si se consumen a diario reducen el riesgo de padecer colesterol malo debido a sus fitoesteroles o esteroles vegetales.
La experta señala que uno de sus mayores beneficios es que actúa como antidepresivo natural ya que contienen L-triptofano y activan la serotonina, responsables de nuestro estado de ánimo”.














