En la celebración del Día Mundial del Cacao, hacemos un repaso de la importancia de esta fruta que se cultiva en Santander y se saborea en todo el mundo. Conozca algunas recetas y cuál es su importancia económica.
El cacao brota en Santander gracias a 22.000 familias que dedican sus vidas a cultivar este fruto de fino sabor y aroma. No en vano, Santander es el mayor productor de cacao del país.
Este valioso fruto se transforma para llegar a la mesa de las familias colombianas en una taza de chocolate o en barras y bombones. Pero su versatilidad va mucho más allá: el cacao y sus derivados tienen un espacio garantizado en la cocina nacional e internacional. No se limita solo a la producción de chocolates; existe un sinfín de recetas que están redefiniendo la percepción de este fruto en los paladares.
Además de su aporte a la gastronomía, el cacao tiene un peso relevante en la economía departamental. Al inicio de este año, las exportaciones se duplicaron en comparación con 2024. Lea también: Café en Santander: conozca los 77 municipios en los que se cultiva el grano
El cacao santandereano, que se cultiva en 56 de los 87 municipios, no solo se disfruta en los hogares del país, sino que también deleita paladares en Estados Unidos y está conquistando nuevos destinos como Malasia.

“En Santander continuamos con el propósito de seguir aumentando los volúmenes de producción. Se cultiva en 56 municipios del departamento con un área estimada de 56.000 hectáreas destinadanas al cultivo de cacao”, aseguró Joaquín Díaz, presidente del Comité departamental de Cacaoteros.
El chocolate santandereano tiene un sabor intenso y complejo. Sus notas predominantes son frutales, florales, de nuez, madera y frutos secos. Su acidez equilibrada le da elegancia.
Cacao en Santander: sabor y memoria
El cacao de Santander tiene historia, identidad y una fuerza transformadora que ha marcado un antes y un después para miles de familias. Las raíces más fuertes están en San Vicente de Chucurí, donde este fruto se cultiva con orgullo, esfuerzo y una visión de futuro.
Para la chef Diana Acevedo, cocinar con el cacao santandereano se ha convertido en un acto de memoria y reconocimiento a quienes labran una nueva historia en esta zona del Magdalena Medio.
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“El cacao de San Vicente tiene una identidad marcada por el territorio, la historia y las manos que lo cultivan”, dice con emoción.
Destaca en cualquier escenario. Pero, más allá de su perfil sensorial, Diana insiste en que es un cacao que habla de un pueblo que transformó su historia a través de la tierra. “Cocinar con este cacao es cocinar con memoria, resistencia y orgullo santandereano”, afirma.
Diana ha llevado este ingrediente a un nivel creativo y con mucha versatilidad. Lo usa en tortas, postres, bonbonería, panadería, salsas saladas y fermentaciones. Pero no olvida las preparaciones tradicionales: “Tengo un profundo amor por el chocolate de bola y la chúcula, que siguen presentes en nuestras casas como parte de la memoria viva”. Le puede interesar: ¿Qué platos preparar con café? Recetas fáciles para usarlo más allá de la taza
¿Cómo se transforma el cacao en Santander?
Christian Suárez, barista de la tienda Nativa Santander, recalca el liderazgo de nuestro departamento en la producción de cacao. “Actualmente en el departamento hay emprendimientos y empresas que se dedican a la ardua labor de transformación del grano de cacao en productos como el chocolate de mesa, barras de chocolatina, línea de chocolate premium, entre otros productos derivados”.
Ese esfuerzo colectivo ha dado frutos. El cacao santandereano ha sido reconocido a nivel mundial por su calidad. De hecho recientemente el país se quedó con la distinción de Oro en el concurso Cacao of Excellence.

Cocinar con sentido, con identidad y con propósito es parte de lo que me mueve cada día. Y el cacao, con toda su historia, su sabor y su fuerza, es protagonista en esa misión

¿Cómo se disfruta en la cocina tradicional?
- Chocolate de bola, rallado y preparado en agua o leche.
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- Chúcula, una bebida ancestral a base de maíz, cacao y especias.
- En arepas dulces o acompañando el pan de maíz.
- Tortas caseras, tamales dulces o incluso salsas para carnes.


















