La cantante bumanguesa Neyra explora los sonidos de Santander y el Caribe con texturas electrónicas, mientras reivindica el poder de la voz femenina para narrar las historias populares latinoamericanas.

Publicado por: John Arias
Pero más allá de la experimentación sonora, Síntesis Natural tiene una intención clara: contar las historias populares latinoamericanas desde una mirada femenina.
Entre capas electrónicas, ritmos latinoamericanos y relatos que nacen de la tierra, la cantante colombiana Neyra construye en Síntesis Natural. Su álbum debut no solo explora las raíces sonoras de Santander y el Caribe colombiano, sino que también reivindica la voz femenina como un lugar de fuerza, memoria y resistencia.
La artista, nacida en Bucaramanga y criada en Barranquilla, define el proyecto como una búsqueda personal y colectiva. “El concepto viene enmarcado desde la raíz también de mi Santander andino, combinado con pinceladas del Caribe colombiano”, explica. La propuesta fusiona ritmos latinoamericanos con texturas sintéticas y modernas, en un intento por acercar las músicas de raíz a las nuevas generaciones.
“Las mujeres siempre hemos sido una columna vertebral y en esta época nos estamos dando cuenta de que tenemos un gran poder en cuanto al rescate y la exaltación de lo que en otras épocas no nos fue permitido”, afirma Neyra. Lea también: Una obra sin libreto fijo llega a Bucaramanga: en ‘Sonorama’, el público también crea
“Nicanor”: el rostro de la resistencia artística
Para la cantante, interpretar estas historias desde una voz femenina transforma el sentido de lo narrado. En sus canciones aparecen personajes atravesados por el sacrificio, el trabajo y la resistencia cotidiana, pero relatados desde otros matices emocionales y sonoros.
Uno de esos personajes es “Nicanor”, protagonista de una de las canciones del disco. Neyra lo describe como un hombre mayor, de manos llenas de tierra y rostro cansado, que encuentra en el acordeón una forma de espiritualidad. Sin embargo, detrás de él también habitan múltiples rostros de la realidad colombiana.
“Veo a Nicanor en el sacrificio de mi madre, en las manos de los campesinos, en el vendedor ambulante, en el hombre adulto abandonado en un ancianato”, dice la artista. “También lo veo en muchos músicos que deben alternar el arte con otros trabajos mientras siguen luchando por vivir de la música”.
Romper con la dulzura y la sexualización de la mujer
En esa construcción narrativa, Neyra insiste en romper con los imaginarios tradicionales sobre la mujer cantante. Considera que, históricamente, la industria ha tendido a encasillar las voces femeninas en la dulzura o la sexualización, y por eso su propuesta busca ir en sentido contrario.
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“Queremos mostrar esa fuerza y esa imponencia de la voz femenina”, explica. “Muchas veces pareciera que una mujer tiene que bajar la fuerza de su voz para encajar en ciertas expectativas, y nosotros queremos contar las canciones desde otro lugar”.
Cuando piensa en referentes femeninos, la artista destaca especialmente a Na Morales, a quien considera un ejemplo de coherencia y fidelidad a las raíces sonoras y narrativas. “Es una artista que no se ha vendido en el tiempo y que siempre ha sido fiel a su propósito”, afirma.
En este sentido, Neyra asegura que en esta industria las mujeres deben defender su trabajo en un contexto que sigue siendo machista. “Nosotras necesitamos como artistas el doble de intensidad que necesita un hombre en la industria musical. No debemos tenerle miedo a hacer fuego, siempre llevar muy clara la columna vertebral de lo que se quiere decir, por qué se quiere decir, y el propósito siempre va a ser el foco”.
El reto de hacer música de raíz en Colombia
Su formación como maestra en música de la Universidad Autónoma de Bucaramanga también ha marcado el rumbo del proyecto. Desde allí nació el interés por explorar diferentes aires latinoamericanos sin limitarse a un género específico.
“Tenemos bases afro, sonidos del Caribe, elementos andinos, pero no hacemos folclor puro. Lo que hacemos es una exploración”, señala. La intención, dice, es encontrar un equilibrio entre la raíz y la modernidad, sin apropiarse de tradiciones desde una mirada superficial.
El camino artístico de Neyra también está atravesado por las historias de las mujeres de su familia. Habla de una herencia marcada por el sacrificio y por experiencias difíciles relacionadas con el maltrato hacia la mujer, pero también por la posibilidad de abrir nuevos caminos.
Aunque en su familia no hay músicos, agradece la compañía que ha recibido en su trayectoria. “Mi familia me permitió dedicarme, me han permitido expresarme como yo quiero, hablar desde los diferentes rincones, tomar un poco de la vida de ellos y volverlo arte también es un regalo”, asegura. Le puede interesar: La santandereana que retrató Palonegro y cambió la historia de la fotografía en Colombia
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Síntesis Natural contempla siete canciones que transforman fragmentos de vida en música y exploran la identidad latinoamericana a través de una fusión entre folclor, jazz y world music.
Crear comunidad desde la música y el arte
Además de defender la autenticidad artística, Neyra cree que uno de los grandes desafíos para la música colombiana está en fortalecer la comunidad entre artistas y abrir más espacios culturales.
“Necesitamos apoyarnos más entre nosotros y tener más sentido de solidaridad”, sostiene. También considera fundamental que existan más escenarios y políticas culturales que permitan visibilizar las músicas de raíz y a los artistas nacionales.
A futuro, la cantante espera continuar explorando ritmos folclóricos y latinoamericanos, profundizando en la voz como herramienta narrativa y creando comunidad a través de la música.
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“Estoy muy complacida realmente con pisar los escenarios de Santander porque siento que tenemos eh un público muy cultural, muy receptivo, que está dispuesto a escuchar, que es algo tan difícil en medio de la fugacidad de la vida, porque el tiempo va pasando muy rápido. Entonces para mí es sumamente valioso que una persona se siente a escuchar mi música y empezar a tejer también ese universo de síntesis natural en su propia vida”, comenta.

Igualmente, la cantante asegura que se necesitan más espacios culturales abiertos para la gente, que no estén democratizados a unos cuantos. “Es importante que la gente pueda vivir la esencia de la música nuestra, de la música de raíz, que realmente sea lo que exaltemos. Somos un país con tanta diversidad y riqueza sonora que a veces exaltamos solo lo que viene de afuera”.
De esta manera Neyra invita a reconocer el trabajo de los artistas locales, que con mucho más esfuerzo y con menos recursos tratan de surgir sin ser tan valorados.
Por ahora, asegura que seguriá explorando los ritmos folclóricos desde las texturas, la voz y la palabra como sonido. “Lo más lindo que me ha enseñado este proceso es cómo vamos impactando la vida de otros con las canciones y las historias. Espero que la vida me permita seguir haciendo música y seguir contemplando también la vida de los demás”, concluye.
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