En Colombia, la Ley 1801 exige el uso de correa y bozal en perros peligrosos. Incumplir esta norma puede generar multas cercanas a los $200.000.

Publicado por: Redacción Tendencias
Lo que para muchos parece una escena cotidiana, sacar a su perro a dar una vuelta por el barrio o el parque, puede convertirse en una multa muy alta si no se siguen las normas establecidas. En Colombia, la Ley 1801 de 2016, conocida como el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, regula de manera estricta la tenencia de mascotas, especialmente aquellas clasificadas como potencialmente peligrosas.
Este código, vigente desde hace casi una década, busca garantizar el bienestar animal sin descuidar la seguridad ciudadana. Uno de los puntos más claros de la normativa es que todos los perros deben ser controlados en espacios abiertos o transitados, lo que implica el uso obligatorio de correa. Sin embargo, si se trata de razas consideradas peligrosas, como pitbull, rottweiler, dóberman, bull terrier, fila brasilero, dogo argentino, tosa japonés, entre otros, las exigencias aumentan: además de la correa, deben llevar bozal y estar registrados en un censo especial. Lea: Nueva ley podría transformar los viajes en avión para las mascotas en Colombia
¿Qué pasa si no cumples estas reglas?
El incumplimiento de estas medidas puede salir caro. Las sanciones económicas dependen del tipo de infracción:
- Multa tipo 1: Para casos leves o advertencias iniciales, generalmente se aplican a mascotas pequeñas que no representan mayor riesgo.
- Multa tipo 2: Equivale a cuatro salarios mínimos legales diarios vigentes, es decir, alrededor de $200.000 pesos colombianos. Esta se impone si el animal potencialmente peligroso no usa correa ni bozal en sitios públicos.
- Multas más graves: Si el animal ataca, causa lesiones o genera pánico en la comunidad, el dueño puede enfrentar multas de hasta dos salarios mínimos mensuales (más de $2 millones), e incluso sanciones penales dependiendo del caso.
Además, si las autoridades detectan que el perro no está registrado, o que el dueño no tiene la póliza de responsabilidad civil extracontractual exigida por la ley (que cubre daños a terceros), el caso puede escalar. En los peores escenarios, el animal podría ser decomisado por la Policía Ambiental.
¿Por qué existe esta norma?
Aunque muchos dueños consideran a sus perros como parte de la familia, es fundamental entender que no todos los ciudadanos comparten el mismo nivel de confianza o afinidad con los animales, especialmente con razas grandes o históricamente relacionadas con conductas agresivas. De ahí la importancia de tener medidas de precaución que eviten accidentes o conflictos vecinales.
Además, esta normativa también busca fomentar la tenencia responsable: cuidar a una mascota no solo implica darle amor y comida, sino también garantizar que no represente un peligro para otros y que sus derechos sean respetados.
¿Qué deben hacer los dueños responsables?
Para evitar sanciones y garantizar una convivencia pacífica, los dueños de perros clasificados como potencialmente peligrosos deben:
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- Utilizar siempre correa y bozal en lugares públicos.
- Registrar al perro en el censo de caninos peligrosos, disponible en las alcaldías locales.
- Adquirir una póliza de responsabilidad civil que cubra daños a terceros.
- Mantener siempre el control del animal, especialmente en espacios donde haya niños, ciclistas o personas vulnerables.
Cumplir estas normas no solo evita multas, sino que también ayuda a mejorar la percepción social sobre estas razas, que muchas veces cargan con estigmas injustificados.















