Aprenda a identificar las señales en el comportamiento de su perro para descartar, o tratar, la demencia senil.

A medida que los perros envejecen, es común que sus dueños noten cambios en su comportamiento. Algunos parecen confundidos, otros olvidan rutinas o pierden hábitos de higiene que tenían interiorizados. Estos síntomas pueden ser señales de demencia senil, conocida en medicina veterinaria como síndrome de disfunción cognitiva (CDS).
De acuerdo con el Cornell Feline Health Center, esta condición es comparable al Alzheimer en humanos. Afecta sobre todo a perros mayores de 10 años y altera funciones básicas como la memoria. Aunque no tiene cura, los veterinarios coinciden en que reconocerla a tiempo, y brindar los cuidados necesarios, garantizará que su mascota viva de la mejor manera.
¿Cómo saber si mi perro tiene demencia?
El síndrome de disfunción cognitiva suele manifestarse con cambios sutiles que, al inicio, pueden confundirse, como si fuera parte del envejecimiento. Sin embargo, existen patrones claros que ayudan a identificarlo.
La médica veterinaria Ana Ramírez, directora técnica de las clínicas Kivet, explica que los síntomas más comunes están relacionados con la memoria y la orientación. “Muchos dueños notan que su perro empieza a olvidar órdenes que antes conocía, como sentarse o acudir cuando lo llaman. También repiten conductas sin sentido o permanecen quietos en un rincón de la casa”, señaló en una guía publicada en el portal de la clínica.
Otro signo frecuente es la desorientación. Uno de los que lleva a ser más doloroso para los dueños, pues no reconocen el entorno o los familiares. Algunos se vuelven irritables, mientras que otros muestran una dependencia excesiva del dueño.
Síntomas más evidentes de la demencia en perros
El portal de la Cornell University y la guía de Kivet coinciden en que los síntomas de la demencia en perros se agrupan en varias categorías. Sin embargo, es importante aclarar que estas señales pueden confundirse con otras enfermedades comunes en perros ancianos, como artritis, problemas renales o pérdida de visión. Por eso, el diagnóstico debe hacerlo un veterinario.
- Desorientación: se pierden en su propio hogar o parecen confundidos en espacios familiares.
- Cambios sociales: el perro se muestra más distante o, por el contrario, más demandante.
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- Alteraciones del sueño: duermen durante el día y permanecen inquietos en la noche, a veces con vocalizaciones.
- Pérdida del entrenamiento: dejan de controlar esfínteres y orinan en lugares no habituales.
- Ansiedad: muestran miedo, nerviosismo o apego excesivo.
- Problemas de memoria: olvidan rutinas, rutas de paseo y habilidades aprendidas.
¿Cuál es el tratamiento para un perro con demencia senil?
Aunque la demencia senil canina es una enfermedad degenerativa que no tiene cura, sí se pueden realizar tratamientos adecuados para ralentizar el avance de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de las mascotas.
La terapia conductual es uno de los tratamientos más comunes para la demencia senil en perros. Consiste en enseñarle nuevas habilidades y comportamientos para mantener en forma la actividad cerebral de nuestra mascota y reducir su estrés.
No obstante, la paciencia es clave, dado que la mascota no tendrá la misma capacidad de aprendizaje que cuando era un cachorro o no tenía una condición médica diagnosticada
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Una buena alimentación también pueden ayudar a mejorar la salud cerebral de los perros con demencia senil. Algunos con omega 3 y ácidos grasos esenciales o antioxidantes, ayudan a reducir los síntomas de la demencia y son beneficiosos para el sistema nervioso.
También suelen emplearse medicamentos que ayudan a mejorar la memoria y otras funciones cognitivas.
En algunos casos la fisioterapia también puede ser útil para mejorar la coordinación y movilidad. Esto reduce el riesgo de que su mascota sufra un accidente.
Un entorno seguro y tranquilo en el que se sientan cómodos disminuye el estrés y ansiedad asociados a esta enfermedad.
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¿Cuánto vive un perro con demencia?
La esperanza de vida tras el diagnóstico varía según la edad, la severidad de los síntomas y la atención que reciba.
Los expertos estiman que un perro con demencia puede vivir entre uno y tres años después de que se detecta la enfermedad, aunque algunos superan ese tiempo si los cuidados son constantes.
“Convivir con un perro con demencia exige comprensión. No se trata de un mal comportamiento, sino de una enfermedad neurodegenerativa que no puede controlar”, concluye Ramírez.
















