La cantautora santandereana Ana Naranja lanza, junto a Lafér, una poderosa versión de “Yo aprendí”, canción de Danay Suárez, inspirada en su propia lucha por los derechos de su música. La canción será lanzada este 19 de septiembre.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Todo empezó con un golpe seco: el momento en su carrera musical en el que la cantautora santandereana Ana Naranja tuvo que luchar por los derechos de su propia música. Ese día no solo entendió que hay silencios que duelen más que el ruido, sino que, nadie lo iba a cantar por ella.
De ahí, de la rabia y el aprendizaje, nació la versión de “Yo aprendí”, una canción de la cubana Danay Suárez que será lanzada este 19 de septiembre. Y no está sola: a su lado está Lafér, otra voz del nororiente colombiano que ha sabido ganarse el oído nacional, desde giras internacionales como corista hasta realities como “La Descarga” de Caracol, y que aquí se sienta con Ana para decir, con música y sin miedo: esto es lo que nos pasó, esto es lo que aprendimos.
“No soy la más lista, pero con el oportunista debo ser una fiera”, dice Ana. Y esa frase no solo marca el tono de la canción: es una declaración de principios. Porque esta versión no tiene maquillaje. No hay beats brillantes ni paredes de sonido. Lo que hay es lo justo: una guitarra, una programación rítmica sencilla y dos voces que no necesitan nada más para encender la sala.
De Ocaña a Bucaramanga, de Bucaramanga a Bogotá
Lafér lo cuenta con esa energía suya, entre risas suaves y recuerdos: “nos conocimos hace más de ocho años en Bucaramanga. Yo venía de Ocaña buscando rumbos que me hicieran latir el alma haciendo música. Y ahí estaba Ana. Conectamos muy rápido, porque compartimos algo profundo: amamos el sonido de casa, el sonido de una guitarra, de un bambuco, de la tierra. Y desde ahí, la amistad afloró un montón”.
Pasaron los años y aunque se seguían por redes, la vida les permitió reencontrarse en Bogotá. Antes de un concierto en Casa Kilele (una casa de artistas, música, comunidad, arte, cultura y teatro en Teusaquillo), hicieron una “versioncita” rápida de “Yo aprendí”, de la cantautora cubana Danay Suárez. Fue tan potente que se prometieron grabarla en serio. La promesa, como todas las que nacen del corazón, se cumplió.
La grabación fue a distancia. Ana trabajó con el productor Juancho Ortiz para dejar todo listo: sin adornos, sin distracciones, sin filtros. Porque la idea era esa: que lo más importante fueran las voces. Que el mensaje se escuchara clarito. Que nadie pudiera mirar a otro lado.
“Es una canción que nos conecta mucho porque es una especie de relato de vida”, dice Lafér, “de lo que nos ha pasado. De lo que hemos sentido. Es muy especial también porque Danay, la autora original, la escuchó y la posteó en sus redes. Ese gesto fue el último empujón que necesitábamos para soltarla al mundo”.
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¿Y qué significa “tener los derechos”?
Que una canción sea de un compositor no siempre quiere decir que le pertenezca. En la industria musical, los contratos suelen separar la obra (letra, melodía) del máster (la grabación). Puedes ser autora de la canción… y aun así no poder usarla, venderla ni cantarla libremente si otra persona tiene el control del máster.
A eso se suman las regalías, los contratos editoriales, las licencias de sincronización, los porcentajes, los plazos, los códigos ISRC y un sinfín de tecnicismos que muchos artistas, sobre todo mujeres jóvenes, independientes, emergentes, aprenden a golpes. Ana lo vivió. Y decidió contarlo cantando.














