sábado 27 de julio de 2013 - 10:57 AM

La inteligencia no se hereda… ¡se cultiva!

Para Fernando Alberca, responsable del exitoso libro Todos los niños pueden ser Einstein, la inteligencia es una cualidad moldeada a lo largo de la vida y tiene que ver, en buena medida, con las decisiones tomadas por los padres en los primeros años. Aquí, los errores más comunes cuando educamos y recomendaciones para incentivar el potencial de nuestros hijos.

Para Fernando Alberca, responsable del exitoso libro Todos los niños pueden ser Einstein, la inteligencia es una cualidad moldeada a lo largo de la vida y tiene que ver, en buena medida, con las decisiones tomadas por los padres en los primeros años. Aquí, los errores más comunes cuando educamos y recomendaciones para incentivar el potencial de nuestros hijos.

El aprendizaje es uno de los procesos más determinantes en la vida de los humanos y muchos fundamentan su éxito en el coeficiente intelectual determinado por los genes. Pero aunque es cierto que la inteligencia es una facultad genética, en realidad su desarrollo es la consecuencia del aprendizaje, no viceversa.

Si pensamos en los términos del escritor español Fernando Alberca, la inteligencia es la capacidad de describir y resolver problemas; es decir, no radica en la cantidad de cosas que sabemos hacer, sino en cómo es nuestro comportamiento cuando no sabemos hacerlas.  Por eso, según su libro Todos los niños pueden ser Einstein (Editorial ), aunque es un potencial genético, el coeficiente intelectual se adquiere en función “del ambiente y de la voluntad del sujeto”.

De allí que sea tan importante la función familiar en los primeros años de vida, y la de los profesores en una etapa posterior. Porque son ellos los encargados de dotar al niño de las herramientas que lo acompañarán en su recorrido social, y de eso dependerá que pueda ser menos o más inteligente para resolver las situaciones de la vida.

¡Usar los dos hemisferios!

Nuestra esfera sociocultural está especialmente guiada por las funciones del hemisferio izquierdo (estimulado por la parte derecha del cuerpo). Y en parte por eso, la afición desarrollada hacia la ciencia, el cálculo matemático y el pensamiento lógico, han opacado facultades no menos importantes del hemisferio derecho (estimulado por la parte izquierda), como la imaginación, la creatividad, la orientación y la intuición.

Pero lo cierto es que el éxito en este siglo, según la entrevista que nos concedió el premiado escritor, radica en la conjunción de los dos. Aunque a eso de los siete años el niño define su predominancia cerebral, es importante motivarlo a entrenar el lado relegado. Por ejemplo, si se inclina demasiado hacia las artes y proyectos creativos, será muy útil inculcarle hábitos como resolver sudokus. Y en el caso contrario, a un niño muy racional y teórico, le vendrían bien actividades relacionadas con la música.

Actualmente, la competencia es una herramienta muy usada en la educación (igual que en el resto de la vida), pero a menudo sumerge a los pequeños en situaciones emocionales extremas, para las que no suelen estar preparados. La motivación, entonces, podría ser más afectiva y efectiva, desviando la atención puesta en el ‘adversario’ hacia él mismo. Así se optimizan también sus niveles de autoestima y seguridad.

Cómo errar desde el principio

Es normal que las personas pongan en sacos distintos cuestiones como la inteligencia y la seguridad de un niño. Pero es cada vez más clara la relación entre estos dones y el proceso ‘instructivo’ guiado por los padres.

Antes, uno de los errores más frecuentes en el aprendizaje era el uso de la violencia, “la letra con sangre entra” se decía. Ahora, en palabras de nuestro autor, el error más extendido es la sobreprotección; es decir, no enseñar a los hijos a salvar los obstáculos y solucionarles todos los problemas.  “Los padres, sin querer, hacen a sus hijos cada vez más incapaces, débiles, inseguros, con baja autoestima, tiranos, ingratos, solitarios e infelices. Antiguamente, un niño sobreprotegido se podía convertir en un adulto caprichoso.  En la actualidad, es una persona que no ama, asocial, egoísta e intolerante a lo incontrolable, a los fracasos y a las negativas. Incluso, algunos trastornos afloran de la sobreprotección”.

Desde abrigar demasiado a un bebé recién nacido, hasta mantenerlo en un corral para evitar cualquier golpe, sacrifica funciones necesarias en el desarrollo de habilidades futuras. El gateo, por ejemplo, debe ser adecuadamente estimulado, pues es la primera oportunidad del niño para usar coordinadamente ambas partes del cuerpo; de ahí su influencia en la lateralidad, es decir, la predominancia de la mitad izquierda o derecha del cerebro.

Los niños con dificultades de lateralidad suelen tener poco éxito en la culminación  de las tareas escolares. Y esa es solo una de las razones para aprovechar el espacio ofrecido por el suelo, el lugar perfecto para tumbarlos boca abajo sobre una manta, acompañados de varios objetos llamativos.

Y así como lo es el gateo en el primer año de vida, las edades siguientes tendrán sus propios peldaños para alcanzar una meta necesaria. Por eso, siempre existirá la oportunidad de redireccionar el rumbo. ¿Estamos realmente ayudando cuando los privamos de las enseñanzas dejadas por tropezar, o entorpeciendo un proceso dado con naturalidad?

Al verlo indefenso e incapaz de resolver situaciones, esa será la imagen reforzada, y esta potenciará en muchos de ellos la inseguridad y falta de confianza. Por eso, exigir normas básicas y valorar sus esfuerzos al cumplirlas, es una excelente forma de motivarlos.

Tener horarios de comida y sueño, hablarles como si tuvieran más años, no ceder a pataletas o malos comportamientos, halagarlos cuando se portan bien, no hablar por ellos y dejarlos asumir las consecuencias de sus actos, son algunos de los pasos dados en pro de su inteligencia ‘racional’ y ‘emocional’.

Motivación + Método = Éxito

Según los planteamientos de este libro, la gran misión de los padres y educadores es estimular a sus ‘pupilos’ en la búsqueda de la plenitud personal. Y motivarlos adecuadamente marca la diferencia en dicha meta. Pero para que esto ocurra deben tenerse en cuenta cuatro condiciones: el interés, la necesidad, las expectativas y los resultados.

Que exista curiosidad en la tarea a realizar es primordial en la motivación, como también lo son la necesidad del niño de obtener un logro, pertenecer a un grupo, ostentar poder y llamar la atención; así mismo, las expectativas propuestas hablarán de las capacidades reconocidas en ese ser, y los resultados serán las recompensas necesarias para que se vuelva a activar el círculo motivacional.

De todas formas, es útil conocer ciertas reglas necesarias en este proceso, como alentar la independencia, dejarlos hacer las cosas aunque cometan errores, elogiarlos cuando aciertan y ser neutros si fracasan, ver lo positivo de los errores, no evitarles los contratiempos del aprendizaje y dejar de proyectar sus deseos en ellos.

La motivación debe ser complementada por un método para alcanzar el éxito, pues fomentar expectativas falsas sobre las capacidades y herramientas del niño, puede traerle frustraciones contraproducentes. Para evitar caer en ese extremo, debemos enseñarle los pasos precedentes a la meta, empezando por aquellos más fáciles y concretos, sin dejar de usar el corazón y el amor.

“El siglo XXI es el siglo de la unión de ambos hemisferios cerebrales, y debemos pasar a una inteligencia guía que nos lleve a la única vida real que tenemos, la que vive cada uno. En la coherencia entre lo que se quiere y lo que se logra; entre lo que se piensa, se dice y se hace, está la felicidad propia y de las personas que amamos”.

Otro método eficaz

Todos los niños pueden ser Einstein, está lleno de ejercicios potenciadores de varias áreas relacionadas con  el aprendizaje -como la atención, la concentración y el cálculo matemático-, además de técnicas de estudio necesarias, entre ellas leer bien, tomar notas, esquematizar, resumir y relajarse. Razones de más para leerlo completamente.

Sin embargo, le pedimos a su autor que resumiera los pasos más importantes de su método para lograr un correcto proceso de aprendizaje. Nos dio dos fórmulas: la primera: Motivación + Método = Éxito, que explicamos antes. La segunda: Esfuerzo + Necesidad = Capacidad.

A pesar de la importancia de estimular correctamente a nuestros hijos, vemos a menudo que desear algo no es suficiente para lograrlo; incluso, diseñar un método puede quedarse corto si no existen la necesidad y el esfuerzo necesarios para ejecutarlo. Es justamente en este lugar donde el señor Alberca sitúa la capacidad. “Quieres, tienes necesidad, pones esfuerzo… entonces, ¡puedes! Al poner esfuerzo y añadir la necesidad, la capacidad de cualquier persona se activa. A mayor esfuerzo y mayor necesidad, mayor capacidad. Igual que no se es consciente de la capacidad de esfuerzo, tampoco se es consciente de la necesidad de algo, y por eso el ser humano a menudo se incapacita. Se cree incapaz y acaba resultándolo en la práctica”.

Si logramos que nuestros hijos perciban las necesidades detrás de sus metas y los motivamos para que las puedan ver interesantes a la vez que se esfuerzan por alcanzarlas, aseguraremos su éxito. Ahora está más claro lo dañino que puede ser sobreprotegerlos, ¿verdad?

Consejos para optimizar

1. Concentración.

- Programe el tiempo de estudio de su hijo. Así no será interrumpido.

- Elijan un lugar adecuado para hacerlo.

- Eliminen las distracciones acústicas (no le permita estudiar con el tele prendido, por ejemplo).

- Desechar la actitud negativa sobre el contenido a estudiar (es difícil o aburrido).

- Evite la fatiga mental. Si el niño está cansado, mejor elijan otro momento para estudiar.

2. Atención.

- Asegúrese de que el niño está relajado. Cuando no se está tranquilo, es más difícil aprender y recordar.

- Enséñele a dominar la imaginación.

- Dele materiales novedosos a la hora de estudiar.

- Enséñele a estudiar tomando notas y subrayando los textos.

- Un buen ejercicio para ejercitar la atención es seleccionar 20 líneas de cualquier texto y cronometrar cuánto se tarda su hijo en subrayar todas las letras ‘c’ del mismo.

3. Memoria.

- Recuerde que la memoria no es una facultad innata. Se adquiere ejercitándola.

- Todos los días pídale que observe un dibujo durante 30 segundos, ponga la ilustración boca abajo y trate de pintarlo con el mayor detalle posible.

- Enséñele que al adquirir conocimientos no debe pasar de los aspectos particulares a los generales, sin haber comprendido los primeros.

- Un buen ejercicio es quedarse con las palabras clave de un texto para después reconstruirlo.

- Al aprender algo, es indispensable relacionarlo con algo conocido para no olvidarlo.

Antes, un niño sobreprotegido se podía convertir en un adulto caprichoso.  Hoy, es una persona que no ama, asocial, egoísta e intolerante a lo incontrolable, a los fracasos y a las negativas.

Los premios o castigos materiales son sustitutos de los afectivos. Si el niño  busca los primeros, es porque carece de la satisfacción real de los padres cuando actuó bien.

La inteligencia se puede ampliar mientras las neuronas se formen y puedan establecer conexiones.

La disminución de la actividad cerebral está más relacionada con su inactividad mental que con su potencialidad cerebral.

Durante los cinco primeros años de vida, el niño debería aprender mucho más. Pero esto no quiere decir que después esta capacidad no sea determinante.

Las nuevas tecnologías ayudan a la atención y dificultan la concentración. Y los niños menores de cuatro años necesitan aprender antes de lenguajes menos visuales.si erraron. Consecuenciacias a ma consecuencia negativa, depeia. .lq ue  cascertaron, negativas si erraron. Consecuenciacias a m

 

 

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