El neurocirujano santandereano William Contreras López explica cómo el ingreso de sustancias al cerebro provocan un desgaste progresivo que puede traer problemas cognitivos y físicos.

El consumo de sustancias psicoactivas puede causar daños significativos en el cerebro y su funcionamiento. Su ingreso da pie a que se alteren los niveles de neurotransmisores como la dopamina, serotonina y glutamato, creando desequilibrios que afectan el estado de ánimo, la percepción y el comportamiento.
Así lo explica el médico neurocirujano e investigador santandereano William Contreras López, quien cuenta que las sustancias logran perjudicar la plasticidad cerebral, lo que dificulta la capacidad de aprendizaje y memoria, y así causar daño físico directo a las neuronas, lo que afecta la cognición y la coordinación.
El deterioro cerebral por consumo estas sustancias pasa por varias etapas. En el uso inicial, el cerebro experimenta euforia debido al aumento de ciertos neurotransmisores, lo que puede llevar a un consumo repetido para recrear esa sensación.
Con el uso continuo, el cerebro se adapta a la presencia de estupefacientes, desarrollando tolerancia y necesitando mayores cantidades para el mismo efecto. Eventualmente, se desarrolla una dependencia, donde el cerebro necesita la droga para funcionar normalmente y la ausencia de esta provoca síntomas de abstinencia. A largo plazo, el uso continuado puede causar deterioro cognitivo y emocional severo, además de problemas físicos como enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Efectos del consumo de sustancias
El neurocirujano Contreras explica los efectos que tiene el consumo de las sustancias más comunes en el país:
Alcohol: afecta los neurotransmisores GABA y glutamato, causando pérdida de memoria, dificultades de aprendizaje y problemas de coordinación.
Cocaína: aumenta los niveles de dopamina, lo que puede llevar a un comportamiento compulsivo y cambios en el estado de ánimo. Puede causar daño cardiovascular y neurológico.
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Metanfetaminas: afectan la dopamina y la serotonina, causando problemas de memoria, agresividad y daño cerebral a largo plazo.
Opioides (heroína, morfina): alteran los receptores de opioides en el cerebro, lo que puede llevar a una fuerte dependencia y problemas de respiración y cognición.
Cannabis: afecta el sistema endocannabinoide, alterando la memoria, el aprendizaje y la coordinación. Puede aumentar el riesgo de problemas de salud mental como la esquizofrenia en personas susceptibles.
Alucinógenos (LSD, psilocibina): alteran la percepción y pueden causar cambios en la conciencia y el pensamiento. Los efectos a largo plazo pueden incluir problemas de memoria y percepción.
Medicamentos para tratar adicciones
Existen medicamentos para tratar las adicciones a las sustancias psicoactivas, cuya efectividad varía según el tipo de droga, la persona y el contexto del tratamiento.
Adicción a los Opioides (heroína, morfina):
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Metadona: Opioide sintético que reduce síntomas de abstinencia y antojos, efectivo en programas de mantenimiento supervisados.
Buprenorfina: Alivia los síntomas de abstinencia y antojos sin causar euforia; puede combinarse con naloxona para evitar abuso.
Naltrexona: Bloquea efectos de los opioides y es efectiva para prevenir recaídas post-desintoxicación.
Adicción al Alcohol:
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Disulfiram: Provoca reacción adversa al consumir alcohol, disuadiendo su consumo.
Naltrexona: Reduce antojos y placer asociado al consumo de alcohol.
Acamprosato: Restaura el equilibrio químico cerebral y reduce síntomas de abstinencia.
Adicción a la Nicotina:
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Terapias de Reemplazo de Nicotina (TRN): Gomas, parches, inhaladores y pastillas que liberan nicotina para disminuir síntomas de abstinencia.
Bupropión: Antidepresivo que reduce antojos y síntomas de abstinencia.
Vareniclina: Reduce antojos y síntomas de abstinencia al actuar sobre receptores nicotínicos.
Adicción a Estimulantes (cocaína, metanfetaminas):
No hay medicamentos aprobados específicamente, pero se investiga el uso de modafinilo y bupropión para aliviar síntomas de abstinencia y prevenir recaídas.
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¿Existe alguna cirugía para tratar las adicciones?
En cuanto a procedimientos más directos, como intervenciones quirúrgicas, el neurocirujano William Contreras cuenta que una cirugía cerebral para tratar las adicciones es un área de investigación emergente y aún en desarrollo. Actualmente, no se considera un tratamiento de primera línea y se reserva para casos extremadamente severos y resistentes a otros tratamientos. Una de las técnicas más exploradas en este ámbito es la Estimulación Cerebral Profunda (DBS, por sus siglas en inglés).
La Estimulación Cerebral Profunda (DBS) consiste en implantar electrodos en áreas específicas del cerebro, conectados a un generador de impulsos en el pecho, que envía señales eléctricas para modular la actividad cerebral.
La DBS se ha utilizado con éxito para tratar trastornos neurológicos como el Parkinson, la epilepsia y el temblor esencial.
La investigación sobre el uso de DBS para tratar adicciones está en etapas tempranas. Se han realizado estudios piloto en humanos, especialmente para la adicción a sustancias como el alcohol, la nicotina y los opioides. Los resultados han mostrado cierto potencial, pero la evidencia aún es limitada y se necesitan más estudios para determinar su seguridad y eficacia a largo plazo.

















