En Santander, el tratamiento endovascular reduce amputaciones por obstrucciones arteriales y mejora la calidad de vida de los pacientes con EAP.

Publicado por: Redacción Salud
En Santander, los últimos años han traído consigo una transformación significativa en el manejo de la enfermedad arterial periférica (EAP). Es una afección silenciosa que puede desencadenar complicaciones graves en las extremidades inferiores. Gracias a la implementación del tratamiento endovascular, una técnica mínimamente invasiva, la tasa de amputaciones ha disminuido notablemente.
La EAP es una patología crónica que se produce por la obstrucción progresiva de las arterias que llevan sangre a las piernas. Sus síntomas pueden ir desde dolor al caminar hasta úlceras en la piel. En casos avanzados, la falta de irrigación adecuada puede derivar en la necesidad de amputar uno o ambos miembros inferiores. Sin embargo, esta situación está cambiando en Santander.
El tratamiento endovascular no solo representa una innovación técnica, sino también un cambio de enfoque en el abordaje de la enfermedad arterial periférica. Según el médico Kevin Davin Hurtado Ortiz, médico radiólogo intervencionista, este tipo de manejo exige un trabajo articulado entre diferentes especialidades, como la radiología, la cirugía vascular, la medicina interna y la rehabilitación. Lea también: Muerte súbita en el deporte: lo que debe saber para prevenirla
“Es fundamental que el paciente sea evaluado por un equipo multidisciplinario para determinar cuál es el mejor camino terapéutico”, afirma el especialista. Esta valoración integral permite adaptar las intervenciones a las características particulares de cada persona, lo que incrementa las probabilidades de éxito y minimiza los riesgos.
El el departamento, el tratamiento endovascular se ha consolidado como un pilar clave en la atención de los pacientes con EAP. La disminución en la tasa de amputaciones es una muestra del impacto positivo que puede tener la innovación médica cuando se acompaña de una estrategia clínica adecuada.

La epidemiología en Santander muestra una disminución en la tasa de amputaciones gracias al tratamiento endovascular.

¿En qué consiste el tratamiento endovascular?
El tratamiento endovascular es una técnica que se ha consolidado como una herramienta clave en la lucha contra las consecuencias graves de la EAP. A diferencia de las cirugías abiertas tradicionales, se trata de un procedimiento mínimamente invasivo.
Por medio de un pequeño acceso, generalmente en la ingle, se introduce un catéter que permite acceder a la arteria obstruida.
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A través de este catéter se pueden realizar procedimientos como la angioplastia, que consiste en dilatar la arteria utilizando un balón, o la colocación de un stent, un pequeño dispositivo metálico que mantiene el vaso sanguíneo abierto y facilita el flujo de sangre. Estas intervenciones permiten tratar la obstrucción sin necesidad de grandes incisiones.
El tratamiento endovascular es una técnica que se ha consolidado como una herramienta clave frente a la EAP.
La dimensión del problema en cifras
De acuerdo con datos del Ministerio de Salud y Protección Social, la enfermedad arterial periférica representa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad entre la población adulta de Santander.
A pesar de este panorama desafiante, los indicadores han comenzado a mejorar. Según un estudio publicado en la Revista Colombiana de Radiología, la tasa de amputaciones en pacientes con EAP se redujo en un 30 % durante los últimos cinco años en el departamento. Esta reducción se atribuye, en buena parte, a la implementación del tratamiento endovascular como alternativa de manejo clínico. Le puede interesar: Fiebre amarilla: la amenaza que vuelve a encender las alarmas en Colombia

Beneficios para los pacientes
Uno de los aspectos más relevantes del tratamiento endovascular es su impacto positivo en la recuperación de los pacientes. Al ser una técnica menos invasiva, los riesgos quirúrgicos se reducen considerablemente. Además, el tiempo de recuperación es más corto, el dolor postoperatorio es menor y la reincorporación a las actividades cotidianas ocurre más rápidamente.
- Menor riesgo de complicaciones en comparación con procedimientos quirúrgicos abiertos.
- Disminución significativa del dolor y las molestias durante el proceso de recuperación.
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- Menor tiempo de hospitalización y reincorporación temprana a la vida diaria.
- Mejora sustancial en la calidad de vida, especialmente en pacientes de edad avanzada o con múltiples comorbilidades.
Estos avances han permitido que muchos pacientes que anteriormente eran considerados candidatos para amputación, hoy conserven sus extremidades y mantengan una vida activa.

















