Durante 2025, más de 52.000 personas con cáncer colorrectal fueron atendidas en Colombia. Especialistas advierten que, aunque la edad continúa siendo el principal factor de riesgo, la enfermedad se está presentando con mayor frecuencia en menores de 50 años. Sangrado rectal, cambios persistentes en las evacuaciones y pérdida de peso están entre las señales que no deben ignorarse.
Publicado por: Redacción Salud
El cáncer colorrectal se ha convertido en una preocupación creciente para el sistema de salud colombiano. Entre el 2 de enero y el 31 de diciembre de 2025, 52.301 personas con esta enfermedad fueron atendidas en el país, de acuerdo con datos preliminares de la Cuenta de Alto Costo.
Las mujeres representaron el 56,23 % de los pacientes reportados y la mayor concentración se presentó entre los 65 y los 74 años. Sin embargo, para los especialistas hay otro fenómeno que empieza a llamar especialmente la atención: la aparición de la enfermedad en adultos cada vez más jóvenes.
“Antes encontrar un paciente menor de 40 años con cáncer de colon era una curiosidad; hoy es cada vez más frecuente. Aunque la edad sigue siendo el principal factor de riesgo, estamos viendo un incremento en todos los grupos etarios”, explicó Edwin Báez, coloproctólogo de la Clínica Foscal.
La preocupación también ha sido observada en investigaciones realizadas en Santander. Un estudio de la Clínica Foscal analizó 521 casos de cáncer colorrectal diagnosticados entre julio de 2016 y junio de 2021 y encontró que el 14,7 % de los pacientes tenía menos de 50 años. En este grupo se observó una mayor prevalencia entre las mujeres jóvenes y una fuerte asociación con antecedentes familiares.

Alimentación y sedentarismo, entre los factores de riesgo
Los especialistas relacionan el aumento de la enfermedad con cambios en los estilos de vida y alimentación.
“Hemos pasado de ser un país donde predominaba el cáncer gástrico a uno donde aumenta el cáncer de colon y recto. Esto coincide con un mayor consumo de alimentos ultraprocesados, grasas, embutidos y dietas occidentales”, señaló Báez.
A estos factores se suman el sedentarismo, la obesidad y el bajo consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra.
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Pero además de trabajar en la prevención, los médicos insisten en la necesidad de reconocer las señales de alerta y consultar oportunamente.
Una de las principales es el sangrado rectal.
“El síntoma cardinal del cáncer colorrectal es el sangrado. Muchas personas lo atribuyen a las hemorroides y pasan años sin consultar. No todo sangrado significa cáncer, pero sí puede indicar la presencia de un pólipo o una lesión premaligna que debe estudiarse”, advirtió el especialista.
También deben llamar la atención los cambios recientes y persistentes en el hábito intestinal, episodios prolongados de diarrea o estreñimiento, modificaciones en la forma de las evacuaciones, dolor abdominal y pérdida de peso sin una explicación aparente.
Un cáncer que puede prevenirse
A diferencia de otros tipos de cáncer, el colorrectal tiene una característica que permite actuar antes de que aparezca la enfermedad: buena parte de los tumores se originan en pólipos del colon o del recto que pueden identificarse y retirarse antes de convertirse en lesiones malignas.
Ileana Bautista, gastroenteróloga de la Clínica Foscal, explicó que la detección oportuna de esas lesiones puede prevenir el desarrollo del cáncer y que, cuando la enfermedad es diagnosticada en estadios tempranos, aumentan considerablemente las posibilidades de curación.
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La colonoscopia continúa siendo una de las principales herramientas para detectar la enfermedad, ya que permite identificar y retirar pólipos durante el mismo procedimiento. También existen pruebas de sangre oculta en materia fecal, que pueden utilizarse especialmente en zonas donde existen dificultades para acceder a una colonoscopia. Si el resultado es positivo, el paciente debe someterse posteriormente a este examen.
Según el boletín, las recomendaciones de tamizaje para personas con riesgo promedio han comenzado a establecerse desde los 45 años, mientras que quienes tengan antecedentes familiares u otros factores de riesgo requieren una valoración médica individual.
El mapa del cáncer también está cambiando
El crecimiento del cáncer colorrectal empieza además a modificar el panorama de las enfermedades oncológicas en Colombia.
Los datos citados en el informe indican que en la población femenina el número de casos de cáncer colorrectal ya supera al de cáncer de cuello uterino: se registraron 5.824 frente a 4.738 casos, respectivamente.
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Para Édgar Gómez, jefe del Departamento de Medicina Interna de la Clínica Foscal, ese escenario hace necesaria una mayor educación sobre esta enfermedad.
“Así como durante años se han desarrollado campañas exitosas para el cáncer de mama y de cuello uterino, es necesario generar mayor conciencia sobre el cáncer colorrectal, porque su incidencia continúa aumentando y muchos pacientes siguen llegando cuando la enfermedad ya está avanzada”, señaló.
La recomendación de los especialistas es mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física con regularidad, evitar la obesidad, conocer los antecedentes familiares y, sobre todo, no normalizar síntomas como el sangrado rectal o los cambios persistentes en las evacuaciones.
Detectar una lesión a tiempo, coinciden los médicos, puede significar la diferencia entre tratar un cáncer avanzado y evitar que llegue a desarrollarse.













