El nervio ciático tiene su origen en la médula espinal y baja a través de las caderas y las nalgas hasta ramificarse en las piernas.

Publicado por: K.G.
La ciática ocurre cuando existe una lesión o compresión sobre el nervio ciático que causa dolor, entumecimiento, hormigueo o debilidad en la espalda, las nalgas y las piernas. No se trata de una enfermedad, sino que es un síntoma causado por alguna patología o lesión.
El nervio ciático tiene su origen en la médula espinal y baja a través de las caderas y las nalgas hasta ramificarse en las piernas. Este nervio controla los músculos de la parte posterior de la rodilla y es el responsable de la sensibilidad que tienen algunas partes del muslo, la región inferior de la pierna y la planta del pie. Cuando sufre daño o es presionado, se produce dolor y alteraciones en las funciones musculares y la sensibilidad de estas zonas.
¿Qué puede dañar este nervio? Las vértebras de la columna están separadas por discos que, al amortiguar el impacto y evitar el contacto entre unas y otras, permiten realizar movimientos como agacharse. Cuando los discos se rompen o se salen del sitio a causa de una lesión o un esfuerzo, se puede producir presión sobre el nervio ciático.
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La pelvis se encuentra en contacto con estructuras nerviosas, como el nervio ciático. Cuando se produce una fractura o una lesión pélvica, estas estructuras también pueden resultar dañadas y provocar ciática.
En ocasiones, la presencia de tumores vertebrales, condrosarcomas y, en ocasiones, tumor de páncreas, pueden causar ciática, ya que el crecimiento del tumor puede comprimir el nervio ciático.
Por lo general, la ciática desaparece por sí misma al cabo del tiempo, aunque es común que reaparezca. La forma más habitual para detectar ciática es la realización de un examen físico.
El dolor se irradia desde los glúteos
El principal nervio que baja por la pierna es el ciático. El dolor asociado con este nervio generalmente se origina en la parte superior a lo largo de la médula espinal cuando las raíces nerviosas se comprimen o dañan a causa del estrechamiento de la columna vertebral o por el desplazamiento de un disco. Los síntomas pueden incluir hormigueo, entumecimiento o dolor que se irradia a los glúteos, piernas y pies.
Síntomas de alerta
- Dificultad para doblarse hacia adelante o hacia atrás.
- Sensación de debilidad a la hora de mover la rodilla o flexionar el pie.
- Reflejos tendinosos anormales y lentos.
- Dolor al levantar la pierna estirada cuando se queda en el aire.
- Entumecimiento.
- Pérdida de sensibilidad.
¿Se puede prevenir?
Es imposible prevenir la ciática como tal, ya que no se trata de una enfermedad, sino de un síntoma derivado de otras patologías. Es recomendable hacer ejercicio de forma habitual para fortalecer músculos y huesos y evitar que se produzcan lesiones que puedan afectar al nervio ciático.
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Una correcta higiene postural también reducirá las posibilidades de sufrir una ciática derivada de otra afección.
Tratamientos
“En algunos casos, no es necesario realizar ningún tratamiento y la recuperación ocurre por sí sola. En otros, el paciente debe someterse a un tratamiento farmacológico o a fisioterapia”, manifiesta Pablo Hurtado, fisioterapia.
En todo caso, la presión sobre el nervio ciático se deriva siempre de otra afección, por lo que el especialista buscará el origen de las molestias para poder tratarlas correctamente, sobre todo en caso de necesitar fisioterapia















