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Viernes 18 de octubre de 2024 - 04:33 PM

De los dulces del colegio a su propia marca: la historia de un joven emprendedor que se abre camino en el mundo textil

A sus 25 años, Sebastián Galeano ha convertido su pasión por el emprendimiento en una realidad palpable. Desde Bucaramanga, este joven ha creado su propia tienda de camisetas y fragancias, un espacio que refleja su esfuerzo, creatividad y el legado familiar de resiliencia que lo inspira.

Sebastián Galeano, el joven emprendedor que transforma sueños en realidad desde su tienda. Foto: suministrada / VANGUARDIA.
Sebastián Galeano, el joven emprendedor que transforma sueños en realidad desde su tienda. Foto: suministrada / VANGUARDIA.

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Publicado por: Karoll Zarate Pedraza

La historia de este emprendimiento comenzó mucho antes de que las camisetas y fragancias se convirtieran en parte del catálogo de la tienda. Su protagonista, Sebastián Galeano un joven de 25 años oriundo de Bucaramanga, creció rodeado de ejemplos de lucha y resiliencia, valores que terminarían definiendo su vida y su pasión por los negocios. Desde muy pequeño, el trabajo duro fue una constante en su entorno familiar, especialmente a través de su madre, quien, con gran esfuerzo, siempre encontraba maneras de salir adelante, ya fuera vendiendo productos de revistas o trabajando en empleos temporales. Esa habilidad para “rebuscarse” fue el primer destello que encendió en él la chispa del emprendimiento.

La vida lo llevó a vivir con sus abuelos desde los 8 años, una separación temprana de su madre que, aunque difícil, también fue el comienzo de su independencia. En ese ambiente familiar aprendió a adaptarse a los cambios y a construir sus propios sueños. Desde el colegio, mostraba ese “chip” de emprendedor, como él lo describe. No solo era un estudiante más; entre clases vendía chocolatinas, dulces y hasta álbumes de colección a sus compañeros. El instinto de generar ingresos propios y hacerse un espacio en el mundo de los negocios siempre estuvo presente, aunque aún no tenía claro que ese camino terminaría por definir su vida.

Con los años, su curiosidad por emprender no desapareció. Al contrario, fue tomando forma. Tras terminar sus estudios de secundaria y experimentar con diferentes trabajos y proyectos, tuvo la oportunidad de estudiar, aunque la vida lo llevó en una dirección diferente a la que inicialmente había planeado. Estudió para ser auxiliar de enfermería y trabajó durante tres años en ese campo, pero pronto se dio cuenta de que esa profesión, aunque digna y necesaria, no era su verdadera pasión. También probó suerte en Administración Hotelera, pero la llegada de la pandemia truncó esos planes. Fue entonces cuando decidió que era el momento de enfocarse en lo que realmente le apasionaba: tener su propio negocio, ser su propio jefe y crear algo que lo representara. Lea: Duki y su conmovedora canción Barro: esta es la letra

El camino no fue fácil. Al principio, comenzó vendiendo camisetas que compraba en Medellín. La ciudad, famosa por la calidad de su industria textil, le ofrecía productos con los que se sentía identificado, tanto en términos de estilo como de calidad. Con pequeños ahorros, empezó a comprar lotes de camisetas por docenas, que luego vendía a conocidos y amigos. Aunque al principio eran ventas informales, el negocio empezó a crecer poco a poco, decidió nombrarlo Iconic men . Se aventuró a conocer otros mercados en ciudades como Bogotá, Cali y, nuevamente, Medellín, con la firme convicción de que necesitaba entender el panorama textil de Colombia para llevar su proyecto al siguiente nivel.

La idea de tener un punto físico comenzó a rondar en su cabeza. No se trataba solo de vender camisetas: quería ofrecer una experiencia completa, un lugar donde los clientes pudieran tocar, sentir y probar los productos. Quería que el público entendiera la calidad detrás de cada prenda y cada fragancia que ofrecía. Así, con sus ahorros y algunos créditos, decidió dar el paso más importante hasta ese momento: abrir su propia tienda.

El proceso no fue sencillo, y como cualquier emprendedor en sus primeros pasos, enfrentó numerosos desafíos. Buscar la ubicación perfecta fue todo un reto, hasta que encontró un local en la calle 56 con carrera 32 en Bucaramanga, cerca del Colegio La Merced. A pesar de ser una persona reservada y trabajar en silencio, compartió sus planes con su madre y su abuela, quienes lo apoyaron en cada decisión. Finalmente, en enero, comenzó la búsqueda formal de su tienda y, poco a poco, la vio materializarse. Le puede interesar: Vino y ecoturismo: la ruta que no se puede perder en Piedecuesta, Santander

Una vez con el local establecido, no se conformó con vender solo camisetas. Decidió ampliar su oferta e incluir productos como gorras, gafas y mochilas. Además, una de sus pasiones ocultas comenzó a tomar protagonismo: las fragancias. Desde pequeño, su madre le regalaba perfumes, y ese gesto despertó en él una afición por los aromas. Decidió crear su propia línea de fragancias, una que reflejara su personalidad y los recuerdos que esos olores evocaban de su infancia. Con dedicación y estudio, desarrolló tres fragancias: una cítrica, una amaderada y otra más suave, todas diseñadas para capturar la esencia de su tienda y su propia identidad.

A pesar de los avances, el camino del emprendimiento siempre tiene altibajos. En más de una ocasión, pasó días sin realizar ninguna venta, lo que lo llevó a cuestionarse, pero nunca a rendirse. En esos momentos difíciles, su familia volvió a ser su principal apoyo, en especial su madre, a quien sigue ayudando. Le envía lotes de camisetas para que las venda en Santa Rosa, un municipio del sur de Bolívar, donde ella reside. Este gesto no solo refuerza su vínculo familiar, sino que también es una muestra de cómo, a pesar de los obstáculos, él siempre busca maneras de seguir adelante y apoyar a quienes ama.

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La tienda física, más allá de ser un simple local comercial, se ha convertido en su refugio y en el espacio donde canaliza toda su creatividad. Desde el diseño del logo hasta la disposición de los productos, él mismo se ha encargado de cada detalle. Todo el proceso lo ha gestionado solo, desde la creación de las redes sociales hasta la limpieza del local. Aunque amigos y conocidos le han ofrecido asociaciones, él ha preferido mantener su independencia, creyendo firmemente en su capacidad para llevar su negocio adelante.

A medida que el negocio ha crecido, ha tenido que enfrentarse a nuevos retos, como los robos y la dificultad para encontrar personal confiable que lo ayude a administrar la tienda cuando él está ausente. Sin embargo, cada obstáculo le ha enseñado algo valioso, y su perseverancia lo ha mantenido firme. Reconoce que aún tiene mucho por aprender, especialmente en áreas como el marketing digital. Ha comenzado a educarse a través de plataformas como TikTok y YouTube, estudiando cómo utilizar herramientas como Facebook Ads para mejorar la presencia de su tienda en redes sociales y aumentar las ventas.

Hoy en día, su tienda no es solo un lugar donde vender ropa o fragancias. Es un reflejo de su trayectoria, de su capacidad para adaptarse y evolucionar, y de su inquebrantable deseo de ser su propio jefe. A los 25 años, con una vida marcada por la independencia desde los 18, ha logrado crear un negocio que no solo sustenta sus sueños, sino que también le permite apoyar a su familia.

A pesar de haber comenzado su vida profesional en el ámbito de la salud y haber estudiado carreras que no necesariamente están alineadas con su emprendimiento, nunca ha dejado de perseguir sus sueños. Con cada paso, sigue aprendiendo, adaptándose y creciendo, demostrando que, con pasión, determinación y resiliencia, los sueños pueden convertirse en realidad, incluso cuando el camino es incierto.

Su historia es un testimonio de cómo el emprendimiento no es solo una cuestión de negocios, sino una forma de vida que requiere perseverancia, creatividad y, sobre todo, la capacidad de no rendirse nunca, a pesar de los desafíos.

Publicado por: Karoll Zarate Pedraza

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